Marina Alexandre, compañera y amiga de Jorgelina Ruiz Díaz, una de las dos trabajadoras de la Educación fallecidas el martes, comentó en declaraciones radiales que «la conocí hace 8 años, cuando ingresé en una escuela del barrio Quirno Costa, era una persona muy cálida, muy dulce, muy luchadora desde su pasividad del reclamo. Compartimos ser delegadas de dos escuelas diferentes también”.

A su vez, precisó que “Jorgelina era de Monte Caseros, Corrientes. Había sido portera en una escuela de esa ciudad y con mucho esfuerzo se recibió y se vino al sur en búsqueda de una oportunidad porque en Corrientes pasaba lo que nos está pasando hoy acá. Vivieron en el barrio Saavedra justo enfrente de la casa de una familia amiga, era muy querida por los compañeros, muy solidaria, con una voz de aliento y de calma. Ella siempre estaba para sus hijos, siempre la veías con ellos, tiene cinco hijos”.

Ruiz Díaz le había mencionado a su compañera un sueño que tenía desde hacía tiempo: “Jorgelina me contó como un sueño volver a su ciudad de origen con sus padres y su familia; le faltaba muy poco para jubilarse, estaba haciendo los papeles para su jubilación y cumplir su sueño”.