Con el avance de la tecnología en el ámbito de la comunicación, el “grooming” es considerado, actualmente, como uno de los delitos que más ha proliferado.
El titular de Grooming Argentina, Hernán Navarro, advirtió que muchas veces hay temor en niños, niñas y adolescentes que sufren acoso sexual digital en comunicar la situación a sus padres, por lo que terminan haciéndolo con amigos “que carecen de las mismas herramientas para enfrentar el problema, porque tienen la misma edad”.
Además, planteó que se está ante un “cambio de paradigma” en lo que refiere al abuso sexual, ya que si bien nueve de cada diez casos de ‘grooming’ no terminan en un encuentro físico, el daño psicológico muchas veces es severo, a raíz de la exposición de menores a situaciones de hostigamiento, imágenes sensibles e incluso amenazas.
Uno de los hechos más recientes de los varios ocurridos en Puerto Madryn, tuvo que ver con un joven de 20 años al que le allanaron la vivienda y secuestraron dispositivos tecnológicos, luego de que los padres de una niña de 12 años denunciaran que la misma estaba siendo hostigada a través de las redes, por parte del sujeto que utilizaba un perfil falso.
“Hablamos de amenazas, extorsiones y coacciones, por ejemplo, obligar a otro a que haga o no haga algo, o bien a que tolere algo sobre su propia voluntad”, advirtió el titular de la organización, que lleva adelante un relevamiento “provincia por provincia”, ya que todavía no existen estadísticas oficiales por las pocas denuncias penales y una “cifra negra” donde converge la mayoría de los casos, que no son denunciados por los canales formales por desconocimiento de la figura legal, incluida en el Código Penal argentino desde 2014.

Abuso sin contacto físico

Al respecto, Navarro explicó, en diálogo con medios radiales, que en principio, que “la organización Grooming Argentina nace en 2014, inmediatamente después de la incorporación de la figura de ‘grooming’ al Código Penal; cuando hablamos de este delito, que se incorpora en diciembre del año 2013 en el artículo 131 del Código, según nuestra línea de pensamiento, lo entendemos como el acoso sexual en Internet a niños, niñas y adolescentes, un abuso sin contacto físico, es decir, digital” y remarcó que “hablamos de un nuevo paradigma en cuanto al abuso, que da por resultado la gravedad y el tenor de lo que nos estamos enfrentando; la realidad es que hay una proliferación de este delito en los últimos años, y nos preocupa sobremanera la capilaridad y el crecimiento de los casos en todo el país”.

“Camuflados” tras un perfil

Además, el titular de la entidad reiteró que “hablamos de una nueva modalidad de abuso sexual infantil, ni más ni menos; un delito que se da a través de las distintas plataformas tecnológicas, no solamente las redes sociales que conocemos, justamente esto tiene que ver con romper el imaginario de que todo pasa a través de las redes sociales convencionales como Facebook, Instagram; y la realidad es que hoy estamos encontrando casos en todas las plataformas que permiten un intercambio de mensajería, donde un adulto se haga pasar o no y mienta o no en su perfil para llevar adelante este proceso de ‘acoso’, sin relativizar dicha palabra, y abuso”.
En la misma línea, sostuvo que “las víctimas, por lo general, rondan entre los 10 y los 14 años”.

Delincuentes sexuales

Sobre la metodología más frecuente de las denuncias, Navarro precisó: “Hablamos de delincuentes sexuales. Nosotros observamos, a raíz de un informe reciente, que en nueve de cada diez casos, las situaciones de ‘grooming’ empiezan y culminan en lo digital, no trascienden al plano físico. Se utiliza un perfil apócrifo o que miente para poder entablar contacto con niños y niñas adolescentes, para entablar no sólo amistades sino para ir implementando las distintas variables de manipulación. Hablamos de amenazas, extorsiones y coacciones, por ejemplo, obligar a otro a que haga o no haga algo, o bien a que tolere algo sobre su propia voluntad”.

Vulnerar la integridad sexual

En este contexto, refirió que “estamos viendo, en la sociedad argentina, que el ingreso a las plataformas tecnológicas por parte de niños y niñas, cada vez se da en edades más tempranas, por eso estamos llamando al compromiso, la reflexión y el análisis del mundo adulto, de entender que hay ese ‘lado B’, donde conviven delitos que tienen que ver con vulnerar, ni más ni menos, la integridad sexual de niños, niñas y adolescentes”.
En este punto, describió que “la motivación que le llevó a fundar Grooming Argentina fue entender que una persona, con solamente hacerse un perfil falso, no sólo le puede arruinar la vida a un niño a través de Internet, sino que lo primero que le arruinan es la inocencia”.

Proteger a los jóvenes

Navarro añadió que “un adulto, esto inmediatamente lo tiene que interpretar, y lamentablemente, este mundo adulto no concibe Internet desde ese lugar, y se le da la capacidad a los chicos para gestionar algo que no pueden, así como tampoco tienen esa cuestión innata por la vulnerabilidad de las edades” y puntualizó que “no todas las víctimas son vulnerables, siempre va a depender de la estructura psíquica; pero siempre va a depender de que reflexionemos en armonizar las miradas, donde hay que desnaturalizar que sean los chicos los que eduquen a los padres en términos tecnológicos; los testimonios que nos dan los padres que nos escuchan, los docentes y los operadores judiciales, nos motiva a seguir con este mensaje, que tiene que ver con la transformación en pos de proteger a los chicos en los entornos digitales”.

Casos relevados y “cifras negras”

Las estadísticas, según explicó Navarro, “al no haber una política criminal sobre este tema, no hay estadísticas ni datos oficiales; nosotros estamos relevando provincia por provincia, nos encontramos con distintas realidades en algunas donde ni siquiera el ‘grooming’ estaba discriminado en materia penal”, sumando a ello que “hay un alto grado de desconocimiento en la sociedad argentina respecto de este delito, de hecho, siete de cada diez argentinos desconocen lo que es el ‘grooming’; lo que trae como resultado, desde el punto de vista negativo, es la ‘no denuncia’ por el propio desconocimiento, y la proliferación del ‘grooming’ en la cifra negra, no en los casos que llegan a la Justicia”.
Por un lado, “está el desconocimiento, y desde el punto de vista de los damnificados, los chicos y las chicas no se reconocen como víctimas, y desde el punto de vista del padre, madre o algún docente que pueda advertir alguna señal del delito, en el marco de la comunidad educativa, está el desconocer el delito, el término, el que no haya protocolos, lo cual hace que las denuncias queden inmersas en estas ‘cifras negras’”.

Desconocimiento y revictimización

“Es una tormenta perfecta entre el desconocimiento del mundo adulto y, por parte de los chicos, ese miedo a la revictimización”, ratificó.
Por otro lado, desde la óptica de las víctimas, sostuvo que “no hay una conciencia de resguardar la evidencia digital, donde lamentablemente, en la mayoría de los casos, se pierden por no hacer esta preservación”.
Preguntado sobre la falta de comunicación entre padres e hijos y las recomendaciones para que los primeros puedan estar atentos a este tipo de situaciones, Navarro planteó que “la última persona a la que los chicos le comunican estos casos es al adulto responsable; por lo general, lo hacen a un compañero del colegio, amigo o amiga; en las charlas que damos en las escuelas de todo el país les decimos a los chicos que, si bien está buenísimo contar con el apoyo de un amigo o amiga, lamentablemente, por más que sea ‘mi mejor amigo’ o amiga y confíe plenamente, éstos no tendrán los recursos válidos para acompañarme, porque tienen mi misma edad”.

Denunciar y no interferir

Otra sugerencia a las posibles víctimas “es que inmediatamente corten las comunicaciones y que no se bloquee al perfil del ‘groomer’; a los padres les decimos que no se hagan pasar por las víctimas, ya que se puede obstaculizar el proceso penal y garantizar la impunidad de aquellos que cometen el delito”, detalló, añadiendo que “hemos lanzado una aplicación que permite denunciar en tiempo real una situación de grooming, es la primera en Argentina que se llama ‘GAPP’ y está disponible tanto para Android y iOS, la cual con sólo pulsar un botón remite lo ocurrido desde la víctima primaria hacia la víctima secundaria, es decir, padre o madre, y a nuestra línea de WhatsApp, que funciona las 24 horas con operadores especializados que inmediatamente activan el protocolo de actuación, que es en principio sacar de ese foco de crisis a la víctima, activar la comunicación diverticular con los padres, trabajar la contención e inmediatamente enviar la denuncia a la Justicia”.

Patrones de conducta

El presidente de Grooming Argentina sostuvo que, también, la aplicación “nos permite que los padres puedan advertir indicadores de que sus hijos puedan estar siendo víctimas” y explicó que “encontramos, en relevamientos, por ejemplo, que las conductas y fluctuaciones en el humor, además de la baja del rendimiento escolar es una de las situaciones que atraviesan la vida de los adolescentes, no sólo en situaciones de ‘grooming’ sino en instancias conflictivas”.
En las denuncias que se han ido realizando en los años, desde la asociación “encontramos como un indicador el ocultamiento de los dispositivos móviles, el estar conectados hasta altas horas de la noche, la insistencia permanente y constante de querer conectarse; sugerimos que haya una convivencia digital segura en el hogar, con horarios y pautas, además de que el adulto debe repensar, a la hora de darle su primer celular y su primera red social, no solamente le está dando eso, sino que mucho antes, le está dando una responsabilidad muy grande de comunicarse con cualquier persona en el mundo”.

Municipalidad de Puerto Madryn