Por Trivia Demir

“La mejor manera de predecir el futuro, es inventarlo”, dice Alan Kay, por eso tal vez la desesperación por definir los Presupuesto 2020 de las provincias, o por lo menos conocer las pautas que prevé la Nación para poder pensar hacia adelante con mayor claridad, para bien o para mal. En Chubut esto va a hacer casi obsceno, considerando la imprecisión administrativa que sufrimos, y si se considera que ya el dibujo del Presupuesto 2019 (que luego borró con el codo el propio Ejecutivo) hasta preveía un superávit de $2 mil millones, y casi no pasamos septiembre con la caja perforada.
Por eso, con el telón de fondo del malestar por el impacto de la crisis en sus recursos, los técnicos económicos de las provincias se preparaban ayer a escuchar las metas macrofiscales que baraja el Gobierno nacional para 2020. «Como dice (José) Mujica, vamos a necesitar un mago para hacer el presupuesto», dicen que graficó un ministro respecto de los planes de gastos provinciales. La reunión estaba programada en el marco de la cumbre del Comité Ejecutivo y del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal. Y aunque los estratégicos funcionarios provinciales esperaban recibir de parte de los enviados del Gobierno las pautas a 2020 (como la inflación, el crecimiento económico y el dólar), que moldearán -en medio del tembladeral hoy de las variables económicas- el diseño de los planes de gastos de los mandatarios para el año entrante, los anuncios se postergaron para el próximo lunes.
El hecho aumentó el nerviosismo provinciano cuando el equipo de Lacunza anunció que dirá recién la otra semana en el Congreso cuánto dinero hará falta en 2020 para cerrar el programa financiero sin defaultear la deuda. Así las cosas, en la previa a octubre, el programa financiero de 2020 va a estar en el centro del debate parlamentario, porque para pagar los intereses y vencimientos de deuda tal y como fueron contratados al momento de su emisión, al gobierno le van a hacer falta unos 10.600 millones de dólares y otro tanto en pesos (el equivalente a otros 9.100 millones de dólares). Pero en Hacienda todavía trabajan en acomodar esos números a los demás supuestos del proyecto de Ley de Presupuesto que presentarán en el Congreso.

Presupuesto con explicación

El borrador de Ley de leyes no puede dar por hecho en su elaboración que el país irá a una reestructuración de la deuda sin que previamente el Congreso lo haya aprobado. Por eso cuando se presenten las necesidades financieras totales del país, el Congreso deberá decidir si aprueba el endeudamiento necesario para cerrar esa brecha entre los compromisos del Estado nacional y sus ingresos, o si aprueba menos endeudamiento y obliga al próximo presidente a un ajuste mayor o a ir a una reestructuración de la deuda.
El panorama general pinta que en abril y mayo se concentran un pico de vencimientos que, los fondos actuales y los que se prevé conseguir vía tributación no alcanzan a cubrir. Con el estado actual de las arcas públicas, en mayo la Argentina entraría en default. Por eso el otro gran interrogante es el resultado fiscal proyectado. Mientras que Lacunza sigue sosteniendo que logrará terminar 2019 cumpliendo la meta de déficit fiscal «cero» (aunque usando el 0,5% del PBI de ajustadores de margen negociado con el FMI) y en su equipo incluso consideran factible que haya «un leve sobrecumplimiento», aun no habían cerrado de cuánto sería el superávit fiscal del año próximo.

La cita que viene

Entre tanto, y durante la semana se espera que Lacunza evalúe los guarismos federales con los provincianos para terminar de cerrar números de este año y también proyectar sus necesidades de asistencia del Tesoro nacional el año que viene. La caída de la recaudación que se espera por la baja del IVA a los alimentos de la canasta básica y del impuesto a las Ganancias, afecta los ingresos de todos los distritos y de las provincias también, lo que golpea a sus probables resultados fiscales. Y por ahora, todavía está pendiente ver cómo se distribuye ese impacto.
Algunos Ejecutivos provinciales, sin embargo, ya avanzaron, pese al contexto, en el envío de sus presupuestos a la Legislatura. Es el caso del misionero Hugo Passalacqua, el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá y la fueguina Rosana Bertone,
En varios despachos provinciales esperan que sea el propio ministro de Hacienda nacional Hernán Lacunza -que hasta hace pocos días atendía del lado del mostrador de las provincias- quien se siente a la mesa aunque sea la otra semana y presente las pautas macroeconómicas. Y si bien la evaluación del impacto de la crisis no está incluída en el temario oficial del encuentro, en los hechos terminaría colándose en la mesa de análisis.

Precedentes al margen

Cabe recordar que la última cita fue agitada: el pasado 21 de agosto los titulares de las carteras económicas provinciales se reunieron en la sede porteña de la Comisión Federal de Impuestos y de allí brotó el reclamo a la Casa Rosada en pos de que destrabe una compensación de al menos $30 mil millones por la erosión de la coparticipación, generada por el mix de medidas de Macri (como la suba del piso de Ganancias o la quita del IVA a alimentos de la canasta básica).
La última reunión del Comité Ejecutivo del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal fue a mediados de agosto en la ciudad de San Salvador de Jujuy, con la presencia de los representantes de CABA, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Tierra del Fuego y el Gobierno nacional.
Allí, entre otros ejes, se avanzó en el seguimiento de las ejecuciones presupuestarias del primer trimestre –con lo que se completó el análisis de todas las jurisdicciones- y en el del segundo trimestre.

Apuros y disciplinamientos

Pese además a la desaceleración que sufren los ingresos de las provincias y del mayor peso que la devaluación genera en los compromisos locales (como en los gatillos salariales y los vencimientos de deuda en dólares), a priori no se espera un planteo formal al Gobierno nacional para que se flexibilice la aplicación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que impone restricciones en materia de gastos en distintos rubros, en pos de la solvencia fiscal de las provincias y de Nación.
“En general las reglas se cumplen”, dijo un ministro de Economía provincial. “El gasto debe estar por debajo de la inflación, y está; la regla de fin de mandato también se cumple, y la regla de deuda también, si no hay quién financie”, ironizó.
El caso de Chubut, que es toda una bomba activada para Balcarce 50, fue atendido aunque con fuertes críticas a su administración, y por supuesto en carácter de “adelanto” de coparticipación que a su debido tiempo deberá ser descontada. Fue esta semana, cuando el gobernador Mariano Arcioni llegó hasta la Casa Rosada para pedir asistencia. Lo recibió el ministro del Interior, Rogelio Frigerio -también participaron el viceministro político, Sebastián García de Luca, y el secretario de Provincias, Alejandro Cardarelli-, y luego mantuvo un encuentro en el Palacio Sarmiento con el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. Ahí se acordó el adelanto de 1300 millones de pesos para evitar que la crisis sea aún mayor, pero el anuncio traía letra chica En principio le enviaron 500 millones de esos 1.300 M que le irán enviando dentro del mes. Y pese a que el flamante ministro de Economía, Oscar Antonena había anunciado una base de $30.000 mil como primer desembolso para todos los agentes del Estado, lo que se pagaría esta semana, la administración Arcioni no pudo cumplir con lo anunciado y decidió pagar ese básico sólo a jubilado, mientras que optó por volver al escalonamiento, cuyos pagos hasta $40.000 se abonarían el próximo viernes, mientras que los demás irían depositándose las semanas subsiguientes.
Así las cosas, no hay claridad como continuará la provincia los meses que faltan hasta diciembre, momento en que reasumiría Arcioni con el mismo o peor escenario económico financiero por los vencimientos en puerta. Habrá que ver…

Fuentes: NA, LPO, Ambito Financiero, propias