Por Trivia Demir

Esta semana la gestión del gobernador reelecto Mariano Arcioni depende en gran parte de la autorización del Banco Central para la emisión de letras con la que volvería a endeudar a Chubut, y tal como vienen los trascendidos, el pulgar no saldría precisamente para arriba. El motivo es que de acuerdo al seguimiento de Nación, la gestión de Mariano Arcioni no estaría cumpliendo con ninguno de los compromisos pautados en la firma del Pacto Fiscal. A eso se suma el ´tonito´ con el que el propio gobernador y sus principales ministros le espetan al poder central en plena campaña, y por supuesto, la pulseada está dicho que no termina bien para el más débil. En este caso, la provincia.

El costo de las pertenencias

Si bien es verdad que algo de razón tiene Arcioni, ya que el amarguísimo trago que debieron pasar los estados subnacionales tras la firma del Pacto Fiscal, fue de ajuste y más ajuste y menos coparticipación, nadie puede enojarse por pecar políticamente de inocencia o en todo caso haber abrevado en una alianza diferente con el oficialismo, que por supuesto cambió de plano con el pase de Sergio Massa, referente de Arcioni, al kirchnerismo, lo que modificó también las consideraciones que venía recibiendo el chubutano. Entender y asumir esto es probablemente el abc de la política, y transparentarlo con sinceridad, es quizá la única salvación de lo que queda en pie de la imagen del escribano que reeligió hace menos de un mes por poco más de un tercio de las simpatías de sus gobernados.
Lo importante a saber de la gestión de Arcioni, que tiene por delante los cinco largos meses que quedan y otros cuatro años más, es cómo piensa vincularse con el gobierno nacional que gane. Hoy por hoy, con una paridad asombrosa en las encuestas nacionales, cualquier mandatario provincial ya elegido debería poner un pie en cada lado de la polarización en términos de perspectivas, antes de desbarrancarse por la grieta de la aparente ruptura de ambos, que es la nada misma. Seguir jugando personalmente ´al medio´, es ni más ni menos que ceder el capital político de toda una provincia a actores que orejean conveniencias para sí en las mesas chicas porteñas.
Esto es lo que lee gran parte el gobierno central en relación a Mariano Arcioni y su ´delegación de poder´ a ultranza a Sergio Massa, con el consiguiente perjuicio a la administración territorial, que se sabe, de ida o de vuelta no podrá levantar cabeza sin ayuda de Nación.
Para los observadores políticos más finos, si gana Cambiemos, la realidad de Arcioni será mucho peor si no logra limar asperezas de gestión antes de las elecciones. Y si gana el kirchnerismo deberá empezar un dificultoso circuito para demostrar pertenencia, frecuentando la cola de los repartos, tal como ya le pasó al ´reconvertido´ Martín Buzzi, con la consiguiente postergación territorial.

No cierran los números

Para Nación, la ayuda que se le fue confiriendo a Chubut en términos de adelantos y partidas excepcionales, se vinculó al complicadísimo escenario que tenían casi todos los distritos federales hacia finales de 2015. En el caso de Chubut, más aún con la transición que a posteriori debió atravesar dos años después el gobierno de turno, tras la enfermedad y posterior fallecimiento del gobernador Mario Das Neves.
Sin embargo todo ese descalabro transitorio tenía fecha de ordenamiento, y según fuentes confiables que abrevan en Balcarce 50, eso lejos de ir aclarándose, fue oscureciéndose un poco más.
Esta semana de hecho, la vista del candidato a vicepresidente, el peronista Miguel Pichetto y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, tenían como objetivo, además de tener presencia de campaña en territorio, la misión de ´tender mesas´ en los distritos del sur que atraviesan situaciones complejas y deberán clarificar que harán a futuro. Pero dicen que los mensajes para entablar un diálogo con el gobernador, habrían sido infructuosos. Y como todos saben, los posicionamientos políticos radicalizados por supuesto no ayudan en lo más mínimo, sobre todo a quien tiene el problema: en este caso el gobierno de Chubut. Por lo que ya se consideraría que tanto endurecimiento provincial no tendría nada de ´inocente´ ni de torpeza política, sino más bien que esconderían un sentido de encubrimiento de una administración que no resiste auditores.

Chubut, da la ´mala´ nota

Y esto surge porque la realidad lo estaría reflejando. De acuerdo por ejemplo a un trabajo actualisadísimo de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) Chubut es la peor provincia en términos de transparencia. El informe detalla cuales son las provincia con mayor Transparencia Fiscal, midiendo el cumplimiento de la Ley Nº 25.917 que en su artículo 7 indica que las jurisdicciones provinciales y la ciudad autónoma de Buenos Aires deben publicar en su web el presupuesto anual; las proyecciones del presupuesto plurianual; la cuenta anual de inversión; la información trimestral de la ejecución presupuestaria; del gasto clasificado según finalidad y función, del stock de deuda pública, entre otros documentos.
Según el relevamiento Chubut fue la única provincia que no cumplió con ningún requisito, ni siquiera la presentación del Presupuesto del año corriente.
Sobre un máximo de 100 puntos –medidos a través de la publicación de los diferentes documentos requeridos–, Buenos Aires logró 45, menos puntaje que Catamarca y Santiago del Estero, del mismo grupo, que alcanzaron 52. Hay muchas provincias por debajo de esos puntajes y cuyos sitios cuentan con información incompleta o fuera de un plazo de seis meses, y que como mínimo publican el Presupuesto 2019, pero en todos los casos hay información. Al final de la tabla en cambio, quedó Chubut, con ningún dato que mostrara el esfuerzo por transparentar su administración, según la ASAP. Manteniendo además una posición en el cuestionado ranking que ya arrastraba de 2018.
Este informe de transparencia fiscal se realizó al finalizar el mes de marzo de este año, bajo el criterio de búsqueda en sitios web «razonablemente accesibles». Y la asociación mantiene además en forma periódica el monitoreo a fin de medir el cumplimiento.

Mucho ruido y poca transparencia

Según el ministro de Economía de Chubut, Luis Tarrío “Nación, por distintos caminos, nos genera una asfixia importante y no vemos que hagan ni un gran, ni un pequeño esfuerzo, como para ayudar”.
“Podrán decir lo que quieran, pero nos sacaron el subsidio al transporte; nos sacaron el fondo sojero; nos han ido empujando a lugares que no queremos estar. Dicen que firmamos el Pacto Fiscal, pero nos habían dicho que la inflación iba a ser la mitad de lo que fue; también nos mintieron”, cuestionó. “Además Nación nos terminó de descontar ayer (lunes) parte de lo que nos correspondía de la coparticipación y ahora debe descontarnos otros 700 millones de pesos, aunque hace 60 días que venimos pidiendo que posterguen ese compromiso”, insistió.
Por su parte el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, manifestó su paso por Madryn por el descalabra financiero de Chubut. “Nosotros también estamos preocupados por la situación de la provincia; en general las provincias en la Argentina están todas con superávit fiscal o con equilibrio fiscal, son muy pocos los casos de provincias con problemas fiscales o financieros, pero hay que seguir trabajando para ver cómo podemos hacer para que la Provincia cumpla con sus responsabilidades indelegables, como pagar los sueldos”. “Nosotros desde un primer momento le dimos una mano a la provincia. Cuando asumimos, en diciembre del 2015, la provincia estaba quebrada, no podía pagar sueldos, el aguinaldo, nos juntamos con Mario Das Neves en aquel momento y trabajamos juntos para poner a la provincia de pie, para ordenar los descalabros que había del punto fiscal y financiero, seguimos financiando, prestándole plata a la Provincia estos años de gestión conjunta, pero evidentemente no se pudieron de alguna manera ordenar las cosas como para terminar con esa dependencia (…)”.

Gestión cuestionada

En el fondo Nación sabe que el fallecido Das Neves debió tomar deuda para encarar los cuatro años de gestión con obras y activando la provincia, pero uno de los grandes interrogantes sería dónde fueron a parar unos 30 millones de dólares de ese dinero que la gestión inmediata de Arcioni habría redireccionado para usos no previstos, lejos del objetivo productivo que se preveía. Además de eso, de las transferencias nacionales hubo poco detalle del destino, y encima no hay un solo dato publicado en el marco de la Ley 25.917 de Transparencia Fiscal.
Para los entendidos en materia económico-financiera esta grieta entre Nación y Chubut está cobrando una profundidad en términos de legalidad, que podría arrastrar responsabilidades judiciales no solo a los organismos de contralor, sino a los otros poderes del Estado. De allí la preocupación legislativa por conocer en detalle los planes y los números que esta semana deberá transparentar Economía. Un ministerio donde Arcioni comenzó a mover fichas, primero con el ingreso del ´segundo´ de Luis Tarrío, el exministro buzzista, Oscar Antonena quien asumiría como subsecretario de Coordinación Financiera, y posiblemente un nuevo ´suplente´ por si la crisis se intensifica, donde surge el nombre del exdirector del Banco del Chubut, el experimentado contador Osvaldo Luján. Los refuerzos ministeriales tendrían en principio el objetivo de garantizar el cumplimiento de ´la tablita´ de pago de sueldos escalonados que se viene a partir de agosto. Un dato que expone la preocupante administración del déficit que nos ocupa. Habrá que ver…