Por Trivia Demir

Dicen que hoy el Gobierno nacional está haciendo los cálculos que debería haber hecho hace tiempo, pero con números más finos. Según consultoras coincidentes ´están buscando la forma de sacarle 2 puntos a Alberto Fernández, 2 puntos a Lavagna, entre 1,5 y 2 puntos a la derecha de Gómez Centurión y Espert y además seducir al voto en blanco que rondó los tres cuartos del millón de votantes más un 5% del padrón que no votó. Todo esto para que Alberto no llegue al 45% en la primera vuelta, ni aventaje por más del 10% a Macri y gane en primera vuelta´. Lo más difícil es sacarle dos puntos a Alberto, pero no es imposible, evalúan los optimistas del bunker oficial.
Entre tanto y con vistas a la necesaria gobernabilidad a octubre, el clamor de una transición política ya comenzó a sonar en varios escenarios, y es lógico. Aunque faltan dos meses y medio para la elección general de octubre, la contundencia de la derrota de Mauricio Macri en las primarias de este domingo hizo surgir voces incluso dentro del oficialismo que piden acordar una transición ordenada con el peronismo, dando por hecha la derrota del presidente. Es que al pesimismo por los números de las primarias se sumó el sacudón que se dio este lunes en los mercados, con una disparada del dólar y una caída histórica de bonos, acciones y las cotizaciones de los bancos. En ese escenario, la idea de una transición ordenada ya atraviesa a toda la política argentina.

Las voces que ya sonaron

En ese sentido, destacan medios nacionales como significativo, el pedido del embajador argentino en China, Diego Guelar, un macrista histórico con un conocimiento muy importante de la política internacional. «Imperativo actual es garantizar gobernabilidad de aqui al 10-12!!! El gobierno saliente y el entrante tienen responsabilidad compartida para evitar una debacle mayor. Tengo confianza plena en la grandeza y el patriotismo del Presidente Macri para convocar a la unidad nacional», escribió Guelar, en un mensaje que causó revuelo en Twitter. Más tarde se sumó a la idea el ex diputado radical Ricardo Alfonsín, que habló de la necesidad de «abrir una instancia de diálogo» con la oposición para tomar el «camino más adecuado a seguir hasta la asunción del próximo gobierno». Y luego lo hizo el directivo de la UIA, José Urtubey, quien afirmó que «el Gobierno debe salir del modo electoral y ponerse en modo transicional». «Si hay algo que vengo diciendo desde 2016 es que este modelo económico tal como está no era conveniente para la Argentina. Una de mis mayores quejas con el Gobierno, es que te podía atender, pero nunca dio habida cuenta de los argumentos que uno le podía dar. La política de Macri dejó el desarrollo industrial de un lado», agregó.

El FMI ´cerraría la canilla´

A la par, el salto del dólar complica la sostenibilidad de la deuda y al FMI, afirman los analistas económicos. El Fondo con Lagarde ya había hecho una excepción al prestarle a Argentina pese a que las finanzas nacionales eran «sustentables con baja probabilidad».
De acuerdo a las estimaciones del Fondo, la inflación de 2019 sería del 40%, pero con una suba del dólar del 23% hasta $57,30, se estima que en breve se disparen las expectativas de inflación al menos siete puntos porcentuales, incluso a pesar de la suba a 74,9% de la tasa de interés, un nuevo récord histórico. Con una nueva suba de tasas e inestabilidad cambiaria, difícilmente la economía pueda sostener el módico repunte estadístico de los últimos meses. Parte de esta dificultad fue reconocida por la baja de las proyecciones de crecimiento del último staff report al -1,3%. Y por supuesto, con el recrudecimiento de la inestabilidad económica, se oscurece el panorama. Esto es un problema para la búlgara Kristalina Georgieva -que acaba de asumir la conducción ejecutiva del FMI bajo el abrigo de Emmanuel Macron-, porque reduce sus posibilidades de seguir desembolsando recursos para la Argentina con la expectativa de que el año próximo el país se los devuelva de acuerdo al cronograma acordado. Más bien hace evidente que en 2020 deberá reunir a los acreedores privados de la deuda soberana a renegociar un nuevo esquema de pagos. Una primera prueba se verá hoy cuando Nicolás Dujovne salga a renovar vencimientos de Letras del Tesoro en dólares con dos nuevas Letes, una con vencimiento el 29 de noviembre y la otra, el 13 de marzo del año que viene.

¿Hay que reestructurar la deuda?

Las opiniones de diferentes expertos responden este interrogante. «Al gobierno le va a costar mucho renovar los vencimientos. Tras la contundente victoria de Fernández y la abrupta suba del riesgo país, la decisión de Macri de no llamarlo y acordar una transición razonablemente ordenada, me da la impresión que la dinámica financiera va a tender a empeorar», aseguró el economista Hernán Hirsch al sitio Lapolíticaonline. En este momento hay unos 18.000 millones de dólares de deuda de corto plazo antes de las elecciones de octubre.
Emmanuel Álvarez Agis, ex viceministro de Economía, ya hizo público que, en su opinión, Argentina debería renegociar un regreso al primer Stand-By con el FMI porque el acuerdo anterior con el Fondo permitía un espacio temporal para volver a crecer antes de comenzar a devolver los 56.000 millones que nos prestaron. «Con el sendero de tipo de cambio nominal que estimamos ($60 a fin de año) el ratio deuda sobre PIB se va a 87% a fin de año, aproximadamente. Esto es sostenible solo si se renegocia con el Fondo y si se encara alguna reprogramación voluntaria de vencimientos de deuda privada», explicó el CEO de Analytica, Rodrigo Álvarez.
En este sentido, el Fondo ya tiene la experiencia reciente de Ucrania, de Ecuador y de Pakistán. Pero también tiene la experiencia Perú y de Argentina con los fondos buitre, que trabaron judicialmente la reestructuración. En particular, el caso de Ucrania permitió una recuperación de la confianza de los mercados y el regreso a los mercados y es un punto de referencia para la Argentina cuya deuda en este momento está en parte en mano de hedge funds y también de fondos real money, pero no de fondos buitre.
«El FMI hizo una apuesta demasiado grande en la Argentina. Tiene el 60% de los desembolsos activos de la institución. Va a ser una negociación dura, con condicionalidades, pero factible; ambos tienen mucho por perder», agregó Álvarez.
Por su parte Sebastián Maril, asegura que el país no va a poder pagar su deuda el año próximo, pero no va a defaultear. El CEO de FinGuru, una empresa que trabaja junto con Research for Traders, y se especializa en la orientación y asesoramiento de inversiones de cartera para minoristas. Es también uno de los pocos que sigue de cerca la situación legal de las compañías argentinas y con juicios en el extranjero y por eso recapitula que la irresponsabilidad del país frente a la ley internacional ha costado más de 16.000 millones de dólares, monto que podría duplicarse por las causas en trámite en la justicia de Nueva York. Para el experto, en su opinión, lo más probable es que el año próximo, independientemente de quién gane las elecciones, la baja sostenibilidad de la deuda nacional nos lleve a «una reestructuración amigable». E insiste en desconfiar de las encuestas: «Los eventos que van a definir nuestros votos todavía no ocurrieron».
Para Maril, “Sea que sea quien venga, la va a tocar un muerto de tal magnitud que, a no ser que lluevan las inversiones, la deuda no se va a poder pagar. Y como la deuda nunca se paga, en todo el mundo. Por el contrario, la deuda se refinancia, se reestructura o se defaultea. Punto. Como no la van a pagar, hay que elegir una de las otras tres”, afirma. “No sé cómo va a ser la reestructuración, no sé cómo se reestructura un bono a cien años o si solo se reestructura deuda más corta, no lo sé porque hablar de eso ahora es una locura. Lo que sí se puede decir ahora con certeza es que no va a haber default”, afirma.

Chubut, y el exceso de sinceramiento

“Pensemos que el FMI se metió en un gran lío al prestarle a la Argentina”, agrega. “Si el FMI permite el default, es un ´chau FMI´. Por eso yo creo que vamos a una reestructuración amigable como la que ya anunció Chubut semanas atrás y que hizo saltar el riesgo país, Fue una locura que Arcioni hablara de reestructurar un bono que vende en 2027 garantizado con regalías petroleras, hablalo el 11 de diciembre, pero no ahora, a menos que quieras hacer ruido en los mercados.
Pero sea quien sea el gobierno, va a haber una reestructuración amigable como la que propuso Chubut que muy honestamente dijo ´Vamos a tener que patear estos pagos, no vamos a charlas con inversores hasta octubre o noviembre, pero ya vamos llevando el proyecto a la Legislatura´. Este tipo de reestructuración es la que se viene”. Habrá que ver…

Fuente: LPO, NA, AF, propias