Por Trivia Demir

La política ha ido dando lugar casi exclusivamente a las piruetas económicas con las que la actual gestión de gobierno intenta llegar a diciembre, apostando sus próximos cuatro años a una nueva consideración nacional si llega a ganar el candidato de ´Todos´. Así las cosas, la semana comienza con la relentización propia que genera la crisis administrativa de Chubut afectando de manera directa e indirecta a más del cincuenta por ciento de la población. Con el primer tramo de salarios públicos abonados y dos escalones pendientes, septiembre no parece diferenciarse mucho del pesado invierno que atravesó la ciudadanía provincial. Por el contrario, lo que se va sintiendo cada vez más es el ´efecto cascada´ que la crisis administrativa central comienza a producir en los Municipios, y con ello, en la vereda misma de cada vecino.

Achicados y dominados

Sin siquiera pensar en el ´bono primavera´ que concederán la mayoría de las 24 provincias del país, tras el aumento a estatales estipulado por Mauricio Macri luego de las PASO, los agentes de Chubut apenas sueñan con volver a cobrar en término para que la inflación y los intereses de deudas no les consuma aún más el poder adquisitivo. Y en algunos casos, el objetivo está en lograr cobrar en algún momento la cláusula gatillo que algunos sectores lograron comprometer aunque en la práctica se convertiría en una ´mentira piadosa´ preelectoral.
La negociación más inmediata de Chubut se concentrará este mes en lograr cobrar todo el anticipo comprometido por Nación, por más de $1.300 millones de los cuáles sólo le giraron $500 millones. Y en todo caso en ver el avance que pueda tener la famosa emisión de Letras por $1.000 millones que quedó en stand by después de los anuncios de ´reperfilamiento´ de deuda que anunció la Nación.

Efecto dominó

Lo más complicado de todo, es que la paralización del Estado que no genera prácticamente acciones de gobierno en ningún sentido debido al paro de estatales frente al recurrente pago atrasado de salarios, comienza a sentirse fuerte en las gestiones que deben sostenerse en el día a día, y sobre todo en la vida de las localidades del interior provincial, que no sólo no tienen referente político activo, sino que ven directamente disminuidas sus realidades y ni hablar de sus recaudaciones. Los Intendentes hacen malabares para cumplir con el pago de sueldos pero cada vez cuesta más. Además la obra pública está congelada, Muchos tendrán en pocos días paritarias y nada para ofrecer, y sobre todo, los que ya eligieron y deben asumir en diciembre tienen una gran incertidumbre respecto al modo de conducción del oficialismo provincial, mientras que quienes deben ir a las urnas en octubre no quieren ni pensar el efecto que tendrá la realidad en los comicios.
Es que el conflicto que desde hace más de 50 días mantiene paralizado al Estado chubutense debido al pago escalonado o retrasado de salarios; las retenciones de actividades en escuelas y hospitales; el congelamiento de la obra pública; el alto nivel de conflictividad social y las recientes medidas nacionales; forman un combo explosivo para los Municipios que ya no pueden cumplir con sus obligaciones mínimas. Tal como lo describe La Tecla, El efecto dominó comienza a hacerse evidente en varias localidades chubutenses donde la situación se torna insostenible para los Jefes Comunales.

Rawson, ni cumpleaños feliz

El ejemplo más dramático es Rawson que ayer mismo cumplía 154° años de su fundación y lejos de festejar, replegó cualquier tipo de encuentro para evitar más catarsis pública. La ciudad está literalmente colapsada y anímicamente descorazonada. Con un gobierno de transición por el proceso de separación del cargo al que se sometió a la intendenta Rossana Artero, con empleados municipales con más de tres sueldos adeudados y empleados provinciales afrontando los escalones que oficializó el arcionismo, el pueblo no tiene muchas ganas de festejar. Y se trata nada menos que de la Capital de la Provincia, centro geográfico del poder provincial. Pensar que alguna vez el explorador Henry Libanus Jones, fundó por esa zona el denominado “Fuerte Paz” sin saber que 165 años después, lo que menos tendría el lugar es paz, convertido en epicentro de protestas, fogatas humeantes y ollas populares.

Administración virósica

La realidad macro es tan desafortunada que hasta en los municipios más grandes, cuyos ingresos dependen no solamente de fondos provinciales, sino también de la recaudación propia, la situación comenzó también a complicarse aceleradamente. Todos los consultados coinciden en que en los últimos meses disminuyó considerablemente la recaudación tributaria ya sea por tasas municipales, patentes o Ingresos Brutos. En la mayoría de estas ciudades hay un gran porcentaje de empleados públicos provinciales que al ver sus ingresos demorados o tener los pagos adheridos a débitos automáticos y no haber dinero en sus cuentas; suspenden y/o postergan el pago de impuestos. Y en este caso está Trelew y también Madryn.

Valle y Costa, a puro pulmón

En el caso de la Ciudad de Luis, la crisis se está sintiendo aún más por los niveles de desocupación que ya acarreaba el conglomerado del Valle, a lo que se suma la falta de activación de algún sector privado, con el agravante de la merma de servicios, que es hoy por hoy el fuerte económico de la ciudad. Para sobrellevar la compleja coyuntura, la administración de Adrián Maderna viene manteniendo una minuciosa planificación del gasto con fuerte reducción de egresos para garantizar el grueso de la actividad municipal.
Del mismo modo Puerto Madryn viene contrayendo pagos, e impulsando planes tributarios que permitan planificar la administración a diciembre sin grandes sobresaltos.

La cordillera, aguantando

En la cordillera la situación no es distinta. “La crisis afecta a muchísimos vecinos de Esquel, que también se ven condicionados por los efectos del pago escalonada provincial. Respecto a los fondos provinciales que deben llegar el Municipio, el Intendente Sergio Ongarato reconoció públicamente que “En este momento el subsidio al transporte público de pasajeros no está llegando; los ingresos por coparticipación no están llegando de manera automática como debería serlo, se está retrasando y si bien llegan complican el día a día en el Municipio tanto en el pago a proveedores como en el pago de salarios. Además puntualizó con preocupación que “el diálogo con la Provincia hoy es muy escaso y también hay varios intendentes cercanos desde lo político que están con muy poco contacto producto que uno sabe que en realidad no hay dinero. Pedirle a alguien que está quebrado no tiene mucho sentido. Esta situación no es nueva viene desde marzo del año pasado cuando se paralizaron todas las obras públicas provinciales que dejaron una gran cantidad de desocupados que no consiguen trabajo y termina ampliando la demanda de asistencia social sobre la secretaría de Desarrollo municipal”, recordó.

Comodoro, explosivo

La principal localidad provincial en términos poblacionales si bien posee un fuerte sector privado que lastra del día a día, viene siendo el epicentro de las protestas públicas que complican la operatividad. Fundamentalmente por la inactividad en servicios fundamentales que debe garantizar el estado como salud, educación y seguridad, lo que repercute de manera directa en la gestión municipal. El enfrentamiento entre trabajadores públicos y privados días pasados fue sin dudas una radiografía clara de la anomia que domina la transición política.

El interior profundo no aguanta

Mucho más compleja aún es la situación de los pequeños municipios que no tienen otras fuentes de ingresos que los provenientes del Estado provincial. Una bomba de tiempo que viene aguantando el invierno pero que amaga con explotar en pequeños grandes conflictos que solo se contienen a costa de buena voluntad y diálogo de los representantes locales. Si bien los fondos por coparticipación y regalías están ingresando, los Jefes Comunales sostienen que los plazos están dilatados y esto complica el día a día de las cuentas municipales.
Como si esto fuera poco, muchos municipios tendrán en los próximos días negociaciones paritarias y lo que pueden ofrecer es realmente muy poco. Más allá de los salarios, el otro gran problema que se evidencia en todos y cada uno de los municipios de la Provincia sin excepción, es la paralización de las obras públicas que es uno de los mayores generadores de empleo regional. No se hacen obras, en consecuencia no se demanda mano de obra que es a su vez la que luego vuelca sus ingresos al consumo en los pequeños y medianos comercios locales.
Por todo esto, lo que vendría es una insistente reunión pedida por los jefes comunales locales con el gobernador, Mariano Arcioni, para tener alguna idea de lo que imagina que se viene después de octubre para el gobierno que asumirá. Este cónclave que debería ser urgente, aún no tienen fecha concreta ni estaría en agenda esta semana por lo menos hasta el cierre de esta edición. Habrá que ver…

Fuentes: NA, LT, AF, propias