Desde hace varios días, personal de la cartera de Infraestructura, conjuntamente con la de Educación, realiza un relevamiento de las escuelas de la provincia, entre ellas las de Puerto Madryn, a raíz de los severos problemas de infraestructura detectados en al menos más de treinta establecimientos, según lo trascendido recientemente.
Por estos días, señalaron que algunas de las obras previstas avanzan en varias escuelas, entre ellas la 193, ubicada en la zona sur, así como también en la 775, que presentaba problemas eléctricos y en sus tableros, donde a su vez colocaron una bomba y reactivaron las calderas.
En el caso de la 728, que por estos días se encuentra tomada por sus estudiantes, aseguran desde Provincia que el techo fue reparado en su totalidad y que el sistema eléctrico también fue arreglado y refaccionado, pero esto fue desmentido por integrantes de la propia institución, que advirtieron que la colocación de la membrana para evitar filtraciones todavía no se completó, así como tampoco se trabajó en el tablero eléctrico, el cual presentaba serias deficiencias y data de la fecha fundacional del edificio.
Por otro lado, un insólito episodio ocurrió con un funcionario de la Delegación Administrativa y alumnos de la Escuela 750, donde advirtieron que “no se hizo nada” y que quisieron persuadir a los alumnos para desalojar la toma; además, relataron que, durante una asamblea, “se le cayó un pedazo de techo a uno de los chicos”, hecho que afortunadamente no le provocó heridas de consideración.

Arreglos “provisorios”

En este sentido, en la Escuela 750, ubicada sobre la avenida Gales y que también se encuentra ocupada pacíficamente por los alumnos, trascendió sobre la mañana del lunes que “avanzan a buen ritmo” las obras para reparar integralmente los espacios; cabe recordar que, en dicho edificio, desconocidos provocaron el incendio de la Sala de Laboratorio, el cual afectó otros espacios.
No obstante, en diálogo con El Diario, padres y alumnos que participan de la toma reconocieron que “el último arreglo que se hizo en el Laboratorio fue la refacción de una pared, y además cambiaron tres mochilas de los baños, pero en el caso de la cocina, que se inundaba la pileta, el problema sigue estando”.
Además, recordaron que las autoridades del establecimiento habían gestionado la compra de uno de los elementos para la reparación pero que, finalmente, se usó el mismo y “se hizo un injerto, sostenido por un pedazo de madera”.

Les pidieron desistir de la toma

El otro hecho que llamó la atención de la comunidad educativa de la 750 fue la visita de un funcionario de la Supervisión del Nivel Medio, así como también el delegado, quienes “vinieron a ver ‘qué es lo que le pasaba a la escuela’”, pero “ni siquiera miraron, pasaron de largo mientras le indicábamos todo lo que estaba roto”, manifestó un estudiante.
Finalmente, ambos se reunieron con padres y alumnos en el SUM del establecimiento, donde el diálogo fue tensándose: “Nos dijeron como que nosotros teníamos que ‘trabajar para que Chubut salga adelante’ y tirar ‘todos del mismo carro’, básicamente un discurso que terminó con que teníamos que ir todos arriba del barco y que debíamos desalojar la escuela. Cuando le hablamos de los problemas de calefacción del frío, hasta nos dijo que traigamos un termómetro y midamos la temperatura, una tomada de pelo”, refirió otra estudiante.

Insólito intercambio con alumnos

Por otro lado, una de las madres que participa de la ocupación recordó que en 2018 habían sido gestionadas dos calderas para la Escuela 750, que presentaba históricos inconvenientes en el sistema de calefacción.
Sin embargo, una de ellas fue a parar a la Escuela 710, donde actualmente funciona, mientras que la segunda caldera debió ser apagada “porque tiraba la llama de costado y era un peligro”, según mencionó días atrás una de las estudiantes de la toma en dicho edificio.
Además, en la 750, “donde debería salir calor, sale aire frío en el sistema de calefacción”, manifestó la madre, quien también se refirió al diálogo entre el funcionario y lo estudiantes: “Les dijo que tenían que terminar el secundario y hacer un ‘cursito’ de dos o tres años para empezar a trabajar, a lo que uno de los chicos le respondió que iba a estudiar lo que lo hiciera feliz. Increíble”, relató.

Municipalidad de Puerto Madryn