Por Trivia Demir

Las elecciones primarias apuraron definiciones y contribuyeron a flotar maniobras de las profundidades. El resultado fue un colapso de los mercados con disparada del dólar que pulverizó la liquidez y la poca fortaleza que arrastraba el gobierno. Parte de todo eso se achaca a los resultados de las PASO, pero otra gran parte a la contradictoria inflada de mentiras que ´confundieron´ a inversores pesados.
En ese marco, trascendió ayer que el kirchnerismo analiza pedir que se investigue la maniobra del mercado del viernes pasado. Esto es así porque la jugada de algunos importantes operadores del mercado de difundir que difundieron previo a la elección que Macri estaba ganando, generó a muchos inversores y ahorristas desprevenidos pérdidas devastadoras, además de configurar un intento de manipulación de la voluntad popular en plena veda, casi sin antecedentes en el país.
El más expuesto es Luciano Cohan, director de Elypsis, una consultora fundada por el ex funcionario macrista Eduardo Levy Yeyati. Dicen que Cohan mantuvo el viernes anterior a las PASO en un call con inversores de Wall Street y les anunció triunfante que Macri le iba a ganar a Alberto Fernández por 38 a 37 puntos.
También dio ganador a Macri el banco de inversión brasileño BTG Pactual, mientras que Poliarquía e Isonomia pronosticaron un empate. Lo curioso es que a pesar de que ninguna encuestadora anticipó los resultados con precisión, las únicas que previeron un escenario de empate o victoria oficialista fueron las más cercanas al gobierno.

Irrealidad conveniente

Pero detrás del clima que crearon estas firmas de opinión pública, hubo tiburones del mercado que hicieron negocios multimillonarios. En ese sentido, en el kirchnerismo miran a Gabriel Martino, presidente del HSBC y acaso el banquero más cercano a Macri, al punto que fue en un encuentro organizado por su banco y la asociación empresaria macrista IDEA, que anunció la fórmula Macri-Pichetto.
Martino arrastra un viejo conflicto con el kirchnerismo al punto que durante el pasado gobierno se fue del país temeroso de que avanzaran en su contra denuncias por lavado. Con el acceso de Macri a la Casa Rosada no sólo regresó a la Argentina y recuperó la presidencia del HSBC, sino que además gente de su banco asumió la conducción de la Unidad de Información Financiera (UIF) que se supone combate el lavado de activos.
El viernes previo a la elección hubo compras masivas de acciones de bancos y empresas y argentinas en La Bolsa porteña y Wall Street, lo que hizo dispararse su valor y contribuyó a la instalación en los grandes medios que el mercado daba por ganador a Macri. Esta interpretación fue cruzada por respetados economistas, como el radical Pablo Gerchunoff, que advirtió que la maniobra podía perjudicar a muchos ahorristas desprevenidos.
Y así fue. El lunes pasado, ya conocida la aplastante derrota de Macri, se produjo una brutal caída de valor de las acciones de empresas argentinas, que en el caso de los bancos superó el 30% de su valor. Una maniobra evidente que quedará para investigar después que pase el ruido electoral en dos meses más.

Realidad peligrosa

A la par de la especulación ´al palo´, afloró otro tema: el desbarranque de las finanzas. Este lunes, luego de las PASO, las reservas cayeron 578 millones de dólares, el martes otros 690 millones y este miércoles el Banco Central reportó una baja adicional de 710 millones de dólares de las Reservas Internacionales hasta los 64.232 millones de dólares. Si a esto se le restan los 549 millones de dólares de Letras del Tesoro que Dujovne no pudo renovar y que deberá desembolsar mañana viernes, en menos de un mes las Reservas Internacionales habrán caído por un monto equivalente a la totalidad de los 5.382 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional giraron el pasado de 16 de julio para cubrir los vencimientos de deuda de todo el trimestre.
En efecto, el nivel provisorio de Reservas Internacionales en las arcas del Banco Central publicado el miércoles es de 64.232 millones se ubica solo 673 millones por encima del nivel del 15 de julio, margen que desaparece cuando se computa el impacto de las Letras que Dujovne deberá cancelar esta semana.
En dos días se perdieron USD 1.817 millones de las Reservas. Y esto se explica principalmente por el incremento en las ventas del Banco Central que ayer ascendieron a 248 millones de dólares, por fuera de la licitación diaria de 60 millones de dólares del Tesoro, cuando el límite diario acordado con el FMI es de 250 millones.
Con lo que se vendió esta semana, en ningún caso logró devolver la divisa a la zona de referencia cambiaria fijada por el Banco Central hasta diciembre.
Con unos 19.500 millones de dólares de Reservas netas, no es fácil anticipar si es conveniente que el Banco Central deje correr el dólar, si sacrificar los dólares o si es preferible contener su suba para que no se desboque a riesgo de generar una sangría de Reservas que termine invitando a correr contra la autoridad monetaria.

Al límite

Lo cierto es que faltan todavía 40 días hábiles hasta las generales, con lo cual usar el tope diario puede significar la pérdida de 10.000 millones de dólares antes del 22 de octubre. Y con 35 días hábiles adicionales hasta llegar al 10 de diciembre, implicaría liquidar prácticamente la totalidad de las Reservas netas sin necesariamente estabilizar el dólar. Tal vez el peor escenario.
«La venta de reservas lleva a un equilibrio inestable. Creo que si se entra a perder Reservas, Alberto Fernández va a empezar a tener incentivos para dar señales de certidumbre en el mercado, porque ahí empieza a complicarse gravemente la condición de partida del próximo gobierno. Hoy gran parte de la incertidumbre tiene que ver con la falta de un programa económico de Fernández dado lo rotundo del resultado de las PASO», explicó el economista y director de la consultora Eco Go, Federico Furiase.
Hasta el momento, el candidato presidencial del Frente de Todos no precisó ni cómo sería un gabinete tentativo, aunque se filtraron potenciales ministros con ideas que no necesariamente son compatibles. Hasta el momento todos ellos han hecho público que no van a poner un cepo ni defaultear la deuda.
Sin ir más lejos, Alberto Fernández ayer mismo apuntó a que Macri debe hacerse responsable por haber convencido a los mercados de que solo él honraría las deudas: «En 130 años de historia argentina, solo 5 años hubo superávit fiscal. Fueron mis años. Solo en 5 años hubo superávit comercial. Fueron los míos», aseguró para contradecir al presidente. Entre medias verdades, mentiras piadosas, realidades lapidarias e irrealidades especulativas, el pueblo deberá agarrarse fuerte del mapa para no caer en el síndrome venezolano. Una amenaza siempre latente que internacionalmente encantaría. Habrá que ver…

Fuentes: NA, LPO, propias