El espacio aéreo del área metropolitana de Buenos Aires concentra alrededor del 50% del movimiento aéreo de todo país, ya que tiene jurisdicción sobre el Aeroparque Jorge Newbery, aeropuertos El Palomar y Ezeiza, y los aeródromos Morón y San Fernando. El manejo, control y monitoreo de este espacio es una de las tareas más complicadas y sensibles del sistema aeronáutico nacional. Para optimizarlo y rediseñarlo, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) adjudicó los trabajos a un consorcio internacional.
A través de una licitación internacional abierta, se le adjudicó este rediseño del TMA BAIRES al consorcio liderado por Indra y su empresa de consultoría ALG, formado por las empresas Tetratech de Estados Unidos, DFS Aviation Services de Alemania, e IDS de Italia.

Necesidades

El sector de espacio aéreo centrado en el área metropolitana de Buenos Aire (TMA BAIRES) es atravesado a diario por casi la mitad de los vuelos de Argentina y, según explicaron, si hoy se desease utilizar las capacidades de pistas al máximo de todos los aeropuertos al mismo tiempo, el TMA BAIRES no se vería capaz de poder procesar todo este tránsito de forma simultánea.
Para dimensionar el TMA BAIRES sólo se puede considerar que en el período enero-junio 2019, Aeroparque registró 57.915 movimientos de aeronaves; El Palomar 4.819; Ezeiza, 42.138; Morón 32.090, y San Fernando 20.840.
Por proyección de las estadísticas de los últimos cuatro años, se espera que el tránsito aéreo continúe creciendo, por la incorporación de nuevas rutas y vuelos, tanto de cabotaje como regionales e internacionales. El TMA BAIRES presenta, además, la complejidad de la proximidad de los aeropuertos comerciales, en convivencia con aeródromos con movimientos de aviación general, no comercial y militar tanto de aviones como de helicópteros.

Los trabajos

El rediseño del TMA BAIRES consiste en generar un nuevo concepto de espacio aéreo basado mejorar la seguridad operacional mediante la disminución de conflicto de trayectorias; la utilización flexible del espacio aéreo y de los sistemas de navegación; la optimización de la capacidad; y la mejor utilización de tecnologías disponibles para un desarrollo del tránsito seguro para todos los usuarios.
El proceso se cumplirá en cuatro fases: Planificación (2019-2021), Diseño (2020-2021), Validación (todo 2021), Capacitación (1ª mitad de 2022) e Implantación (todo 2022). Dichas fases están definidas en Doc. OACI N° 9992 – Manual sobre el Uso de la Navegación Basada en la Performance (PBN) en el Diseño del Espacio Aéreo.
El diseño al que se apunta se aplicará a todos los procedimientos de vuelo por instrumentos PBN y convencionales, sectores ATC y corredores visuales.

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