Por Trivia Demir

Dicen que si Mariano Arcioni pasó está semana, es probable que llegue a diciembre e incluso que enfile para los próximos cuatro años sin problemas políticos. Es que pocos gobernadores han debido aguantar en tanta soledad tanto descalabro junto, con dos muertes en el medio, y terminar la semana anticipadamente el viernes 20, sin actividad oficial que se conozca y posiblemente concurriendo a su habitual retiro de fin de semana con la certeza de haber superado un gran escollo, piedra basal para pararse a ver bien la merecida primavera. Es que la lógica del poder por ahora no da para mucho más que la supervivencia del día a día y el aguante de las pilchas, pero en esa lógica, las hipótesis más cruentas se van evaporando con el viento. Como la que resonó considerando un posible juicio político o pedido de renuncia.

Todo terreno

Con una resonancia absolutamente negativa para los actores políticos nacionales, el gobernador ´viral´ ocupa todos los espacios mediáticos desde hace meses por una u otra ´rareza´. Desde un supuesto romance farandulero, hasta una intentona increíble de aumento de sueldo propio y a la plana política. De su error conceptual literario sobre ´reestructurar´ o ´refinanciar´ la deuda de la provincia, lo que tal vez resultó el principio de esta debacle, hasta la polémica con Nación por el dinero que no le mandaron pero le mandaron. De exliceísta ultra obsesivo y ordenado a coleccionista de Harley Davidson. De ser el escribano y amigo de empresarios investigados como Cristóbal López y Lázaro Báez, a ser el evitado de Alberto Fernández por lo ruidoso que ha venido poniéndose en una campaña donde los extremismos ya no aportan.
Para algunos medios nacionales, definitivamente el gobernador actúa como un outsider de la política y se ha hecho la fama de un ´lobo solitario´ que juega la individual permanentemente y más allá de las consecuencias. Para otros, su demagogia individualista es apenas una técnica de ensayo y error, más lo último que lo primero, en una estructura gubernamental vaciada de profesionalismo y experiencia, que busca ubicar a la política chubutense en segundo lugar en los espacios decisorios.
Sea como sea, en lo que sí coinciden la mayoría es que Arcioni representa un tiempo absolutamente distinto en términos de poder, donde el peso partidario dejó de existir, y la oposición se licuó en un frente político que fue tragado por el sello oponente, o viceversa. Así las cosas, sin un equilibrio partidario, sin organismos de contralor comprometidos y eficientes, y con los otros dos poderes sumidos en la obediencia debida, no pareciera existir ninguna posibilidad de destituir al sustituto de Das Neves, más allá de las múltiples irregularidades que se denuncien, y tal como sonó esta crucial semana tras anarquía pública evidente.

Sin oposición

Mas allá de las murmuraciones en colores que hace rodar la presunta oposición por las redes sociales, en los hechos, todos están alineados. Tal vez no los unirá el amor, pero si este espanto de realidad que comparten. Y es que la ´oposición´ es tal vez la mayor responsable de los descalabros provinciales que se multiplicaron exponencialmente a partir del gobierno de Martín Buzzi, tanto en término de deuda tomada, como de dinero ´desaparecido´ en obras inexistentes o farónicas, como sus tragadas, tal como los famosos ´centros de encuentro´. Arcioni lo sabe, la justicia también, pero increíblemente hubo un pacto para acotar las investigaciones de ´robo al estado´ al último período donde el titular es ahora un finado.
Que este acuerdo de paz armada que mantiene el arcionismo con el resto del PJ existe, es casi evidente, de otro modo, y por mucho menos, gobernadores como Néstor Perl pasaron a la historia con más pena que gloria.
Para el matutino La Nación, que no anda con chiquitas, cerró la diatriba: “El kirchnerismo frenó la posibilidad de un juicio político contra Arcioni”, adjudicó.
Explicando que “Los graves incidentes registrados el martes en la Legislatura de Chubut -ocurridos tras la muerte en la ruta de dos docentes que regresaban de una protesta- desactivaron ayer (por el jueves) la sesión legislativa en la que sobrevolaba la posibilidad de un pedido de juicio político al gobernador Mariano Arcioni. El fantasma, agitado por diputados del Frente para la Victoria y sin posibilidad concreta de obtener los dos tercios para avanzar en una destitución, fue desactivado también por el intendente de Comodoro Rivadavia, el kirchnerista Carlos Linares”, confirmó la nota firmada por Ana Tronfi. «Nosotros acompañamos la gobernabilidad y el marco institucional. Pero también exigimos y le pedimos al Gobierno que tiene la obligación de llevar la calma a la provincia del Chubut, a la gente, y que nuestros alumnos, médicos, docentes y la Justicia puedan desarrollarse en un carril normal», dijo Linares, quien perdió en las urnas ante Arcioni en los comicios para la gobernación del pasado 9 de junio.
“El jueves, mientras los diputados evaluaban fuera de la Legislatura las medidas a tomar, en el interior trabajaron todo el día en los peritajes los especialistas del área de Criminalística de la policía. Pese a los rumores que circularon por los pasillos, el propio kirchnerismo chubutense salió a sostener la figura de Arcioni, quien deberá reasumir como gobernador el 10 de diciembre. Sin ser kirchnerista, Arcioni tiene como aliado a Sergio Massa, hoy enrolado en las filas de Alberto Fernández”, dice La Nación.

Paz armada

«Claramente, no es que los legisladores se levantaron una mañana y dijeron ‘vamos a sacar al gobernador’. Es algo mucho más serio, mucho más problemático. Y el que tiene la llave de la solución de los problemas es el gobernador», enfatizó Linares. Agregó que si ahora se habla de revocatoria es «porque pasan cosas en la provincia» e instó a convocar a una reunión de trabajo para «empezar a tomar cartas en el asunto». Y completó: «Por eso yo hace no mucho tiempo pedía que el gobernador y el vicegobernador ya electos se hicieran cargo ahora de la provincia», dicen que dijo Linares.
Esta ´solución´ para el oficialismo tendría doble filo. Porque asumir un mandato que debe oficializarse el 10 de diciembre, es anticipar el fracaso que ahora se está arrastrando en términos administrativos y financieros. Para lo que quedó de ´Todos´ provincial que no incluye al arcionismo como propio, después de diciembre el escenario de los electos en alianza de gobernabilidad con los Fernández será sencillamente inalterable. Y está dicho que si hasta ahora no se logró negociar cinco o seis puestos como se intentó con Arcioni, lejos estaría la posibilidad de colonizarle el gabinete como le pasó a Buzzi.
En ese sentido políticamente el arcionismo logró con inteligencia residual partir a la oposición ingresando la vieja administración del buzzismo a Economía, pactar algunas cosas con los minibloques legislativos, ocupar el sello y la estructura dasnevista y prometer futuro a individualidades en retirada que hasta acceden a la foto menos pensada en plena crisis.

La era engominada

Así las cosas, para los más experimentados miradores de coyuntura, si Arcioni logró domesticar a los empleados públicos, hasta hacerlos pensar que trabajar para el Estado no es negocio, escalonándolos y ahora ensayando ahora un tope a los ´grandes´ ingresos. Si partió en cientos de pedazos a los demás partidos provinciales ganando con apenas poco más de un tercio unas elecciones tan adelantadas como violentadas en su naturaleza proselitista. Si no presentó ni presenta plan de gobierno, dejando sin posibilidad de medir mentiras porque nunca hubo verdades expresas. Si el espadeo sigue siendo con la superestructura nacional en retirada, cual enemigo externo, y logra seguir evitando la confrontación popular. Si llega a diciembre como teme Linares y se sube a la ola que viene, es probable que en cuatro años más, no quede nada en pie de la vieja política. Eso que dijo con claridad cuando asumió la sucesión y que sonó tan a rezo trillado, que casi pasó desapercibido para la gran mayoría, pero que para los atentos fue el verdadero grito de guerra de Arcioni, que le legaron quienes respaldan a muerte su figura desde el círculo de ´paladar negro´. “Hay que jubilarlos a todos”. Una consigna que se va cumpliendo y que daría paso a otra era, bien lejos del estado paternalista conocido y más cerca posiblemente del gerenciamiento público de 8 a 13, de los negocios seculares, de las finanzas ajustadas, de la desinformación pública y la despolitización del mando. Por ahora los dolores son evidentes, de un parto que recién comienza de una transición encaminada que va cantando victoria. Habrá que ver…

Fuentes: NA, LN, propias