Un grupo de manifestantes que se había sumado a los docentes que acampaban en las inmediaciones de la Legislatura, se movilizó a la Casa de Gobierno y, en medio de una serie de cánticos, prendieron fuego los principales accesos.

Personal policial reprimió con postas de goma y parte del grupo respondió arrojando piedras.

«Se va a acabar, se va a acabar, esa costumbre de robar», cantaban los manifestantes.

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