En el Centro Nacional patagónico (Cenpat) de Puerto Madryn, este martes 8, presentaron la nueva temporada del Proyecto “Siguiendo Ballenas”, elaborado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – Centro Nacional Patagónico (CONICET-Cenpat), que tiene por objetivo conocer las rutas migratorias y áreas de alimentación de las ballenas francas australes que reproducen en los golfos norpatagónicos.
La presentación estuvo a cargo de Enrique Crespo, investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos del Cenpat, acompañado del ministro de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Néstor García; el director del CCT CONICET-Cenpat, Pedro Barón; la veterinaria, Marcela Uhart de la University of California; el becario doctoral CESIMAR-CONICET, Santiago Fernández; y autoridades de Prefectura Naval Argentina.

Campaña 2019

El proyecto ya lleva más de cinco años, desde el año 2014 a la fecha se han marcado 47 ballenas y se determinan rutas migratorias, áreas de alimentación y causas de mortalidad de crías de Ballenas Franca en Península Valdés». En septiembre de este año, en el Golfo Nuevo, se equiparon 23 ballenas con dispositivos satelitales, los cuales ya comenzaron a transmitir posiciones. Los datos en tiempo real permitirán durante los próximos meses monitorear en detalle sus viajes por el Atlántico Sudoccidental.
Las ballenas francas que cada año llegan a los golfos que rodean a Península Valdés se estudian desde 1971. El trabajo de investigación continuo permite saber que, afortunadamente, esta población se ha incrementado en las últimas décadas. Sin embargo, se conoce poco sobre sus zonas preferenciales de alimentación y las rutas migratorias que las ballenas siguen cuando se alejan de las áreas reproductivas del norte de Patagonia.
Utilizando transmisores satelitales de última generación, se puede conocer la localización en el mar de cada individuo, con una frecuencia de varias posiciones al día. El análisis de estos datos, asociados a variables oceanográficas, permite saber el modo en que utilizan los diversos ambientes marinos, si se trasladan o se están alimentando.
“Siguiendo Ballenas” es un proyecto en colaboración en el que participan el CESIMAR-CONICET, CIMAS-CONICET, ESCiMar (Universidad Nacional del Comahue), Fundación Patagonia Natural, Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), NOAA, Instituto Aqualie, Universidad de California – Davis y Wildlife Conservation Society (WCS).

Objetivos del proyecto

El proyecto de monitoreo de ballenas con la colocación de rastreadores satelitales tuvo como objetivo determinar rutas migratorias y áreas de alimentación, evaluar cómo utilizan el ambiente y se relacionan con actividades humanas en el océano.
Asimismo, contribuir al Plan de Manejo para la Conservación de la Ballena Franca Austral acordado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), contribuir a esclarecer las causas de la mortalidad de crías de ballenas Francas en la Península Valdés y contribuir al conocimiento del uso de dispositivos satelitales.
Al respecto, el director Pedro Barón destacó que «este es un buen ejemplo del trabajo que se transfiere directamente a la sociedad y al sector productivo verde como es el turismo y la conservación, que no solo jerarquiza nuestra institución sino que también da muestras claras de la interacción a nivel internacional con otras organizaciones», y destacó que «estos resultados sirven para generar bienestar, fomentan el turismo y el cuidado de nuestros recursos».
En la ocasión, el investigador Superior del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), Enrique Crespo, detalló que «desde el año 2014 a la fecha hemos marcado 47 ballenas, hembras con crías, adultos solitarios y juveniles, tanto en Golfo Nuevo como en la Bahía de San Antonio», y sostuvo que «los resultados nos muestran que las ballenas pueden ir hacia el sur, donde hay grandes cardúmenes de Krill, pero también van frente al río de La Plata a comer».
«Este proyecto nos ha cambiado la perspectiva que teníamos de la ballena en cuanto a la capacidad de movimiento y velocidad, registramos que puede moverse a 40 kilómetros por hora o cruzar el golfo San Matías de un día para otro», indicó el investigador Superior del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos, y manifestó que “los resultados que nos está dando este proyecto son sorprendentes, esperamos que aporte a la conservación de la ballena y a predeterminar cuales son las causas por las cuales se produce un evento de mortalidad muy fuerte sobre las crías».
«La población de ballenas está creciendo y está manifestando un cambio de distribución de edad y sexo; en los Golfos Nuevo y San José se está concentrando la parición de las crías y el amamantamiento de las hembras, y se están corriendo hacia aguas más profundas los grupos de cópula», finalizó Crespo.