Por Juana de Arco*

¿A dónde lleva una pelea descarnada con los gobernados? Pocos lo saben. Se puede entender a nivel nacional que un gobierno casi en retirada como el de Cambiemos, ´queme algunas naves´ de popularidad, atentos a que poco hay para remontar del gobierno en el escaso mes que queda antes de la gran definición del próximo 27 de octubre. Sin embargo poco y nada se entiende el modo de gobernar que viene eligiendo el gobernador Mariano Arcioni, donde al sometimiento por escasez de finanzas al que viene sometiendo a la comunidad, le agrega también un inentendible intento de ´mano dura´. Dos cosas podrían justificar un modo de conducción tan apegado a la intransigencia: ignorancia política o cálculo extremo. Y como lo primero debería descartarse por el nivel de formación y codeo con el poder que posee el escribano, lo más probable es que tan escandoloso modo de vincularse con sus gobernados esconda algo más. De otro modo, no se entiende la seguidilla de malos pasos que lejos de tender una mesa de diálogo y ablandamiento de posiciones, aumenta la provocación de las masas, engorda la angustiosa situación cotidiana de incertidumbre, y sobre todo desconcierta con sucesos protagonizados voluntaria o involuntariamente, pero que no resisten el menor análisis.

Una tras otra

Así las cosas el arcionismo pasa de ni siquiera disculparse por incumplir con el pago de sueldos, a pedirle ´dignidad´ y ´gesto de grandeza´ a los trabajadores para que no protesten. Pasa de retener indebidamente los sueldos por mala administración o cálculo desventurado, a descontar a los damnificados los días de retención de actividades en reclamo de un derecho violado.
Pasa de la exasperación política con fricciones que llegaron casi a las manos, al relajo de autoestima y autosatisfacción que produjo ser la comidilla del espectáculo en un presunto romance mediático en el peor momento político de la provincia.
Pasa de considerar una ´barbaridad´ los sueldos de muchos de los que hoy reclaman sus haberes, a presentar un proyecto para aumentar los ingresos de toda la planta política, y después de ser el principal titular de todos los medios del país, agregar como al pasar que el propio gobernador está dispuesto a ´donar´ sus ingresos.
En fin… Si se trata de una patología de traslación de culpas y responsabilidades, hay que decirlo, es poco más que peligrosa. La historia muestra sobrados ejemplos de estas cruzadas individuales con visos surrealistas. Como la del propio Hitler -salvando las diferencias- que al final de sus días, al mejor estilo darwiniano, culpó al pueblo alemán por su derrota en la guerra, por no estar ´a la altura de su lugar histórico´.

Acting al mando

Es probable que la lucha de poder que está dando el acrionismo sea contra sus gobernados debido a la inexistencia de una oposición real. Después de todo partidariamente las dos principales fuerzas políticas que compitieron por el sillón de Fontana 50 en junio pasado, responden al Frente de Todos, que tal como están las cosas en Chubut ya es el Frente de ´Ninguno´. En ese marco el oficialismo sospecha peligrosamente que los reclamos de la calle están embebidos de ´opositores´ y que detrás de cada columna de manifestantes hay una conspiración latente.
Pero también es probable que en este endurecimiento de postura haya mucho de acting. Tal como lo expresa la archiconocida cita de Oscar Wilde que “hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.” Bajo esta premisa la cuestión es “que hablen de mí, aunque sea mal”, a lo que se le podría agregar “y que no hablen de lo que yo no quiero que se hable”. Para los miradores de coyuntura esta ´estrategia´ aplicada a la farándula, al marketing y más recientemente a la política, es probable que nos deje boquiabiertos a futuro, cuando se termine de dilucidar que se cocinaba en realidad detrás de las torpezas que no fueron tales.

¿Se querrá ir Arcioni?

Ayer, después que se dictara la conciliación obligatoria al conflicto de los no docentes enrolados en ATE que hicieron piquete frente a la playa de tanques de YPF en Comodoro Rivadavia, y los docentes, iniciaban la novena semana de paro, después que la ATech decidiera en asamblea plantar otra semana de inactividad escolar en Chubut, desde sitios anónimos se anunció una marcha “a favor de Arcioni” que coincidiría con las manifestaciones en Rawson en repudio de las políticas públicas. Atrás nomás del anuncio oficial del gobierno de descontar los haberes del personal docente en paro, lo que empezó a recalentar el conflicto, circuló el proyecto de Ley para aumentar los salarios de la planta política, incrementándose el sueldo el propio gobernador al 100 por ciento.
Además el gobierno interpuso una denuncia judicial contra directivos de escuelas por “retención indebida” y “omisión de deberes de funcionarios públicos”, alegando que entre enero y noviembre del año 2017 hubo una mala liquidación de haberes en perjuicio al Estado de aproximadamente 38 millones de pesos. Todo este berenjenal de desgobierno puso otra vez el alerta sobre el ´destino final´ del mandato de un profesional que viene de la actividad privada sin historia política ni sello ni tropa propia y a la que puede volver sin inconveniente alguno. Que aún no asumió su propio mandato al que reeligió faltando a la verdad de tener un plan de gobierno por lo que aún no se considera ´responsable´ de nada; y cuyas alianzas están atadas con hilvanes de conveniencia donde nadie puede reprochar nada a nadie. Como si fuera poco, Arcioni no podrá repetir mandato en 2023 algo que envalentonaría su intransigencia para alcanzar la estructura política que considera ideal. Si alguien se imagina un futuro promisorio de todo esto por favor que lo explique, porque evidentemente estamos ante una excepcional y superadora lógica de poder. Y tal el modo de sobrellevar el día a día, ya hay generadas más dudas que certezas sobre lo que nos espera a partir de 2020.
Lo que no entiende tal vez el oficialismo es que en los procesos sociales como en los corporales, no hay herida sin cicatriz. Y la reconstrucción de cualquier tejido es cada vez más complicada con el paso del tiempo. Además, alguien debería comprender que las manifestaciones y reclamos están vinculadas a las irregularidades del presente, pero sobre todo a la inexistencia de futuro que genera la incertidumbre. Algo que no se repara ni se cura con la normalización salarial, porque la pérdida de confianza del pueblo se convierte indefectiblemente y tarde o temprano, en anarquía.

La foto es mucho más amplia

Si la especulación oficial es que en diciembre con otro gabinete y otra Legislatura la brecha entre gobernados y gobernantes se subsane mansamente, hay que proyectar un escenario político mucho más amplio, y con la lógica presunta del supuesto gobierno de los Fernández, que lejos de sostener enfrentamientos con el pueblo tal como lo hace el arcionismo, tenderán a capitalizar el consenso que generó la crisis macrista tras un Frente complejo de manipular.
“Las protestas en las calles le hablan al Gobierno que vendrá”, afirmó esta semana el columnista José Angel Di Mauro, detallando como “la semana estuvo signada por la protesta en las calles, encabezadas por dos organizaciones sociales vinculadas con candidatos presidenciales. El Polo Obrero, órgano piquetero del PO y cuyo referente para el 27 de octubre es el diputado trotskista Nicolás del Caño; y Barrios de Pie, de Libres del Sur, aliado a Consenso Federal, la fuerza que postula a Roberto Lavagna. La confusión es más amplia: la rápida réplica del Congreso al pedido de declarar la emergencia alimentaria pareció una respuesta a la protesta frente al Ministerio de Desarrollo Social, cuando en realidad esos sectores no reclamaban lo que se aprobó a las corridas y que se convertirá en ley este miércoles en el Senado. El episodio vivido por estos días en las calles y la reacción del Congreso en general, pero del oficialismo en particular, remite a lo sucedido en 2016 con la ley de emergencia social que las organizaciones sociales impulsaron entonces en ambas cámaras y a la que Cambiemos resistió en un principio, pero terminó concediendo para evitar complicaciones y garantizarse un fin de año en paz.
Eran tiempos en que el gobierno imaginaba una estadía mínima de 8 años en la Casa Rosada. Hoy la situación es bien distinta y la decisión se adoptó atendiendo una crisis real, pero pensando también que será el próximo gobierno el que deba hacerse cargo del gasto que la norma implique. Y ninguna de las mentes racionales que habitan en Balcarce 50 piensa realmente en sí mismos al plantear el esfuerzo fiscal que ello implicará.
Tampoco en este gobierno pensaban las columnas piqueteras que se estacionaron dos días en la avenida más ancha del mundo. Ni aquellas afines al Frente de Todos que fueron al Congreso a acompañar la media sanción aprobada en tres horas en la Cámara baja. Unos y otros imaginan que Alberto Fernández estará en el gobierno a partir de diciembre y cada uno a su manera le marcó el territorio. Los que reclamaron ante el Ministerio de Desarrollo Social y prometen volver esta semana por la teoría de ´cuanto peor mejor´ y esperan confrontar con el nuevo gobierno con la ´autoridad´ que les da haberlo hecho con Macri hasta el último día; y los movimientos sociales afines, justamente los que impulsaron la ley de emergencia alimentaria, que son parte del Frente de Todos, y se imaginan siendo consultados en las decisiones que adopte un gobierno de los Fernández”. Así las cosas, si en Chubut no se entiende la política macro y los desafíos de conducción para adelante de un país que está tocando fondo, es probable que sean bastante más complejo los cuatro años que vienen.

*Soy Juana de Arco, …y ceniza de tantos