A la debacle nacional que afectó particularmente al sector aerocomercial argentino, se sumó el impacto de la crisis provincial que está afectando a todos los sectores de la economía chubutense. Luego de reuniones de directivos de la empresa aérea con funcionarios provinciales sin lograr solución al pasivo generado por Provincia, la firma dejaría de prestar servicios de inmediato a la plaza provincial. La deuda ascendería a casi 50 millones de pesos, los cuáles se habrían ofrecido pagar con Ticadep, una propuesta que no soluciona el problema de financiación del destino.
Hasta hace unos meses, la provincia subsidiaba parte del combustible que la aérea debe afrontar en dólares, a cambio de pasajes oficiales. Pero hace meses que no se cumple con estos pagos y la empresa no podría seguir financiando la plaza. Con esta interrupción de la única aérea que opera desde el aeropuerto El Tehuelche regularmente, se vería seriamente afectada la conectividad aérea no sólo de Puerto Madryn, sino del Valle del Chubut y sobre todo de Península Valdés, una marca turística que ayudó a posicionar la empresa nacional.

Interrupción inminente

La situación derivó que de hecho esta semana ya se produjeran interrupciones del servicio. Tanto el vuelo 550 que debían salir a las 12.30, desde Aeroparque a Madryn, y el vuelo 551 de regreso a Buenos Aires, fueron cancelados por la compañía aérea el lunes. Desde la compañía se informó que la decisión de cancelar los vuelos obedeció a una medida de fuerza gremial, y que a los pasajeros que debían viajar desde Puerto Madryn el lunes les ofrecía hacerlo en un vuelo adicional hoy miércoles, pero al cierre de esta edición no había confirmación oficial de la compañía al respecto.
La semana pasada los gremios del sector manifestaron que la situación de la compañía aérea es compleja y que en ello influye la importante deuda que tiene la Provincia del Chubut con Andes, por un convenio incumplido, que prometieron abonar en julio y a la fecha no se habría cancelado.

Gestiones múltiples

Durante la pasada semana el intendente de Puerto Madryn y vicegobernador electo, Ricardo Sastre encabezó diferentes reuniones con el propósito de gestionar una solución al problema que afecta a la única compañía que mantiene la conectividad aérea con el Golfo Nuevo. Conocida la noticia de la cancelación de los vuelos el intendente viajó a la capital provincial para reunirse con autoridades provinciales y directivos de ANDES y participar en la búsqueda de una solución al problema que atraviesa la aerolínea. Pero finalmente se supo que la dilación de las soluciones y la propuesta no alcanzaban para solucionar las complicaciones de financiamiento del servicio a Chubut.
La semana pasada Sastre había declarado que “es un tema que nos preocupa mucho” particularmente porque “es la línea de bandera de los madrynenses” y uno de los puntos de ingresos más importantes que se tiene en materia turística.
Ayer diferentes Cámaras empresarias y operadores turísticos debatían alternativas para evitar la importante pérdida de servicio de transporte que afectara a la zona e impactará de manera directa en el turismo, el comercio y los servicios.

Una historia anunciada

Para el sitio especializado Aviación News, Andes es la cara visible de una crisis que involucra a todo el sector aerocomercial argentino. “Andes es la única aerolínea privada de capitales argentinos. Lleva más de 14 años en el mercado. Fue la primera que apostó por la ´Revolución de los aviones´, pero la situación después de las sucesivas devaluaciones la llevaron a una situación difícil, no muy distinta al resto de las compañías. Salvo que estas, en mayor o menor medida, tienen algún respaldo internacional o fondo como para atravesar el temporal hasta ver que viene después. El caso de Aerolíneas Argentinas es distinto. Allí, aunque los disimulen, los subsidios siguen siendo ilimitados. Para el resto no hay créditos, descuentos, financiación, ni ayuda de ningún tipo. En Andes –lo han dicho– no tienen apoyo de nadie, excepto del personal y de los gremios que acompañan con la esperanza de atravesar el temporal. Quien no aparece, en cambio, es la autoridad aeronáutica que ni siquiera pareciera preocupada por rescatar lo positivo que aportó la apertura del mercado o respaldar a quienes creyeron e invirtieron. Un sector en el que, a diferencia de otros de la economía o el campo social, nadie se ha puesto al frente para definir políticas que ayuden a superar la crisis. Un Estado, por ejemplo, que convoque a las empresas para reimplantar, aunque sea hasta que afloje la turbulencia, la tarifa mínima para que no se venda por debajo de los costos para simplemente defender un punto de participación, generar algunas líneas de financiación, controlar donde se vuelcan los subsidios que recibe Aerolíneas o reducir de común acuerdo la oferta de asientos para sujetar costos y mejorar ingresos. Es cierto que deberían ser las mismas empresas las que se pongan de acuerdo. Pero alguien lo tiene que liderar. Medidas transitorias, se entiende, que eviten terminar como otras veces en un monopolio estatal, ineficiente y subsidiado, o en un duopolio de una empresa estatal y una sola privada”, afirman.

http://www.andesonline.com/