Por Trivia Demir

La última semana de septiembre comienza más acalorada que nunca. El conflicto económico y social en Chubut ya atravesó la barrera del sonido y se está convirtiendo en un boomerang electoral que habrá que ver a quien descabeza en octubre. La crisis salarial estatal que en principio prendió solo en entendidas protestas, se convirtió en escollo para el sector privado primero, en dos paros nacionales (uno por represión y otro por dos fallecimientos) y en efecto dominó en otras provincias. Toda una brasa caliente para Cambiemos pero también para el Frente de Todos en plena campaña electoral, tal como lo reportan medios de todo el país. Para el gobierno nacional el peligroso ´efecto Chubut´ en término de protestas públicas que ya prendió en la mayoría de las provincias donde hay necesidades concretas, pero que se venían conteniendo merced del aislamiento propio de un territorio expandido y de una realidad atomizada, es una mecha que encendió el desmanejo de la ´perlita´ patagónica.
Para Nación, Chubut tiene gobernador peronista, y para colmo massista, y es uno de los territorios que peor está, en gran medida por responsabilidad propia, pero también por el ´arrastre´ de desfinanciamiento que trae una provincia con experiencia sobrada de ´panquequismo´ proselitista.
Y aunque Mariano Arcioni, no es kirchnerista -de hecho se referencia con su amigo y mentor, Sergio Massa y se identifica con el PF- en el imaginario colectivo y en la necesidad de Juntos por el Cambio de sumar puntos, se esfuerzan en mostrar que es un mandatario opositor que gestiona mal, tiene protestas en la calle, tiene el Estado parado y no puede hacer frente de manera normal al pago de los sueldos. Algo en los hechos, poco discutible.
La izquierda por su parte lo presenta como un anticipo de los tiempos por venir si gana el FdT que, para ese sector, es ajuste y caos. Este combo de factores hace que para la campaña de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, la situación en Chubut se haya convertido en un problema.
Porque si el peronismo de la provincia, distanciado de Arcioni, cede al reclamo de los gremios de un juicio político, quizás encuentren una salida, pero podría generar un problema en la alianza del kirchnerismo con Massa a nivel nacional.
Y si no cede al pedido de juicio político necesitan que Arcioni abra el diálogo a la oposición, cosa que hasta ahora no pasó, para llegar a una salida consensuada. “La provincia tiene un problema económico y uno político”, dijo en diálogo con el matutino Perfil, Carlos Linares, el intendente de Comodoro Rivadavia, kirchnerista, enfrentado con Arcioni. “No creo que la salida sea un juicio político, la salida es el diálogo”, agregó.

¿Cuál organicidad?

En esa búsqueda de consensos, Eduardo “Wado” de Pedro, diputado nacional y asesor de Alberto y Cristina, dicen que decidió intervenir y llamó a diferentes actores políticos de la Provincia. Podría haber una reunión hoy lunes en Buenos Aires, en la que quizás no esté Alberto pero sí Wado y el gobernador Arcioni y el propio Linares. Si bien en un principio se intentó involucrar al exministro Norberto Yauhar, este desconoció la ´cumbrecita´ y tomó distancia de un intento de ´disciplinamiento´ partidario de esa envergadura.
Hay quienes dicen que el propio Massa hizo llamados a Arcioni. El candidato a diputado nacional le dijo al CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, en una entrevista que fue emitida el último fin de semana, que Arcioni fue perjudicado por una quita de fondos del gobierno nacional y sugirió que eso pudo haber sido una venganza por su mala relación con Mauricio Macri. Pero para los más informados, está dicho que los problemas de Chubut vienen de larga data, se podría decir que sobre todo de la era buzzista, ya que al culminar sus ocho años de mandato, Das Neves mal o bien y con los ´agujeros negros´ que ya habían, dejó varias masas salariales en la caja, un número mucho menor de empleados públicos que Buzzi, y una cantidad de obras públicas culminadas y palpables. Su sucesor sería una verdadera versión ampliada de despilfarro ya que según el actual gobierno que transita Arcioni, “Buzzi dejó un déficit de 12 mil millones de pesos”, tal lo explicaba en diciembre de 2017 un verdadero visionario como el exministro Sergio Mammarelli, que 18 meses antes anticipó que bajo ninguna óptica se podrían pagar los aumentos ya otorgados o que estaban siendo negociados, porque ocasionaría más de 1300 millones mensuales de déficit, pero nadie le prestó demasiada atención.

Ni unidos, ni dominados

La provincia tiene un déficit de 2300 millones, en parte porque la masa salarial aumentó en menos de un año de 1800 millones de pesos a 4300 millones de pesos. Con esas falsas promesas, Arcioni ganó las elecciones en junio. Había asumido en el cargo antes por la muerte de Mario Das Neves, por eso y para colmo, Chubut hoy no tiene vicegobernador. Y el coequiper legislativo que hace las veces de titular de la Legislatura es el kirchnerista José Grazzini, por lo que el diálogo con la ´oposición´ que ahora se presume que serían sus aliados por el juego de alianzas nacionales, no lo es en territorio, donde el PJ ´K´ fue un variopinto entramado que no terminó nunca de cuajar y el peronismo ´no K´ fue el exdasnevismo convertido en Chubut Somos Todos, sello que coptó Arcioni para reelegir y que luego pretendió transformar en Frente de Todos, o sea su antítesis.
A nivel nacional, donde las cosas partidarias se ven simplificadas por la falta de territorio, la situación parecería ser fácil de amalgamar. Pero a nivel provincial es extremadamente complicado aceptar una fusión de esta naturaleza sin la voluntad expresa de ´integración´. Está dicho que el Frente de Todos ´original´ en Chubut perdió las elecciones culpa de Arcioni, que además de quitarle la oportunidad política por los próximos cuatro años, lograría borrarlos de la vida partidaria si efectivamente se reconoce al arcionismo como parte del kirchnerismo.
Y se podría decir que todo puede ser en el mundo de la política, pero difícilmente si no se producen ´negociaciones´ internas de participación efectiva que está dicho, Arcioni no estaría dispuesto a concretar.
De hecho, dicen que desde el PJ los pedidos de ´integración´ a Arcioni habrían sido absolutamente ´razonables´ y se trataría de cinco puestos en gestión donde se contemplarían roles compartidos en el Superior Tribunal de Justicia, en el Tribunal de Cuentas, en la Sindicatura del Banco del Chubut y otros espacios de poder.

Blas, el último ´samurai´

Si bien la tensión se acrecienta y el día a día pulveriza el ´exitismo´ de Arcioni que mostró en su reelección de junio, la mayoría de los actores ´vivos´ del PJ no termina de jugarse a una ruptura definitiva. Saben que si la fórmula no falla, una vez que reasuma, el comodorense comprenderá que en estos pagos no se puede gobernar en soledad, y tal como le pasó a Martín Buzzi, más tarde o más temprano Fontana 50 requerirá de la ´mano amiga´ de los eternos ´compañeros´.
Por ahora el que mantienen el lado duro de la pulseada es el diputado provincial Blas Meza Evans quien opinó que “más allá de que el gobierno quiera decir que fue un accidente de tránsito, dos docentes perdieron la vida al venir a Rawson a reclamar por su sueldo y ver la interpelación a Massoni”. El legislador, habituado a los incendios que expulsan mandatarios, sabe perfectamente como amplificar los traspiés oficiales. Sostuvo por ejemplo que “enviar el proyecto para aumentarse el sueldo un 100% es de una torpeza inadmisible”. “Creo que debe estar evaluando su salida del gobierno, igual vive en una burbuja y ha perdido total credibilidad” criticó.
Sin embargo Meza Evans dejó entrever el apriete pero no ahorque´ que ensaya el FpT provincial con vista tal vez a reubicarse en el mapa partidario nacional una vez terminado el sainete en octubre. “La remoción de Arcioni sin un pacto social y una salida a esta crisis no tiene sentido”. “No hay posibilidad de un reemplazo por la nada, hay que pensar en un pacto social y político donde se dé solución a la crisis” señaló el experimentado diputado. A la vez enunció que “tenemos el diseño de varios escenarios posibles. Hay que resolver quién se sienta en la cabecera de la mesa de un pacto de gobernabilidad amplio”. “Las vías son que Arcioni renuncie, vaya a juicio político o sea suspendido porque ya no puede estar al frente” volvió a insistir endureciendo y ablandando la masa discursiva.

La situación gremial

Como parte del desencuentro político, los primeros fusibles que se desmarcaron de cualquier organicidad nacional fueron los sindicatos. Es que como sucede en cualquier ámbito, la política está supeditada al pragmatismo, y tanto docentes como demás estatales de Chubut tomaron las banderas de la protesta, y se preparan para continuar con el conflicto abierto con la gobernación por los problemas en el pago de sueldos. A partir de este lunes, entrarán en su décima semana de protestas con paros en la educación, asambleas en los organismos públicos y retención de tareas en los hospitales de la provincia. Y si la semana pasada las acciones de protestas estuvieron marcadas por el luctuoso fallecimiento de dos trabajadoras de la educación, Cristina Aguilar y Jorgelina Ruiz Díaz, esta semana estará signada posiblemente por la imposibilidad de pago del último escalón salarial, algo que ya trascendió públicamente.
Al conflicto se sumó también la justicia: el juez de Familia de Rawson, Martín Alesi, hizo lugar a un recurso de amparo que exige a las autoridades que garanticen el servicio de educación. El magistrado decidió enviar el amparo al gobierno central interpretando que es el Estado nacional quien lo debe garantizar. Esto sumado a las ´culpas´ que el arcionismo le achaca a Nación por el desfinanciamiento a las provincias y en particular a Chubut, ya lograron que el enfrentamiento escale a las ligas mayores en las que juegan Macri-Pichetto y Fernández-Kirchner, donde presumiblemente habría un acuerdo de no agresión extrema que pudiera terminar de ´volcar´ políticamente al país. Un detalle que no le habrían contado aparentemente a Arcioni y al muchos de los ´intermediarios´ de turno. Habrá que ver…

Fuentes: NA, Perfil, LN, propias