La Escuela técnica 728 “Alfonsina Storni” fue una de las primeras en ser ocupada pacíficamente por sus estudiantes, luego de una extensa asamblea de la que también participaron padres de varias estudiantes, docentes y directivos.
Al momento, continúan los problemas de infraestructura del establecimiento, entre ellos las filtraciones de la membrana colocada en el techo, en la cual avanzan las reparaciones pero aún no fueron terminadas; inclusive, trascendió que las últimas obras informadas oficialmente por el Gobierno Provincial en ese sentido, “eran las que se hicieron en junio y no se terminaron”, deslizó un estudiante que, a su vez, advirtió que “lo único que han venido a hacer es un relevamiento en los últimos días para ver cuáles eran los problemas que tiene nuestra escuela, como si ya no lo supieran desde hace años”.
Por otra parte, estudiantes que participan de la toma describieron la logística de la misma, atravesada por permanentes controles a quien ingresa en el edificio, y una división del trabajo que funciona bajo la organización de comisiones para la realización de tareas como limpieza, coordinación e inventario, entre otras.
Los inconvenientes de infraestructura, actualmente, oscilan entre la caída de agua cuando llueve, que conlleva a tener que trasladar a los alumnos “al lugar más seguro de la escuela, que es el frente, donde también se llueve”, así como también “ventanas que están rotas y por las cuales entra frío, y el hecho de que solamente dos de los seis baños que hay estén en condiciones de ser utilizados”, según precisaron.

Apoyo de todos los sectores

En diálogo con El Diario, Sofía, alumna de tercer año, contó que “la toma sirve para visibilizar la situación, porque incluso hay padres que antes no venían y ahora vienen y colaboran; estamos organizando actividades culturales, más o menos cada dos días para no ‘tapar’ a las otras escuelas que hacen las mismas cosas”, agregando que “venimos hablando con otras escuelas para no superponer actividades”.
El apoyo de las familias y docentes “es constante”, sostuvo Valentín, estudiante del último año, sumando a ello que “vienen bastantes profesores a apoyarnos, a veces inclusive a pernoctar y nos ayudan si necesitamos algo; nos dan una mano importante”.

Clases de consulta

En cuanto a los días de clase perdidos, en ocasiones los docentes intercambian material de estudio con sus alumnos, aunque ello “depende muchas veces de los ‘profes’, algunos sí mandan y otros no”, consignó Sofía, al tiempo que Valentín refirió que “algunos, en cierto horario en que la escuela está abierta, los profesores van y hacen clases de consulta, algo que nos parece muy bien para que podamos consultar los temas y trabajos”.

Armados de paciencia

Desde que comenzó la toma, algunos problemas en la escuela se vienen solucionando a cuentagotas.
Así lo expresó la estudiante, quien describió que “vino personal de Obras Públicas, se estuvo arreglando parte del techo de los pasillos de las aulas, donde ya no se llueve; por ejemplo, en mi aula, anteriormente se filtraba muchísima agua, pero en estos últimos días en los que hubo lluvias no ingresó; sí, en toda la parte del frente hay filtraciones, porque no terminaron de arreglarla; es como que va lento el tema”.

División del trabajo

En referencia a la ocupación en sí misma, Valentín explicó que “dentro de la escuela tenemos comisiones, las cuales se organizan a la tarde y con las personas que se quedan a pernoctar” y detalló que “hay un equipo de limpieza, otro que prepara la comida, y así nos vamos arreglando”.
Los insumos son un tema aparte, sobre el cual los estudiantes apelaron a la colaboración de la comunidad para recibir donaciones: “Hacemos un recuento de lo que hace falta todas las noches, y lo que estamos necesitando son artículos de limpieza, verduras, leche, frutas, cosas para merendar como galletitas y demás, azúcar y harina”.

Por tiempo indefinido

En algunos de los eventos que los estudiantes fueron desarrollando, por ejemplo charlas y presentaciones musicales con bandas locales, “nos vienen donando a modo de colaboración, y la verdad es que mucha gente se ha acercado a apoyarnos en ese sentido”, sostuvo el alumno, que egresaría a fines de este año en caso de que las clases regresen y no haya inconvenientes con la currícula escolar y sus contenidos.
A su vez, ambos coincidieron en confirmar que la toma del establecimiento continuará de manera indeterminada: “La finalización es indefinida. La ocupación pacífica va a seguir hasta tanto las cuestiones edilicias de la escuela y de los profesores se arreglen. Pero, aunque vuelvan las clases, no se puede cursar en las condiciones en las que está la escuela”, expuso Sofía.

Filtraciones y cortes de luz

En este sentido, mencionó que “a la mañana nos congelamos o nos morimos de calor, dependiendo del sector en el que estemos; en una de las alas de la escuela hace frío y, en la otra, el calor es tan excesivo que los chicos salen de las aulas rojos y transpirados”, mientras que Valentín comentó que “en ocasiones se corta la luz, lo que es un problema; cuando ocurrió el último temporal, en la escuela nos quedamos sin electricidad porque ingresó agua al tablero eléctrico y saltó la térmica”.
Sobre esto último, sostuvo que “no se puede hacer mucho con 300 chicos en esa situación y recluidos en un solo espacio, tal vez porque sus padres no los pueden pasar a buscar y no pueden salir por la lluvia; y encima, estando en la parte de delante de la escuela uno se moja porque cae agua adentro”.

Funcionan dos de los seis baños

Esto último, es decir, las lluvias, filtraciones y cortes de luz “generan un problema muy grande, porque esos días hay que mandar a todos chicos al frente de la escuela, donde también cae agua, pero es el lugar más seguro que tenemos”, refirió Sofía, sumando a ello que “el tema de los baños también nos preocupa, de los seis baños que hay, solamente se pueden usar dos porque están clausurados; hay pérdidas de agua, hay ventanas rotas y entra mucho frío”.

Organizados

La organización de la ocupación de la 728 mantiene similitudes con el resto de las seis escuelas tomadas, principalmente en lo referido a la logística; al igual que en la Escuela 710 de la zona céntrica, para ingresar se pide a cada persona ajena a la institución que se registre con su DNI.
Sobre el segundo ingreso por la avenida Julio A. Roca, una mesa resguarda la entrada al edificio, donde entre dos y tres estudiantes se encargan de solicitar los datos a quien busca entrar, para registrarlos en una planilla minuciosamente elaborada.
“Ingreso sólo con DNI”, rezan varios carteles colocados en distintos sectores exteriores de la escuela, que permanece tomada desde hace casi veinte días, luego de que, por mayoría casi absoluta, los estudiantes, sus padres y los docentes presentes en la asamblea resolvieran que era la mejor forma de visibilizar el reclamo por mejores condiciones de infraestructura, y en apoyo a la situación de docentes y auxiliares.

Sobre llovido, mojado

El principal inconveniente que exhibe el establecimiento es la membrana que, en su momento, fue colocada en el techo de manera incorrecta, es decir, sin que le quitaran la película de plástico para que funcionara como protector impermeable.
De este modo, con los distintos episodios climáticos, tanto a nivel de los últimos temporales como las precipitaciones menores, las filtraciones en el edificio provocaron más de un dolor de cabeza a estudiantes y docentes, que advirtieron la caída de agua dentro de diferentes espacios, entre ellos el propio tablero eléctrico; se trata de un dispositivo que fue colocado cuando se fundó la escuela, hace unos treinta años, y que hasta el momento no fue modificado.
El ingreso de agua en dicho sistema provocó no sólo cortocircuitos e interrupciones en el servicio eléctrico, sino que también generó un riesgo para la salud física de los integrantes de la comunidad educativa, según describieron a este medio.

Un relevamiento más

Con el correr de los días, los trabajos sobre la membrana fueron avanzando pero todavía no se completaron, mientras que la semana pasada, según confirmaron desde la escuela, personal técnico provincial concurrió a hacer un nuevo relevamiento de los problemas registrados en la institución; esto último, a raíz de la medida presentada por una jueza de Puerto Madryn, que otorgó un plazo de diez días al Gobierno Provincial para contabilizar las obras requeridas en más de diez escuelas de todo Chubut, la mayoría de ellas de la ciudad, y elaborar un plan de acción.
El fallo judicial prevé “proteger de manera directa, inmediata y sustancial un interés colectivo correspondiente a todos los niños, niñas y adolescentes, en resguardo al derecho a la educación, toda vez que el Estado Provincial no puede brindar la actividad escolar de manera adecuada y segura por la deficiente infraestructura escolar, agravándose por la situación laboral de los trabajadores docentes y no docentes”.

Faltante de elementos de cursada

La falta de mesas, pupitres y sillas también es una cuestión que en su momento fue abordada durante la asamblea en la que se decidió llevar adelante la ocupación; hasta el momento, se habían pedido entre 40 y 80 sillas, ya que aquellas con las que cuenta la escuela fueron deteriorándose y rompiéndose por el propio uso continuo, cuando se dictaban clases de manera regular.
Esto último fue motivo de un encendido debate durante dicho encuentro, donde algunos padres plantearon la posibilidad de acercar ellos mismos sillas y mesas para que los estudiantes no tengan que asistir a clases y, por ejemplo, sentarse en el suelo, como mencionaron que ha ocurrido en otras ocasiones.
Inclusive, en varias aulas de la escuela, las que no están vacías y con colchones y sábanas para los alumnos que pernoctan, puede observarse el estado de deterioro del mobiliario, para el cual las autoridades ya habían solicitado vía nota la compra de nuevos elementos, negada por “falta de fondos”.

Municipalidad de Puerto Madryn