Por Juana de Arco*

La última semana de Agosto en Chubut ya trae pronósticos de nubarrones negros. No sólo hay serias dudas que la Provincia logre el pago ´total´ del tercer escalón de sueldos estatales, ya que le viene quedando ´corta la frazada´ de ingresos, sino que además, Nación le ´afanó literalmente la frazada´ para las meses que vienen con las medidas que disminuyen su coparticipación y plancha sus regalías.
Hay un axioma casi sagrado en tierra criolla y es que ´no hay gobernador de provincia productora que aguante el ataque a la producción de crudo, tanto cómo que no hay presidente que aguante el desabastecimiento´. Y tal como se sabe, cuando las rencillas políticas escalan a ´boca de pozo´, ´agarráte que vamos a galopar´, para seguir en tren de desempolve de refranero.
Las medidas que el gobierno nacional disparó para tratar de revertir su ´golpazo´ electoral tensaron tanto la piola con las provincias los últimos días, que no hay que ser muy experto para entender el idioma. Con una jugada impecable pero en tren de dominación ´a punta de pistola´, Cambiemos le está diciendo a las 22 provincias de las 24 que no acompañaron su proyecto, que si no pudieron garantizarle a la superestructura el arrastre federal, entonces deberá jugar a la política sola y sabrán quien manda. Porque para hacer proselitismo y demagogia necesita inyectar dinero a la población por fuera de las estructuras provinciales que fracasaron con el acompañamiento, y eso será a costa de los ingresos de las provincias.

Se terminó lo que se daba

El otro plan de ´domesticación´ recayó sobre uno de los grandes sectores que la alianza gobernante consideraría ´beneficiados´ y que tampoco pudieron garantizar la reelección de Macri, como las petroleras. El razonamiento sería que mientras las corporaciones disfrutan de los beneficios impulsados por Mauricio de tasas impensadas, bicicleta financiera a full, subsidios a los grandes consumidores energéticos, incentivos a la exportación de gas, impulso de Vaca Muerta, etc, etc; los gremios sectoriales llamaron a votar sin embargo a Alberto y Cristina. No fue ilógico entonces que la bronca oficial desencadenara su ira sobre el ´planchazo´ impartido al sector y de paso los sentaran a una mesa de negociaciones que resultó todo un iceberg (por lo que emerge y lo que permanece sumergido).
De por sí, gobernadores, operadoras y gremios comienzan esta semana el dificultoso peregrinar para golpear puertas y tratar de discutir lo decidido, apenas para recuperar lo que se tenía, el mensaje para nada encriptado no se hizo esperar.

´Foja cero´

El viernes patinó una de las primeras reuniones que lideró el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, con los máximos ejecutivo de la industria del crudo y con cinco gobernadores de provincias petroleras. También estuvieron presentes el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el interlocutor del Ejecutivo que mantiene mejor diálogo con los mandatarios provinciales.
Dicen que la mesa sirvió para intentar neutralizar el encono de los privados tras el decreto que congeló por 90 días el precio de los combustibles y del petróleo en el mercado interno, en lo que fue ´una medida de intervención inédita y sin precedentes´ que podría provocar un brusco parate de la inversión en el upstream de hidrocarburos.
De hecho, el propio Jorge Ávila, presidente de Petrominera y líder del Sindicato PP en Chubut anticipó que las operadoras “evaluarían un plan vacacional” si esto no se resuelve, además de anunciar el paro petrolero que se dará miércoles y jueves de esta semana.
Fue luego que la reunión terminara sin ninguna medida paliativa para suavizar el impacto ni tampoco se intentara corregir el esquema técnico con el que se instrumentó el congelamiento, que perjudica especialmente a los productores no integrados.

¿Blanqueando los curros habituales?

Como al pasar, Miguel Gutiérrez, presidente de YPF, presentó una propuesta novedosa que será estudiada por el gobierno, aunque su aplicabilidad no será sencilla. El titular de la petrolera controlada por el Estado planteó una “maniobra financiera” para compensar a las empresas productoras y refinadoras.
Gutiérrez propuso que las compañías petroleras compren bonos soberanos (Bonar 2020) que hoy cotizan bajo de la par como resultado de la crisis cambiaria y la debilidad del gobierno. Los adquieren en el mercado abierto a n de capturar el descuento al que accedan los tenedores interesados en desprenderse de esos activos financieros. Luego le cederán los títulos financieros al gobierno, que a su vez les reconocerá a las empresas el valor técnico de los bonos, aunque deberá restarse la parte correspondiente al impuesto a la venta de combustibles. La diferencia resultante entre el valor de descuento de los bonos y su valor técnico se distribuirá en la cadena de la industria (refinadores y productores) como si hubiera sido un ingreso en surtidor por el expendio de combustibles.
¿En qué se beneficiaría el gobierno? Por un lado, rescataría bonos de deuda que hoy traccionan negativamente por la debilidad cambiaria, aunque la ventaja principal es que desactivaría el conflicto con las empresas. En los hechos, el esquema funcionaría como un rescate por anticipado de esos títulos que sería en parte financiado por las petroleras.
Dicen que la alternativa operaría como una transferencia de recursos hacia las petroleras, que en los hechos terminaría teniendo el impacto similar al de un subsidio, ya que no es que el Estado Nacional el que compraría su propia deuda en el mercado sino las empresas privadas, las cuales luego se lo canjearían al Ejecutivo al precio nominal. La diferencia con otras operaciones de canje es que en este caso el Estado recaudaría su porción correspondiente al ICL. Fuentes del Ejecutivo plantearon dudas ya que no saben si el Fondo Monetario validaría la jugada, tal como reportó Econojournal.

Estabilizar la macro

Se estima que, en conjunto, la industria perderá unos 500 millones de dólares por el congelamiento hasta mediados de noviembre. Lacunza escuchó la propuesta formulada por el presidente de YPF, que también puso otras alternativas sobre la mesa como la reducción del IVA sobre la venta de naftas y gasoil y la retracción del ITC. Se mostró predispuesto a evaluar las alternativas, aunque advirtió que no ve con buenos ojos que se siga afectando la institucionalidad tributaria del sector, dado que el gobierno postergó en los últimos meses el cobro del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). Lacunza enfatizó que, antes de elucubrar cualquier alternativa para acortar o suavizar el impacto negativo del congelamiento, hay que estabilizar la situación macroeconómica y eso arrastra mensajes para varios.
Entre tanto, las empresas ya dan por descontado que el congelamiento regirá al menos por 30 días, pero se entusiasman con la posibilidad de que el congelamiento se flexibilice antes de lo previsto, tal vez en octubre, si el novel ministro efectivamente logra llevar tranquilidad al mercado cambiario. Cómo dicen puertas adentro, sin dudas, el lado más ´crudo´ de la crisis. En fin, como decía el economista judío Murray Rothbard, “La diferencia entre el capitalismo del libre mercado y el capitalismo de estado es precisamente la diferencia entre la paz y el intercambio voluntario, y por otra parte, la extorsión violenta”. Una lección que se aprende sólo con los daños.

*Soy Juana de Arco,…y ceniza de tantos