Por Trivia Demir

A Chubut no le falta nada. A la especulación administrativa de turno se suma la realidad, que supera toda sorpresa. Nadie puede imaginar que algo de la ´sequía´ financiera cambie si no remontan los ingresos. Y allí pareciera que estamos encharcados en un líquido amarillento que a todas luces parece una verdadera maldición húmeda prehistórica. Que la actual gestión calculó gastar más de lo que percibe, pareciera ser ya un batracio digerido a costa de olla popular. Pero que nos pasen tantas y todas juntas, parece increíble a esta altura del partido. Es que si las arcas provinciales dependían peligrosamente del precio del petróleo, nadie imaginaría nunca que el gobierno de Macri le pondría techo al barril criollo al peor estilo Cristina, afectando derechito las regalías y sobre todo el ánimo productivo. Como si fuera poco, Nación nos complicó la coparticipación restándonos 2.500 millones en los próximos noventa días de un plumazo con sus medidas ´populistas´ post PASO, y ahora encima puso restricciones a los giros en dólares, con lo que no se sabe con que ´corno´ se pagarán los vencimientos que vienen.
Tan concatenados están los males que ahora el próximo problema que tendrá Chubut -junto a otras provincias- está referido a la reglamentación vigente pone trabas a la transferencia de dólares al exterior, lo que complica los depósitos de vencimientos a tenedores internacionales, pero también a empresas y bancos.
Según datos del mercado y de Hacienda, en lo que resta de 2019 en el país hay vencimientos de capital e intereses de bonos en dólares bajo ley local por u$s4.700 millones de deuda soberana. También u$s360 millones de deuda provincial y más de u$s300 millones de deuda corporativa. Hay además otro tanto en bonos corporativos en dólares bajo ley externa.

Otra piedra para las provincias

San Juan tendrá problemas hoy para afrontar sus obligaciones. «Esta semana habrá un vencimiento de Buenos Aires y ahí seguramente tengamos novedades», afirman desde el gobierno provincial pero aclaran que hasta noviembre Mendoza no tiene pagos pendientes.
En su columna diaria, el periodista Carlos Burgueño encendió las alertas sobre un inconveniente que tendrán en el corto plazo las provincias que han tomado deuda e incluyó a Mendoza en el listado. En concreto, se refirió a las trabas que tienen los gobiernos para girar al exterior el dinero de los vencimientos de deuda.
«Si nos está escuchando alguien del gobierno de Mendoza, ¿cuándo es el vencimiento de colocación de deuda de Mendoza?», preguntó el columnista de ´Uno nunca sabe´ por MDZ Radio. La pregunta está relacionada con una problemática que hoy está generando dolores de cabeza a las provincias cuyanas, pero que por estos días será un conflicto en otras provincias. ¿»Qué van a hacer con los tenedores de esa deuda en el exterior?¿Cómo van a hacer para transferir el dinero?, no se sabe y nadie ha esbozado una estrategia pública, ni desde Nación ni desde las provincias.
El inconveniente técnico que afrontan empresas y gobiernos es que, por el «cepo light» está prohibido girar divisas al exterior. «Los particulares pueden transferir. El problema es para las empresas e inversores institucionales», explicó Burgueño.
El tema que ha generado preocupación a nivel nacional y se mostraron confiados de que esta semana habrá novedades a raíz del vencimiento de deuda que deberá afrontar Buenos Aires.
Es que esta complicación puede dejar en default técnico a gobiernos provinciales, pero esta posibilidad está siendo minimizada. Lo que sí puede ocurrir es que el pago de la deuda se haga a un dólar más alto a raíz de la necesidad de hacer uso de mecanismos complejos para comprar la moneda internacional. Específicamente, comprar «dólar cable» a través de la bolsa para poder depositarlos en las cuentas de los tenedores en el exterior. Eso sería factible pero la cotización del dólar cable ronda los 70 pesos.
Por eso los gobiernos provinciales que poseen deuda en dólares esperan expectantes para ver cómo se resuelve la situación de Buenos Aires esta semana. En concreto, esperan medidas del Banco Central o al menos saber quién se hace cargo de la brecha entre el dólar cable y el dólar oficial.
«Esto empezó la semana pasada con una obligación que pagó IRSA. El tema es que está prohibido girar dinero al exterior para pagar a fondos comunes de inversión que son los que compran este tipo de créditos», concluyó Burgueño.

Chubut casi ´inviable´

Chubut es la segunda provincia con más deuda de la Patagonia, acumulando un stock de endeudamiento que asciende a 46.995 millones de pesos hasta el primer trimestre de este 2019. El dato clave es que posee un encaje en dólares que abarca 87% del total de los préstamos tomados en los últimos años.
Concretamente, hasta finalizar 2019, el Estado de Chubut debe afrontar vencimientos de su deuda externa por alrededor de 46 millones de dólares. En el mes en curso, septiembre, debe pagar 5,9 millones de dólares. En octubre, si alguien piensa que estaremos mejor, mejor olvidarse ya que vence el grueso de los desembolsos con 31 millones de dólares. Mientras que quedarían 3,1 millones de dólares para noviembre y casi 6 millones de dólares para diciembre.
Así se desprende del detalle de vencimientos enviado por el Ejecutivo provincial a la Legislatura de Chubut sobre el mes de junio, en el anexo que acompañó el proyecto de ley para solicitar autorización para reestructurar su deuda, con vencimientos programados hasta el año 2026.
Allí se focalizan los más graves problemas financieros del Estado chubutense que conduce Mariano Arcioni, ya que en suma, debe afrontar el pago de entre 120 y 170 millones de dólares anuales de vencimientos por amortizaciones e intereses. Esa situación coloca a la provincia en crisis permanente por los vencimientos trimestrales que no descienden de los 30 millones de dólares. Y ahora, para colmo, se suman las restricciones que conducen a tener que echar mano del ´dólar cable´, que ya cotiza casi 12 pesos más que los 58 pesos que cotiza el Banco Nación.

Empresas, bancos y provincias al horno

El tema es que las complicaciones no son solamente para los vencimientos públicos. El sainete generado por los controles cambiarios con relación al pago de un bono privado la semana pasada inyectó nuevas dudas en el mercado. Y si algo no se necesitaba, en estos momentos, eran más dosis de incertidumbre. Sobre todo porque de aquí a fin de año se acumulan vencimientos de deuda privada y pública por casi u$s5.400 millones. Al respecto, no es preciso recalcar por qué es “imperioso” el desembolso pendiente del FMI.

Caso testigo

Ocurre que en el caso en cuestión (una ON de IRSA) la compañía había depositado el capital e interés correspondiente. Pero los tenedores del bono (ticker IRS19) con custodia en cuentas en el exterior no vieron acreditado el pago (a diferencia de los tenedores locales). De ahí la inquietud generada entre bonistas y el mercado en su conjunto, además de lo relacionado con la deuda provincial.
Se espera que el BCRA emita alguna aclaración al respecto para zanjar las diferentes interpretaciones. Y así saltar obstáculos que compliquen el estatus de riesgo, principalmente, de empresas y bancos. Desde el BCRA señalaron a este diario que “en los próximos días harán las aclaraciones y ajustes necesarios. De forma que el requisito de conformidad previa no resulte en un impedimento al pago de las deudas”. La idea es que el control de cambio no afecte a las empresas que tengan deudas por pagar. Ahora resta esperar. Por lo pronto, ya se vienen nuevos vencimientos, tanto corporativos como provinciales, y demás decir de soberanos.

Bonos con apuro

Para tener una idea del panorama general, a horas de las PASO la calificadora S&P había destacado que las principales empresas con bonos que vencían este año eran YPF (“B”) con u$s1.000 millones; Telecom (“B+”) con u$s500 millones; Compañía General de Combustibles (“B-”) con u$s300 millones; Pan American Energy (no calificado) con u$s333 millones; Mastellone (no calificado) con u$s200 millones y Transener (“B”) con u$s100 millones. Era, sin duda, otro contexto. Vale recordar que en julio pasado, previo a las PASO, las empresas aún podían recurrir al mercado de capitales colocando bonos al 8% y 9% anual, como hizo YPF (u$s500 millones); Telecom (u$s400 millones) y Pampa Energía (u$s300 millones). “La tendencia podría continuar en agosto y septiembre si el mercado percibe una mayor probabilidad de continuidad de las políticas”, señalaba en ese entonces S&P. El resto es historia.

Refinanciación dudosa

Respecto a los riesgos de refinanciación de la deuda corporativa, la calificadora sostenía que las necesidades eran manejables para las corporaciones hasta 2024. Con vencimientos anuales que van desde u$s1.300 millones hasta u$s2.500 millones, lo que es menos dramático con relación al apogeo de emisiones 2016-2017.
Sin embargo, ponía reparos si las condiciones económicas empeorasen, así el mercado podría volverse más restringido, lo que desafiaría en particular a aquellas corporaciones que necesitan refinanciar en 2021 cuando vencen u$s2.500 millones en bonos internacionales. El talón de Aquiles es la exposición cambiaria, “un riesgo generalizado para las empresas argentinas que se podría convertir en una amenaza real si el peso se deprecia aún más”, decía S&P. De acuerdo con datos del BIS, el promedio de deuda en moneda extranjera con respecto a la deuda total era del 76% a marzo pasado, lo que resulta muy elevado en comparación con el 38% en Brasil, 36% en Chile y 71% en México. Habrá que ver…

Fuentes: MDZ, SM, NA, S&P, HLCH, propias