Un grupo de vecinos de la zona céntrica advierten sobre la creciente instalación de cervecerías en zona residencial, y reclaman que hay lugares que están abiertos hasta altas horas de la madrugada inclusive en días de semana.
Particularmente los vecinos mencionaron CrocoBar, el local ubicado en Avenida Julio A. Roca y 9 de Julio, donde se sirven cervezas artesanales y comidas, y después de medianoche habilita la pista de baile.
El reclamo se sustenta en que el local funciona varios días a la semana y convoca un nutrido público lo que provoca ruidos molestos, música con niveles de sonido elevado, y ocasionalmente algún disturbio en las inmediaciones posterior al cierre del lugar.
Según relataron residentes de la zona, ya han expresado sus quejas en el ámbito de competencia pero no encuentran respuesta a sus demandas, y advierten que la preocupación crece debido a que el local comercial en cuestión estaría ampliando sus instalaciones de cara a la temporada de verano.
El caso de CrocoBar no es el único, dado que en los últimos dos años se han habilitado cervecerías a lo largo de toda la Avenida Roca, incluso algunas comenzaron como puntos de venta de cerveza y más tarde habilitaron baños públicos para funcionar como bar o pub. De este modo los comercios pueden comercializar bebidas alcohólicas después de las 23 horas porque se vende fraccionado y en un local habilitado, lo que lleva a los vecinos de la zona a preguntarse en qué condiciones y bajo que normativa estarían habilitando estos locales comerciales, ya que funcionarían como “auténticos boliches encubiertos”, dijo una vecina evidentemente molesta.

Horario de cierre

El caso de CrocoBar es el más emblemático por la cantidad de horas semanales que está abierto al público y eso provoca que al cierre del lugar muchos de los asistentes circulen por la zona en estado de ebriedad provocando malestar entre los vecinos.
“Nos hemos encontrado con vómito, baldosas y arbustos orinados y hasta preservativos tirados en los alrededores, prácticamente dentro de nuestra vivienda. No estamos acostumbrados a vivir así, y no queremos que eso suceda”, manifestó otro vecino de la zona”, al afirmar que “estamos cansados y queremos que se cumplan los controles sobre los lugares habilitados, y las normas para futuras habilitaciones”.

Espacio público

La situación que relatan los vecinos de la Avenida Roca presenta otra situación que genera debate, el uso del espacio público para la colocación de mesas para el servicio de los clientes, “en todas las cuadras han ido ganado terreno sobre la vereda, y a diferencia de restaurantes y cafés que sacan e ingresan las mesas y sillas, algunos locales han instalado barras, y achicado el espacio de circulación”, advierte un vecino que afirma que vive a escasos metros de dos cervecerías que según dijo “literalmente han copado la vereda”.

Obstáculos

En 2018, Puerto Madryn reguló a través de una normativa municipal la colocación de tarimas o “deck” en las afueras de los locales gastronómicos, una iniciativa que tenía por finalidad capitalizar la circulación de turistas y eventuales clientes durante los meses de verano, donde la concurrencia aumenta y el clima es ideal para las actividades ociosas al aire libre.
No obstante, más de un peatón ha tenido que sortear obstáculos para poder transitar en algunas arterias, producto de “una invasión de sillas y mesas en medio del paso”, de acuerdo a lo esgrimido por una mujer que reside en el límite entre el centro y la zona sur de la ciudad.
El escenario que configuran varios de los locales, bares y pub céntricos exhibe claramente la activa vida nocturna de la ciudad y su contracara, el malestar de los vecinos que reclaman mayor contralor acerca de los requisitos para habilitar determinados lugares de esparcimiento y recreación social.

Municipalidad de Puerto Madryn