Un estudio del National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS) en la Universidad California Santa Bárbara, publicado en la revista Scientific Reports, evaluó por primera vez dónde están cambiando los impactos combinados que los humanos están teniendo en los océanos, desde la contaminación de nutrientes hasta la sobrepesca, y qué tan rápido.
Según el estudio, en casi el 60% del océano, los impactos acumulativos están aumentando significativamente y, en muchos lugares, a un ritmo que parece estar acelerándose.
«Eso crea aún más urgencia para resolver estos problemas», dijo el autor principal Ben Halpern, director de NCEAS y profesor de la Escuela Bren de Ciencias y Gestión Ambiental Bren de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Calentamiento global

El cambio climático es un factor clave que impulsa el aumento en todo el mundo, a medida que los mares se calientan, acidifican y se elevan. Además de eso, la pesca comercial, la escorrentía de la contaminación terrestre y el transporte marítimo se intensifican progresivamente cada año en muchas áreas del océano.
«Es un problema multifactorial que debemos resolver. No podemos solucionar una cosa si queremos reducir la velocidad y, finalmente, detener la tasa de aumento de los impactos acumulativos», dijo Halpern.
El estudio también proyectó los impactos dentro de una década, en función de la tasa de cambio en el pasado reciente, descubriendo que podrían duplicarse nuevamente si el ritmo del cambio continúa sin control.
La evaluación proporciona una perspectiva holística de dónde y en qué medida las actividades humanas dan forma al cambio oceánico, para bien o para mal, lo cual es esencial para la política y la planificación.
«Si no prestás atención al panorama general, te pierdes la historia real», dijo Halpern. «El panorama general es crítico si desea tomar decisiones de gestión inteligentes: ¿dónde va a obtener el mayor rendimiento por su dinero».
Las regiones de particular preocupación incluyen Australia, África Occidental, las islas del Caribe Oriental y Medio Oriente, entre otros. Los hábitats costeros como manglares, arrecifes de coral y pastos marinos se encuentran entre los ecosistemas más afectados.