Por Trivia Demir

Más allá de si alguien se va o alguien más viene, la gran incertidumbre de la población es que se va a hacer con esto que a todas luces parece un territorio inviable. Y en todo caso que se hizo tan mal para estar en la situación que estamos. Y de todo eso, que se puede revertir y que no.
Dicen que “Si el territorio nacional se dividiera según los recursos, a Chubut se lo podría llamar el ´emirato petrolero´ de la Argentina. La provincia patagónica es la primera productora de crudo del país -más incluso que Neuquén, tierra de Vaca Muerta- y mes a mes recibe una montaña de dinero por regalías petroleras. Este año se estima que recibirá por este concepto unos $ 24.000 millones, unos US$ 405 millones al cambio actual.
Como todo el resto de las provincias, Chubut además financia sus gastos con coparticipación y con impuestos propios. Ni con el anabólico de las regalías ni con los adelantos de coparticipación que viene haciéndole Nación, la administración del gobernador Mariano Arcioni encuentra solución a una crisis que día a día se profundiza más”. Todo esto lo cuenta el matutino porteño Clarín, que como tantos otros medios nacionales vuelve a recordar nuestro territorio no por los éxitos, sino por los rotundos fracasos que han logrado eclipsar incluso el desastre nacional.

Conejillo de laboratorio

Este miércoles circuló un gráfico del Consejo de Responsabilidad Fiscal en el que se observa que en el primer semestre de 2019, los gastos corrientes primarios de Chubut crecieron un 93,4%. Un dato que mostró un agujero administrativo y político, ya que es el nivel más alto de gasto corriente de todo el país. El promedio nacional es del 54%. En el extremo opuesto a Chubut está la Nación, con una variación del 18% gracias al brutal ajuste en el gasto público.
Cuando nos preguntamos que pasó con Chubut, los expertos apuntan a que “una de las explicaciones de su crisis parece estar en ese punto. Para lograr otro mandato, Arcioni dio subas salariales a los maestros y a todo el resto de los empleados estatales más altos de los que podía pagar. El pasado 9 de junio fue reelecto con el 41% de los votos. Y ya en julio no pudo pagar los salarios completos de la planta provincial, que de 2003 para acá se duplicó”.
¿Quién fue el co-responsable de incrementar el gasto con estos convenios impagables? Pocos lo dicen porque ya no está en gestión, pero la mayoría apunta a su exministro de Gobierno, Marcial Paz. Y no se descarta que esta ´bomba de tiempo´ fuera activada en el marco de la interna que al final del mandato del exjefe de Gabinete pareció inocua, pero que al final hoy es el gran talón de Aquiles que lo pone a Arcioni en situación de tener que explicar una y otra vez que “no renuncia”.
Dicen que Marcial Paz, hombre clave para las negociaciones salariales con los gremios y conflictos varios, negoció dar el salto con el Frente Patriótico Chubutense antes de las generales provinciales y que para ello comprometió algunos “trabajitos” puntuales como cerrar acuerdos que en el futuro inmediato no se podrían afrontar y hasta filtrar la posibilidad de despidos masivos en la administración pública provincial antes de irse para darle aire en principio a la candidatura de Carlos Linares del Frente Patriótico o si la cosa salía mal como salió, generar una situación de desgaste permanente como la que afronta hoy el mandatario.
Si todo esto que parece una conspiración de una serie de Netflix tiene algo de verdad, se puede inferir que Marcial tuvo éxito, y que Arcioni no tiene paz, luego de la gestión del ahora candidato a intendente de Comodoro que evidentemente tiene la fórmula efectiva para explotar por el aire un gobierno.
¿Tendrá que ver con todo esto cuando Arcioni habla de “conspiraciones para voltearlo”?, tal como se lo dijo a Feinmann o a otros medios nacionales. Es probable que sí, pero también con que haya varios más ´actores de reparto´ que se lucieron con las zancadillas al fedatario al que le entró el gustito del poder de verdad.

La fiesta del endeudamiento

Aunque también hay otros componentes que tiene que ver con los problemas territoriales y es que esta gestión, aunque lo niega o desdibuja, emitió deuda a lo loco. Entre 2016 y 2019 tomó deuda en el mercado local e internacional por $ 3.500 millones y US$ 1.363 millones, de acuerdo con datos oficiales. Ese endeudamiento fue autorizado por la Casa Rosada. A dónde fue a parar todo ese dinero es una gran incógnita, porque aunque ya pasaron tres ministros de Economía en el año y medio que lleva Arcioni ocupando el sillón mayor, no hay demasiada transparencia sobre lo que se hace, cómo se hace y en que se utilizan las finanzas públicas. Todas son medias verdades que terminan olvidadas luego del acelerado recambio de funcionarios en la cartera más inestable, ineficiente y oscura de los últimos años: Economía.
Además, durante la gestión Macri, Chubut recibió transferencias desde Nación por más de $ 57.000 millones. La última fue hace unos días, un adelanto de coparticipación de $ 1.227 millones. En Gobierno dicen que ese último adelanto debió ser utilizado por Arcioni para una única prioridad: pagar salarios y apagar el frente social. No lo dicen, pero dan a entender que parte de esos fondos puede haberse ido para pago de deuda, atentos a que de acá a fin de año Chubut deberá afrontar 46 millones de dólares sin anestesia. Sin embargo una cosa que no dice por estos días Nación y tampoco explica demasiado Arcioni es que esos adelantos de coparticipación que le dieron en septiembre se los descuentan inmediatamente en el mes en curso, por lo que lejos de ´sumar´ a los ingresos, esto resulta apenas una simulación de anticipo. Un mecanismo servil que lo pone de rodillas una y otra vez a medida que transcurren los meses previos a las elecciones de octubre y que Arcioni espera revertir si gana la fórmula Fernández&Fernández con apenas una habilitación de financiamiento concreto.
Un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, que dirige Nadin Argañaraz, detectó que por la caída de la recaudación entre enero y agosto de este año cayó un 3,5% en términos reales la coparticipación que recibe Chubut. En 2018, la provincia era superavitaria, un concepto ralo que duró lo que un soplo en una canasta.

Los errores políticos no suman

Aparte de prometer más de lo que podía pagar y de quizá una mala prioridad en los gastos, a Arcioni se le factura un grave encadenamiento de errores para un gobernador. No controla la Legislatura provincial, no tuvo ley de Presupuesto ni en 2018 ni en 2019, está peleado con la familia del ex gobernador Mario Das Neves y ahora está casi enfrentado con Ricardo Sastre, su vice electo, que aún no asumió y ya responsabilizan por los malos pasos del actual mandatario provincial. Un desencuentro de ´fórmula´ que pasa fundamentalmente por los modos de conducción, con un Sastre con mucha más gimnasia cotidiana y perfil conciliador que ha sabido dialogar incluso con Nación por la simple razón que se trata de vínculos institucionales que hay que saber transitar. En contrapartida, el personalismo individualista de Arcioni, reacciona contra la ortodoxia política y actúa visceralmente con todo lo que considere amenazante para su posición, incluso en detrimento de la conveniencia institucional. Un aprendizaje político que para muchos está teniendo un costo demasiado alto para toda la ciudadanía.
Y para colmo, como destacan los medios nacionales, el actual gobernador tampoco se destacó en la elección de su gabinete ni en políticas expresas que signifiquen una mejora para la provincia. Algo que no ayuda a sostener su manera intransigente de conducción.

Chubut al frente

Más allá de la discusión de si Nación ayuda o no ayuda a ´financiar´ a la provincia que es el debate que postula el gobernador ampliando aún más el desencuentro con el gobierno de Cambiemos, hasta diciembre hay que decirlo, los dueños de la ´pelota´ mal que le pese a Arcioni son ellos. Y ya trascendió que en estos términos Macri habría dado la orden que a Arcioni, “ni agua le manden”.
Lo que le ´cobran´ al chubutense es su gatopardismo que ni siquiera fue propio, sino que fungió al ritmo de Sergio Massa. Y para colmo tienen argumentos, ya que no es otro, sino que es el mismo Arcioni que firmó alguna vez el Pacto Fiscal famosos, desistiendo de juicios contra Nación y ateniéndose a reglas de juego absolutamente difíciles de cumplir.
En ese marco, hoy Chubut es usada como ´mal ejemplo´ de lo que no deben hacer los demás estados subnacionales advirtiendo que “Si una provincia está aumentando sus erogaciones en términos reales la licuación del superávit es más acelerada todavía. Por tomar un caso de notoriedad reciente, Chubut es una provincia que está atravesando un momento complicado en lo que respecta a sus finanzas públicas. En un contexto de caída real de los ingresos, el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal indica que durante el primer semestre de 2019 la provincia registró un incremento del gasto corriente primario de 93,44% interanual mientras que la inflación del período fue de 54,3% interanual. Esta situación generó una licuación del superávit primario registrado en 2018, puntualiza el IARAF”.
¿Qué pasó en la administración Arcioni para que esto sucediera? Poco y nada se abordan tales responsabilidades. De hecho los ministros encargados de tales desbarajustes en términos de negociaciones salariales y ejecuciones presupuestarias, ya no están en sus cargos, por lo que sólo queda lamentos de un pasado inmediato y esperanzas en un futuro agónicamente lejano. Habrá que ver…

Fuentes: Clarín, Infobae, NA, propias