Tal como se preveía al principio de la semana, los estudiantes de la Escuela 750 finalmente resolvieron realizar la “ocupación pacífica” del establecimiento, a partir de una decisión que había sido consensuada junto a sus familias el día anterior, aunque sin el acompañamiento de docentes y directivos de la institución.
Sobre las tres de la tarde del miércoles, el grupo de estudiantes ya había resuelto realizar la toma, pero desde la Dirección les habían advertido que “tenían órdenes” de no abrir el establecimiento para evitar que la medida se concretara.
Ello obligó al alumnado a permanecer en las inmediaciones del establecimiento, en Gales y Villegas, esperando que abrieran las puertas del edificio; ello no ocurrió y, en principio, les ofrecieron ocupar el Salón de Usos Múltiples (SUM), lo cual rechazaron; no obstante, sobre las primeras horas del jueves, finalmente la escuela abrió y llevaron adelante la ocupación.
“Se cae a pedazos, el techo está todo roto”, consignó una de las estudiantes en relación a una escuela que tiene “históricas problemáticas de calefacción e infraestructura”, según agregó.
Hasta el momento, son cuatro las escuelas tomadas en Puerto Madryn: la Politécnica 703, que fue la primera en utilizar dicha metodología para visibilizar las distintas aristas de la crisis educativa; la 728 desde el pasado lunes, y la 789 y 750, donde casi en simultáneo los alumnos decidieron ocupar los espacios, a modo de solidarizarse con los docentes que pugnan por cobrar sus salarios, pero también advirtiendo severos problemas edilicios que atraviesan los establecimientos desde hace varios años.

Órdenes de “no abrir”

En diálogo con El Diario, la madre de una de las estudiantes que participa de la toma de la Escuela 750, Patricia, explicó: “En primera instancia, se llegó a esa decisión, previa asamblea que tuvieron los chicos, viendo que no hay ninguna solución. Ellos decidieron tomar la escuela el miércoles por la mañana, pero se encontraron con que la misma estaba cerrada. Casualmente, en la página de Facebook (de la escuela) donde se avisa que va a haber o no clases, decía que la escuela iba a permanecer cerrada. Por eso, se juntaron nuevamente a la tarde y resolvieron quedarse acampando afuera, ya que estaba otra vez cerrada”.
En el transcurso de la misma tarde, “vino la directora y dijo que no les podía abrir porque tenía órdenes del Ministerio (de Educación) de que la escuela permanezca cerrada, ya que estaba previsto el acampe”, continuó.

Primero les ofrecieron el SUM

Además, sostuvo que “los chicos decidieron quedarse en el lugar para no ceder, ya que los docentes quisieron desgastarlos, diciéndoles que con eso no iban a llegar a nada, que ellos tenían miedo por la seguridad, y un montón de excusas; como que ‘no estaba bien’ que hicieran eso, y la verdad es que tampoco tuvieron el apoyo de los directivos” y agregó que “por la noche, se hicieron presentes (los directivos) diciendo que le podían abrir el gimnasio (por el SUM), que es lo único que podían hacer para que no tomaran frío y también para resguardarse ellos y que no fuera tanta la culpabilidad de dejarlos afuera, según mi opinión como madre”.

“Tomaron la escuela en su totalidad”

Sin embargo, “los chicos no accedieron a ingresar al SUM, lo único que usaron, pero no toda la noche, fue el baño y un espacio para calentar agua; la directora les dijo que el jueves a las 7:45 se haría presente por si querían entrar al SUM, y que a su vez iba a abrir la escuela; así fue, y durante las primeras horas del día se terminó de hacer el acta y los chicos ya tomaron la escuela en su totalidad”.

“Está todo roto”

Por su parte, Sofía, alumna del tercer año de la misma institución, fue contundente: “La escuela se cae a pedazos. El techo está todo roto, las paredes agrietadas, los baños están rotos. No hay calefacción, una sola mecha está encendida en la caldera, lo que no aporta demasiado calor. De todas formas, vamos a estar más seguros aquí dentro y en los próximos días, que afuera”, precisó.
Al mismo tiempo, reconoció que “en la escuela hay muchísimos problemas; por ejemplo, con el techo del gimnasio, no puede llover acá de ninguna forma porque se inunda, algo increíble; llegan a caer varios milímetros de agua y se chorrea por todos lados”.

“En invierno nunca hay clases”

Consultada sobre los pedidos realizados, tanto desde los estudiantes y sus familias como por parte del equipo directivo, Sofía expuso que “por lo general, los pedidos se hicieron al Ministerio de Educación, pero no se ha podido solucionar; en cualquier momento se nos va a caer el techo en la cabeza, la escuela está toda rota” y aclaró que el motivo de la ocupación “es, primero, visibilizar el reclamo, que tengamos una escuela en condiciones, que arreglen lo que tengan que arreglar y que no tengamos que pasar frío ningún invierno más”.
Además, consignó que “hace meses que venimos con interrupciones en las clases por el tema de la caldera; sabemos que siempre, en invierno, no vamos a tener clases, porque nunca funciona; tampoco lo hacen los calefactores y tenemos que estar con camperas infladas, teniendo frío de todos modos”, por lo que “lo que esperamos es que la escuela esté en condiciones”.

“Nos van a hacer repetir el año”

Otra preocupación de los estudiantes es la posibilidad de que repitan el año: “Nos están diciendo que nos va a hacer repetir a todos en la provincia, ya que no hemos tenido clases y no vamos a tener en lo que resta del año”, advirtió.
Preguntada sobre el avance de la currícula fuera de las aulas, y si entre alumnos y docentes se trabaja sobre algún material de estudio, la alumna reconoció que “los profesores no se preocuparon en ningún momento por eso, ninguno fue capaz de darnos, al menos, un trabajo práctico; todos estamos pendientes todo el tiempo de la página de la escuela para ver quién tiene clases y quién no, las veces que sí hubo fue por 40 u 80 minutos máximo; yo, que estoy en tercer año, hace dos meses que no curso”.

La 789 también

En el caso de la Escuela 789, ubicada sobre la calle Villarino, el miércoles por la mañana los alumnos decidieron llevar a cabo la toma, la cual continuará, por lo menos, hasta que se reanuden las clases con normalidad, una consigna compartida en prácticamente todos los colegios ocupados, que hasta el momento son cuatro.
En este sentido, una estudiante de nombre Valentina recordó que “hace rato veníamos pensando en que queremos apoyar a nuestros compañeros de distintos colegios; hablamos con los directivos, tuvimos una muy buna respuesta e hicimos los pasos correspondientes, como la firma de un acta y una exposición”.

Estrictos controles

En cuanto al desarrollo de la “ocupación pacífica” en el establecimiento, los propios chicos pidieron a la comunidad colaborar con distintos elementos, ya que “los primeros días nos la vamos a arreglar bien, pero después de un tiempo vamos a necesitar donaciones de comida, productos de limpieza y elementos para un botiquín de primeros auxilios, entre otros”, refirió un alumno.
Además, las puertas de la escuela 789 estarán abiertas a todo el que quiera acercarse dentro del ámbito estudiantil, incluyendo a docentes y directivos, para la entrega de trabajos.
En esta línea, precisaron que “solo se va a poder ingresar al colegio con DNI, sin excepción, es una medida de seguridad” y que “tampoco se va a poder fumar ni entrar con bebidas alcohólicas, el horario de cierre de la puerta va a ser a las 22 horas y vamos a abrir a la mañana”.

“En la universidad no te esperan”

Otra alumna se mostró visiblemente indignada por haber permanecido sin poder cursar durante tanto tiempo, sobre lo cual puntualizó que “hoy en día puedo terminar el año, pero en la universidad no te esperan y los contenidos que no nos dan vamos a tener que saberlos, eso es lo que nos preocupa”, advirtiendo a modo de ejemplo que “para anotarme en una carrera tengo que hacerlo antes de fin de año y, la verdad, no sabemos qué va a pasar”.
Los reclamos tienen que ver, en un contexto más específico, con una serie de cuestiones que hacen a la vida cotidiana de los estudiantes, entre ellos el Transporte Escolar Gratuito (TEG) y los problemas de infraestructura históricos de ambos establecimientos.
“Estamos hartos de que nos tomen el pelo todos estos años”, criticó un estudiante de la 789, quien advirtió problemas con el agua, vidrios rotos, falta de calefacción, falta de picaportes e incluso bancos para sentarse.

Cuatro escuelas tomadas en Puerto Madryn

De este modo, al momento son cuatro las escuelas que permanecen tomadas en Puerto Madryn; la Politécnica 703, que fue la primera; la 728, en la que este lunes se resolvió la ocupación de común acuerdo entre padres, alumnos y docentes, y a mediados de la semana, la 789 y 750.
Cabe destacar que, en el caso de la 750, se trata de una institución histórica de Puerto Madryn, la cual sufrió el incendio intencional de la Sala de Laboratorio en abril del año pasado, causando daños totales a dicho espacio y también destrozos en alrededores.
Un grupo de tres individuos quiso volver a incendiar la escuela meses más tarde y todos ellos resultaron detenidos y fueron enviados provisoriamente al Centro de Orientación Socio Educativo (COSE), por tratarse de menores de edad.
Así las cosas, por efecto de un acto delictivo en primer lugar, y de la crisis de los trabajadores estatales en segundo orden, la comunidad educativa que nuclea a unos 1.200 alumnos en dicha escuela, transitó dos años de pura intermitencia en el dictado de clases.

Municipalidad de Puerto Madryn