Por Trivia Demir

La semana culmina con una preocupación intacta en Chubut: la crisis financiera y productiva que sume a la administración pública provincial en un estado límite de escasez a tal punto de poner en riesgo prestaciones y servicios esenciales. Se sabe que Agosto es por antonomasia un mes clave en el año administrativo de cualquier estado subnacional, porque se supone que superado el pago de medio aguinaldo de la masa salarial de los agentes públicos y atravesado el primer semestre del año, cualquier gestión que se precie comienza a planificar las obligaciones venideras y las inversiones pendientes. Eso por supuesto, en un país ´normal´, y en una provincia no saqueada.
En nuestro caso, apenas se espera que nada peor suceda en esta caja de Pandora en que se ha convertido la política para el ciudadano común. Por ahora, el mes de Octavio Augusto (porque en él venció a Cleopatra y Marco Antonio, y entró triunfador en Roma), trae para los chubutenses, frío y pérdidas recurrentes.
Ayer el Ejecutivo provincial oficializó la prolongación por decreto de la “Emergencia económica y financiera” por un año más, concretamente hasta el 26 de julio de 2020. Con esto justificará todo tipo de achiques presupuestarios, recisión de contratos, incumplimientos de pagos, reconducción de partidas y demás yerbas. Nada nuevo de lo que viene haciendo, pero con la formalidad legal que lo blinda de cualquier juicio o reclamo. Entre otras cosas, ya notificó masivamente en el marco de esta emergencia, de la ´baja´ publicitaria de todo tipo de difusión de actos de gobierno, algo que será tema para analizar en detalle, porque en los hechos se puede traducir en más concentración de poder y oscurantismo del que ya existe.

Los ´chicos´, primero

Así las cosas, las principales definiciones sobre este famoso ´agosto´, se darán el próximo lunes en la reunión que representantes del Ejecutivo mantendrán con la Mesa de Unidad Sindical (MUS) en Rawson, y donde el Gobierno oficializará cómo va a pagar los sueldos de julio que deberá empezar a depositar en la semana. Tal lo que ya trascendió, definitivamente se volverá al pago escalonado, y se hará por rangos salariales. Es decir que a diferencia del pago de sueldos de junio, que se hizo por sectores de la administración pública, cobrando en primer lugar los docentes y la policía, y en último lugar los trabajadores judiciales y legislativos, en este caso se pagará primero a los estatales con menores niveles de ingreso, luego cobrarán los sueldos medios y posteriormente los ingresos más elevados de los tres poderes del Estado.

Arcioni en Buenos Aires

El otro dato de cierre de semana fue las gestiones que mantenía el gobernador en Buenos Aires hasta este viernes. Mariano Arcioni aprovechó la inauguración de la remodelación del hotel de Petroleros en Buenos Aires y se rodeó de la cúpula sindical del crudo en lo que muchos leyeron como una demostración de fuerza. En el edificio de la calle Gallo al 500, además de Jorge Ávila, titular del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut y presidente de Petrominera, la empresa estatal, también estuvo el titular de la Asociación Bancaria Nacional, Sergio Palazzo, el senador Juan Mario Pais; el diputado provincial, Carlos Gómez; y el secretario general del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de la Patagonia Austral, José Llugdar. Desde ese atril porteño en el barrio de Abasto, Arcioni habló de “federalismo”. Un mensaje evidente que sonó destinado a un receptor un tanto unitario que fue a atender a domicilio.
Es que el cruce con dos pesos pesados de Nación como Miguel Pichetto y Rogelio Frigerio esta semana, dejó ´calentito´ el debate sobre lo que recibe y no recibe Chubut. Y no pasó desapercibida la poca ayuda que le hicieron a Arcioni al venir a desmentirlo en su propio territorio en momentos en que tiene la provincia literalmente en llamas.
Mientras Arcioni afirmó que Nación debía asistencia a Chubut, los funcionarios nacionales aseguraron que se habían incrementado las partidas. Y después de los chispazos para la galería, chequeados los datos oficiales del Ministerio de Hacienda de la Nación, según datos del economista Facundo Ball y difundidos por la agencia ADNS, se confirmó que los recursos por Coparticipación enviados por Nación a Chubut acumularon durante los primeros siete meses de 2019 un total de 13.238,4 millones de pesos, lo que significa un 45% superior al acumulado en los primeros 7 meses del año pasado, incluyendo Coparticipación y leyes especiales. Para los “unitarios” haber aumentado un 45% los envíos es definitivo, para nuestros “federales” el golpe de la inflación en la evolución real de los recursos no representa ese aumento, y por el contrario terminamos con una disminución de recursos enviados en un 7%.

Medias verdades

Sin embargo a esta discusión que pareció discursivamente clara, le faltan datos. De hecho, Arcioni menciona en su crítica el no envío de Aportes del Tesoro Nacional, de los que señala que sólo llegaron 300 millones de pesos, sobre un total de 800 millones comprometidos por el gobierno nacional. Lo que no dice -porque no puede- es que ese importe habría sido comprometido para las provincias por ayudar a sancionarle el presupuesto a Nación en un momento complicadísimo. Una tarea que habría comprometido el gobernador de Chubut, a través del direccionamiento de manos de sus legisladores nacionales, y que después de recibir los $300 millones, sencillamente no habría cumplido. Un dato apenas de la política en las sombras, pero de esos que definen la confiabilidad de las alianzas, dicen.

Otra vez sopa de Letras

Uno de los máximos desafíos en el marco de este espadeo fino con Nación, será conseguir el aval del Central para la emisión de Letras con la que la gestión intentará acomodar un poco las cuentas. Lo confesó el propio gobernador a los diputados en la reunión de esta semana que culmina, tras un acercamiento que tuvo como objetivo ´blanquear´ cuál es la estrategia de mínima. Según un medio del Valle, el propio Arcioni afirmó que el ministro de Economía, Luis Tarrío, “está presentando en los próximos días la colocación de Letras del Tesoro por $ 1.500 millones”.
Esta toma de deuda tiene temas complicados que ponen en jaque su autorización, el primero es que será utilizado para pagar sueldos, lo que demuestra el quebranto administrativo en el que se sumió a la provincia tras el superávit en que la dejó Nación con aportes extraordinarios. Un tema que también nos enrostró Frigerio al afirmar que todas las demás provincias han mantenido ese superávit fiscal, menos Chubut.

Los amigos de las crisis

El otro dato de la emisión de letras tiene que ver con el temor de los entendidos, y es el “agostillo” que se harían los intermediarios, porque como se sabe, cada vez que hay urgencias públicas, hay algunos que ganan fortunas. Entre los datos que no se oficializaron, porque desde hace años el gobierno provincial hace y deshace con escasísima información a sus gobernados, es quien será el agente financiero con el que se pretende hacer la operación. Tal la información a la que pudo acceder esta columna, las negociaciones rondarían tres posibles asesores a saber y sacar conclusiones: Proficio Investiment de Alejandro Henke, la consultora LCG creada por Martín Lousteau, y el banco financiero Puente de Federico Tomasevich, que fue el organizador de la operación anterior realizada en 2017, donde se colocaron $663 millones en letras del Tesoro.
Y aunque no había confirmación donde se pretendía negociar, lo que se sabía es que el costo financiero será bien alto, con una tasa de interés que rondaría el 60 por ciento, con lo cual el Gobierno de Chubut terminará pagando 2.400 millones de pesos por tomar prestado 1.500.
Sin embargo todo esto, está aún en stand by, ya que el gobierno provincial no tenía aún la autorización financiera nacional que se requiere, y todo indicaba que no se la darán hasta después de octubre, tras los trascendidos. Por lo que será por lo menos necesario contar con un Plan B para sueldos, porque como decía Max Weber, “En política, lo que no es posible es falso”. Habrá que ver…

Fuentes: NA, ADNS, ECH, propias