Una ola verde inundó este martes el 67° Festival de Cine de San Sebastián, donde se proyectó Que sea ley, documental de Juan Solanas que narra la lucha por la legalización del aborto en la Argentina y participa -fuera de concurso- en la sección Horizontes Latinos. A primera hora de la tarde, buena parte de los equipos de las películas programadas en esta edición poblaron las escaleras del Kursaal, donde se realizó el «pañuelazo» verde impulsado por el propio festival, que así se sumó a la reivindicación de la aprobación de la ley del aborto en nuestro país, tal como sucediera meses atrás en Cannes, cuando exhibieron este film argentino, coproducido por Uruguay y Francia.

El realizador, Muriel Santa Ana -una de las voces que ofrecen su testimonio en este conmovedor documental-, y el director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos, quien propició esta actividad especial, encabezaron la foto grupal, que también contó en primera fila con Mercedes Morán, integrante del jurado de la competencia oficial. Érica Rivas, protagonista de Los sonámbulos; la directora del film, Paula Hernández; uno de sus productores, Juan Pablo Miller, y la joven realizadora Ana García Blaya, que aquí estrena la ópera prima Las buenas intenciones, estuvieron entre los que se sumaron a lo que constituyó el acontecimiento del día.

Una hora después, en la gala de presentación de Que sea ley, ante una sala colmada, todo fue pura emoción. El público aplaudió durante varios minutos a Juan Solanas y Muriel Santa Ana ni bien concluyó la función, a la que muchas mujeres asistieron con el emblemático pañuelo verde, ícono de la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en la Argentina. «La verdad, estoy casi sin voz, porque me emocioné muchísimo», contó Solanas, tras la premiere de su documental. «Fue muy lindo, muy luminoso todo. Aplausos infinitos. Después, al salir de la sala, más aplausos, y feministas en la calle. La película está hecha para ayudar a una causa, como un vector de propagación, de ayuda, de trasmisión de mensaje. Y cuando esto ocurre, uno siente que la película está cumpliendo su cometido», agregó el cineasta, que mañana regresará a la Argentina para ultimar detalles del estreno, el 3 de octubre.

Conmovida y con la voz entrecortada, Muriel Santa Ana, dijo: «Es un verdadero honor, poder acompañar y tener un lugar en este documental, poder sentirme parte del movimiento de mujeres argentino. La repercusión fue increíble. El director del festival, José Luis Rebordinos, se puso al hombro la causa, organizó un pañuelazo histórico. Todavía estoy con la voz afectada y mucha emoción. Estos gestos son importantes a nivel internacional. Para nuestra lucha, y para tender puentes, y fortalecernos entre todos los colectivos feministas».

Fuente: La Nacion