Por Juana de Arco*

Si para este desgobierno el gobernador Mariano Arcioni quería la reelección y buscaba refrendar su poder, hay que empezar a considerar seriamente si no fuimos otra vez estafados. Desde la vereda de la gente no se entiende de otro modo la inoperancia y mucho menos la desidia que viene caracterizando una gestión casi ´gerencial´ que lleva adelante el mandatario con excesiva relajación de medidas. Pero más allá de la calidad institucional que nos representa, que será tema de abordaje fino para otra oportunidad, los últimos acontecimientos ameritan una fuerte reflexión de parte del periodismo todo.
Los desgraciados eventos que se están dando desde hace meses, con los trabajadores y trabajadoras en medio de las rutas bajo las más crudas temperaturas para lograr ser visibilizados y defender sus derechos y tratar de cobrar sus salarios, lejos de conmover al partido gobernante pareciera que los viene envalentonando a tirar cada vez más de la piola. Y el acto de agresión que una patota presuntamente de obreros del petróleo impartió ayer a los docentes que interceptaban una arteria vinculada a los yacimientos, fue sin ninguna duda, la gota que rebasó el vaso.
Ahora la CTERA, la CONADU universitaria y la SUTEBA de Baradell se plegaron a la ATECH y levantaron la voz con un paro nacional por 24 horas. Además hay una denuncia judicial y un enfrentamiento que ya no sólo se da entre trabajadores, sino con la policía, acusados directamente de inacción, y ni hablar del conceptito que se tiene para con la plana política.

Mariano lo hizo

La sensibilización que provocó el martes el discurso del gobernador pidiéndole a los docentes “un gesto de grandeza” y que volvieran a las aulas, derivó casi en vergüenza ajena. No es nueva la cantinela oficial sobre la cantidad de cargos, los valores de los salarios, las suplencias descontroladas y los certificados de salud interpuestos en el sector. Pero no es un dato menor que es responsabilidad de la gestión estatal, el control y correcto funcionamiento de cada ministerio, algo que no solo no ha logrado, sino que no muestra señales de intentarlo.
A la par, los docentes vienen pidiendo nada más ni nada menos que lo pactado: el pago de salarios en término, el cobro del Fondo de Incentivo Docente (FONID) y el funcionamiento de la obra social, además del mantenimiento mínimo de las escuelas, garantizando los servicios esenciales como luz, agua, saneamiento y gas.
Estas cosas, que deberían ser prioritarias para cualquier gobierno parecen ser demasiado trabajo para profesionales que pretenden gobernar de 8 a 13. No es de extrañar que en ese marco ya hayan pasado cuatro ministros por Educación. Nadie con amor a los pergaminos podría sostener la parada en esta cartera sin políticas de estado concretas, porque en este sector no se puede andar con chamuyos. No fue casual entonces que Leonardo De Bella, diera el portazo recientemente llevándose el triste récord de haber sido el primer ministro de Educación de la historia que nunca tuvo clases. Ayer, en el marco de la hecatombe parece que Arcioni se percató que primero es lo primero, y le tomó juramento a Paulo Cassutti, ex subsecretario de Política Gestión y Evaluación Educativa, que se transformó en su cuarto ministro de Educación en un año y medio.

El debe y el haber

No es para nada casual que la puja que se está dando en la calle coincida perfectamente con las sarmientinas reflexiones del poder de turno sobre civilizaciones y barbaries, orden y progreso, privado y público. Para un escribano acostumbrado a dar fe de simplificaciones pactadas, el engordado aparato estatal casi representa un gasto en la lógica arcioniana (fuera del período electoral por supuesto), mientras que la afectación a la producción privada del crudo se viene convirtiendo casi en un desvelo personal. Del Presupuesto 2019 dibujado y luego vetado, se preveían recursos por más de 63 mil millones de pesos ingresados, de los cuáles más de $37 mil millones irían destinados a pagar salarios de los 42 mil cargos de la Planta de Personal Permanente y Temporaria, los 1.426 cargos de la Planta Transitoria y las 187.821 Horas Cátedra. Y esperaba incluso tener unos 2 mil millones de superávit. Que pasó para que le pifiaran tan mal en los números, no se sabe, pero por algo se recondujo el presupuesto anterior.
Un dato que expone el porqué de la laxitud de ayer en defender a los docentes y dejar que liberaran la “ruta del petróleo” por ahí se entiende mejor si se considera que en los ingresos que preveía Arcioni, las regalías petroleras son clave, ya que se proyectaron por 20.782 millones de pesos, mientras que el presupuesto anual para el ministerio de Educación figuró con 20.029 millones de pesos, casi empardando. De hecho lo dijo en su discurso, ´se está perdiendo casi un millón de dólares por día´ de producción.

Producción a la retranca

Si se considera que además las regalías petroleras son garantía de deuda, y que no existen otros proyectos productivos inmediatos que puedan garantizar la gobernabilidad, está claro que el gobierno no tendrá dudas donde pararse para subsistir. Además de lidiar con la coyuntura nacional que viene espantando a los inversores privados y haciendo replegar al sector del crudo en los últimos días. Para el gobernador está claro que si se mantiene la producción de la Cuenca del San Jorge, todo problema de gobierno es transitorio y fugaz. Sin embargo el escenario reciente pone en dudas tanta incuria no pocas veces socializada puertas adentro. No sólo Vaca Muerta viene concentrando las inversiones de los hasta hace poco fanáticos convencionales, sino que desde enero hasta junio, los equipos petroleros de drilling (perforación), workover (terminación) y pulling (mantenimiento y reparación), no sólo no apuntan a sumar tal como lo preveían los contratos reprogramados, sino que vienen retrocediendo, y lejos de mostrar evidencias de un crecimiento disruptivo. En el primer semestre, el total de equipos se mantuvo relativamente estable aunque con una tendencia a la baja, cosa que no cuenta demasiado el “señor de los dos mostradores”, Jorge “Loma” Ávila. Esta baja de equipos se concentra fundamentalmente en cuencas convencionales como la del golfo San Jorge. La industria petrolera en todo caso no es responsable de sus miedos en un año electoral donde no se sabe cómo terminará el país para una multinacional que sobre todo mira ecuaciones. De hecho, en lo que va de 2019 ya sintió el impacto que significó el cambio en la política de subsidios y la crisis de la economía en general, aunque está claro que mucho menos que en otros sectores. Y ahora, como si faltaba poco le pusieron un techo al barril y al dólar del crudo. Todo un combo. Para completarla, los privados también estarían un poco cansados de adelantar presuntos préstamos a las arcas provinciales que representa un verdadero ´agujero negro´.
El congelamiento del precio de los combustibles recrudeció toda la ingeniería privada, incluso con medidas de fuerza de los propios trabajadores petroleros la semana pasada. Sin embargo el gobierno de Chubut prefirió no plegarse al reclamo masivo de las provincias productoras de crudo por varias razones, en principio porque comenzó a percibir compensación por ATN (unos $600 millones) por las pérdidas por coparticipación y no puede ahora sacar el pie del plato, para decirlo en criollo.

Negociaciones oscuras

En segundo término, Chubut no se precipitó con el entrevero por el crudo porque había data que Nación se reservaría sus propias negociaciones con el sector. Aunque desde la oposición sonaran hasta sugerencias de ´juicio político´ a Arcioni por no reclamar oficialmente sobre pérdidas provinciales. Se sabe que de acá a octubre son todas pruebas, errores y ´disuasiones´ en busca de la reelección cada vez más lejana de Mauricio Macri.
Ayer mismo Cambiemos liberó el precio mayorista de los combustibles y subsidió con $1.500 millones a las petroleras buscando cerrar la disputa con el sector que abrió tras las PASO. El DNU establece un subsidio de 2,81 pesos por dólar para los productores, llevando el dólar de $46,69 a $49,50 para los barriles entregados al mercado interno por un periodo de 30 días. Esto agrega una suba del 6% al precio del barril, por lo que se acumula un 9,54%. El costo fiscal de esta transferencia es de $1.550 millones de pesos y será solventado reasignando partidas del presupuesto de la Secretaría de Gobierno de Energía. Pero la medida no fue bien recibida por la mayoría de los productores que la consideran «una tomadura de pelo». «Lo que nos dan en subsidios nos da un 4% por barril. Es un chiste de mal gusto. Lo rechazamos porque no sirve, no suma nada y la situación es cada vez peor», indicaron fuentes privadas a LPO.
«Los productores no queremos ningún subsidio, e insistimos que lo que se debe hacer es buscar una carga equilibrada entre refinadores y productores en lo que cada uno está dejando sobre la mesa para poner el hombro en esta situación. Lo que menos queremos es quedar frente a la sociedad como un sector subsidiado cuando venimos poniendo el hombro y vendiendo el crudo a nivel local más del 25% debajo de su valor internacional», subrayó Gastón Remy, CEO de Vista Oil & Gas.
Esta es más o menos la complejísima situación que crispa los ánimos públicos y privados en territorio, y que requiere de una extrema precisión de conducción y representación política que no se está dando. Por lo pronto, mientras no haya claridad de lo que viene a nivel político, el emergente será el enfrentamiento de pobres contra pobres, privados contra estatales, liberalismo contra populismo, petroleros contra docentes, barbarie contra civilización. Entre tanto, los ´adelantados´ provinciales deberán demostrar de qué están hechos. Porque ya lo decía Séneca, “El gobierno más difícil es el de uno mismo”.

*Soy Juana de Arco, …y cenizas de tantos