Por Juana de Arco*

En tren de docencia, ya que por ahora seguiremos sin clases por la intransigencia de algunos manifestantes, el ego de algunos políticos, la incapacidad de algunos funcionarios y la campaña de renovación de algunos gremialistas, no está mal ponerle contenido al día a día.
´Concertar´ es un verbo activo transitivo con varios sinónimos pesados desde el significado, por así decirlo, ya que se trata de “ordenar, acondicionar, clasificar, arreglar, normalizar, estructurar y componer las partes…Pactar, convenir, acordar y concordar…”, mientras que como verbo intransitivo, “se dice de una cosa corresponder con otra”. Este vocablo etimológicamente procede del latín ´concertāre´, que quiere decir ni más ni menos que “contener”.
Ayer mismo, el gobernador Mariano Arcioni encabezó un encuentro con aspiraciones de “concertación” con distintos referentes y actores chubutenses, pero que para muchos tuvo más un efecto de reaparición formal oficial que de propuesta contenedora. El formato no fue precisamente de diálogo. O es el diálogo que entiende Arcioni, a lo ´liceo militar´, donde uno habla y otros aplauden. De hecho, brindó una conferencia de prensa donde se refirió a la situación económica, financiera y social que atraviesa Chubut en formato simplificado, enunciativo y con acting incluido. Allí, Arcioni llamó expresamente a una “mesa de concertación” y pidió a los estatales que levanten los cortes de ruta porque se pierde más de un millón de dólares por día.
Para muchos de los presentes, el discurso estuvo bien, pero resonó a destiempo y tuvo el efecto de un cheque volador sin el ´respaldo oro´ que suele otorgar el honor a la palabra. De hecho, un 50% de los presentes han sido ´victimas´ de los sistemáticos incumplimientos de la gestión del comodorense, mientras otro 50% espera la llamada de fe que nunca se dio. En el medio, los ´beligerantes´ con quienes quiere acordar, básicamente los gremios, no se hicieron presente. Mientras que la oposición, que hoy es casi de su propio palo a nivel sello, no pudo ni meter palabra.
La pregunta del millón entonces es si sirven estos actos, medio ´besamanos´, medio catarsis colectiva, y en todo caso ¿para qué?

Las palabras y las cosas

Hay quienes opinan que este tipo de eventos, servir, sirven. Ver la cara de la persona que está ejecutando un gobierno siempre es esclarecedor. Se puede entender más de los gestos y el tono que de cualquier decreto. Por otra parte se dispersaron algunas versiones resonantes sobre presunta enfermedad que estaría aquejando al mandatario. Lejos de eso se lo vio entero, ágil, lúcido, vital y móvil.
El contenido de su alocución tuvo como eje defender su gestión, atravesada por una crisis económica a la que intentó separar en antes y después, y fustigó a los empleados estatales por reclamar “inconcebiblemente” contra el retraso en el cobro de sus salarios y sobre todo por adoptar la medida extrema, pero crucial, que representa el corte de ruta hacia los yacimientos petroleros. Porque está dicho que en Chubut no gobierna el que quiere, sino el que garantice las regalías.
Una pesada lección que cada cuatro años debe aprender a fuerza de prueba, error, pérdidas y concesiones al que le toque ocupar el sillón de Fontana 50. Le pasó a Das Neves, y le pasó ruidosamente a Martín Buzzi. Ahora es el turno de Arcioni. En el medio, encontrar la “concertación” de intereses sin considerar a toda la ´masa obrera´ es más difícil que ahorrar en pesos.
De hecho, el gobernador apuntó a los trabajadores públicos por más de cinco minutos enrostrándole el elevado gasto que estos implican, reprochándoles que sus medidas están afectando la recaudación provincial, al afectar los intereses de las grandes petroleras en la zona de Comodoro. Una reflexión demasiado ´privada´ para un funcionario público, si se quiere. Sobre todo considerando que las grandes empresas no han dado gestos fuertes en épocas de crisis respecto a sus RSE abriendo el juego del mayor empleo y más cantidad de equipos tal lo plantean los contratos en territorio. Tampoco ha habido un esfuerzo desde el Estado por impulsar sectores productivos con las mieles de las regalías que viene percibiendo de sus recursos. Porque está dicho que muchos empleados públicos se pasaría gustosos por el doble de salario y estabilidad al sector privado, si existiera trabajo.
Así las cosas, atomizando el discurso, pensando parcialidades y tratando de desentrañar el añejo apotegma que platea ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, el gobierno provincial va ganando tiempo y tratando de pasar -por lo menos- octubre.
Sobre el “estado de la situación”, no solo presentó los números de la provincia sino que también dejó en claro que continuará pagando «indefectiblemente” la deuda provincial y que es imposible afectar con gravámenes a las grandes empresas que también están siendo afectadas por la grave situación. Dicen los observadores atentos, que la referencia tenía como claro destinatario al proyecto de Ley Tributaria Extraordinaria de la MUS que ayer mismo se trataría en la Legislatura, y que ha suscitado grandes expectativas en amplios sectores de trabajadores.

La difícil concertación

Así las cosas, la idea de ´concertare´ se sintió ayer en la peatonal más corta de Chubut, más como una repelida al caos privado en puerta, que a un sinceramiento efectivo. Y no está mal. Está dicho que las sociedades suplican orden ante el caos, y cada gestión intenta lograrlo a su manera. Pero sin plan concreto sobre la mesa dejó sabor a buenos deseos. Bien lejos de la idea original surgida en la Francia post republicana y de post guerra donde la concertación se entendió como una verdadera mesa de trabajo y acuerdos entre partidos políticos, sindicatos y empresarios donde surgieron políticas sectoriales que se comprometieron a cumplir todos los actores sociales, con un plan intermedio con vigencia en los primeros tres años y donde como el Fénix, renació de sus cenizas el país que dio origen al mercado común europeo.
El primero en poner en jaque la convocatoria de Arcioni fue nada menos que el líder del partido al que adhirió el gobernador después de reelegir. Tras la conferencia del gobernador, fue el intendente de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares quien habló sin eufemismos: “Hablar y dialogar esta bueno; lástima que no hubo un ida y vuelta. Se habla tanto, pero deberíamos haber dialogado. No comparto lo dicho por el gobernador. (…)Yo miraba cómo hablaba de los gastos, obras e insumos; está en un problema de no querer ver la realidad. No mostraron nada, no se habla de educación y este año no vamos a llegar a los 180 días de clases», cuestionó. «Hoy por ejemplo no había ningún sindicato del estado sentado; hoy deberíamos haber estado todos. La realidad de la provincia es la que vemos todos. Le echa la culpa a la Nación de que tiene la política equivocada y no estamos buscándole la solución al problema”, sintetizo Linares poniendo en evidencia la enumeración de las dificultades pero sin enunciar ni una sola solución concreta.
Para Linares no es gratis que ahora Arcioni se identifique con su propio partido, porque literalmente si desbarranca su gestión, no sólo malversará su propio capital político, sino el de la hasta ahora ´oposición´ también. Para el grueso del PJ, verse en esta foto de tambaleos constantes sin un plan claro de gobierno cuatro años más, es mucho más grave de lo que le pasó a Martín Buzzi, porque enfrente vendría, como lo hizo, otra vez Mario Das Neves y aunque sea circunstancialmente, sabían que estabilizaría la nave por la capacidad de mando y la autoridad que ostentaba aún convaleciente, pero sobre todo por la reacción rápida ante los conflictos. Ahora, la posibilidad de una patinada de la actual gestión sería poco más que determinante. Y tal como viene la cosa, para los experimentados en cuitas del poder, la diferencia entre el primer año de mando de Mariano Arcioni y este, es apenas de grado del ´desagrado´ social. Basta recorrer los archivos y comprobar que no hubo políticas ni medidas que atenuaran la historia en este año y medio (Ver https://www.eldiariodemadryn.com/2018/03/suban-a-jack-o-se-termina-la-pelicula/ ), y la pregunta es ¿por qué sería distinto cuatro años más?

Hay que escuchar los ruidos

Ayer, después de la disertación del escribano, no hubo mesas chicas de trabajo ni de intercambio en Fontana 50. Pero sí las hubo profusamente en los alrededores. El mayor dato que emergió de esos mitines laterales, es que se ven estampados otra vez por el ´iceberg´ que tambalea el Titanic, fue que la mayoría de los intendentes que deben asumir en diciembre, no ven vocación de conducción y mucho menos proyecto concreto de gobierno en puerta, y eso literalmente los espanta. Al costado está el ala sindical que duda a su vez del perfil populista de un equipo de gobierno laxo e improvisado. Y enfrente está el núcleo duro del PJ que no le habilitó el pase formal al contrincante que le sopló -marketing mediante- la gobernación una vez más al mayor partido provincial. En la calle está este septiembre que no deja de ser agosto, y la gente. Nadie alineado.
Para la gran mayoría de la vecindad que es sabia, de sabiduría popular y esfuerzo, el poder termina ensordeciendo el alma de cualquier mandante solitario. Y luego, se termina aprendiendo, tarde y mal, que como decía Punset Casals, “Hasta las bacterias funcionan por consenso, o no funcionan.”

*Soy Juana de Arco, …y ceniza de tantos