Por Trivia Demir

Con el mes prácticamente garantizado para el pago de sueldos, los desafíos de la segunda semana de octubre son otros para el gobierno que comanda Mariano Arcioni en Chubut. Está dicho que sólo con plata no se gobierna, sobre todo cuando el mar de incertidumbres se vuelve dos por tres un peligroso tsunami de desentendimientos.
Pese a los compromisos definidos por el oficialismo, y los esfuerzos por renegociar el pago en dos cuotas de la cláusula gatillo, los docentes decidieron el viernes en plenario mantener el paro toda esta semana también. Con los consiguientes contratiempos que generan en las familias y el impacto educativo, sociológico y psicológico que ocasiona en los propios chicos de Chubut que hacen más de tres meses cambiaron sus vidas, sus hábitos y sus expectativas anuales.
Pero está claro que la ´voluntad financiera´ no alcanza para convencer a los educadores a volver a las aulas, porque está rota la confianza ´empleado-empleador´, una posición a la que el propio gobierno arrastra la disputa cada vez que amaga con descontar días, suspender horas cátedra u otras intentonas disciplinadoras, dejando de lado la cintura política que se requiere en épocas de puja de intereses, dinamo propio de cualquier democracia y descontextuando el rol esencial de la educación.
Para los miradores de historia es por lo menos evidente que cuando se ´paran de manos´ los docentes, -el fusible cerebral de cualquier sociedad- es porque tambalea la doctrina gobernante, o hay más especulación que concreción de ´proyectos conjuntos´. Esas muletillas tan entradoras que en campaña suelen ser moneda corriente, pero una vez en el poder tienden a brillar por su ausencia.

¿Quién hace política?

Hay quienes afirman que “si Don Mario viviera, esto ya se habría resuelto hace rato. Porque no sirve de nada el acuerdo salarial ni de pagos sin hacer política. No hay avanzada para jugar dentro de las internas sindicales, no hay argumentos entusiastas para encarar un plan educativo novedoso y no hay valoración del rol de los educadores públicos, un ´mimo´ aunque sea. Esto requiere de varios frentes políticos y el arcionismo no parece tener quien piense políticamente el gobierno, o si lo piensa no sabe trasmitirlo”, afirmó un referente del Valle.
Así las cosas, el temor de fondo de la clase política es que si con plata este mes Arcioni no logra atemperar la bronca, en noviembre y diciembre, cuando ya haya pasado la financiación circunstancial de campaña y volvamos a la malaria en serio, la situación se va a poner bastante peor. Y si en verdad el gobierno pretende que los alumnos, los padres y los docentes sacrifiquen el verano, comenzando las clases en febrero para compensar los días de clases perdidos, no hace falta pensar como comenzará –si comienza- el ciclo lectivo en marzo de 2020.

El tiempo de los ´técnicos´

Por ahí parece demasiado prospectivo para una provincia que vive el ´día a día´ y el ´escalón por escalón´, pero hay quienes lo están analizando seriamente. El otro tema que se analiza es la composición ministerial a la que viene apelando Arcioni y que lejos de conseguir resultados ´políticos´ le restan margen de maniobra al propio gobernador, por tratarse sencillamente de ´técnicos´. Sería el caso del actual ministro Paulo Casutti que se venía desempeñando como subsecretario de Política, Gestión y Evaluación Educativa, y desde hace un mes reemplazó a Leonardo De Bella que se mantuvo apenas tres meses en el cargo. Cassutti asumió el 4 de septiembre en medio del peor escenario de conflicto que ocasionó la renuncia de su antecesor, y pese a su compromiso de “´trabajar fuertemente en fortalecer el diálogo entre distintos sectores para salir delante de esta compleja situación´, tal como lo declaró en el acto de juramento, concretamente no ha habido resultados”, destacó una docente con muchos años en la defensa de los derechos educativos.

Estrategia de ´silla caliente´

A la par se está tratando de atender otros sectores esenciales donde la cosa está mal, pero podría llegar a estar mucho peor. Para ello, cuando no hay política de fondo y no hay financiamiento, la mejor estrategia sería el ´recambio cíclico´ de funcionarios. Con esta ´calesita´ de titulares, se va consiguiendo que por lo menos no se personifiquen los fracasos y se muestre intentona. Dio resultado en el ministerio de Economía que ya lleva tres ministros en menos de año y medio de gobierno, y sigue sin dar ´pie con balón´ en la administración de fondos, por lo cual se supone que deberá ir resultando en otras áreas. Con ese criterio se dice que se produjo el recambio este fin de semana también en Salud. Pese a que se sabía que Adrián Pizzi quería irse hace varios meses, pero no lo hizo porque antes se dio el cambio en Educación, este fin de semana terminó renunciando, mientras que dio un paso al frente, como en los otros recambios, el actual subsecretario de Gestión Institucional, Fabián Puratich. Un poco porque desde el sector privado no hay quien quiera agarrar un ministerio sin garantías, recursos ni proyecto de salud, y otro poco por la tendencia arcionista a ´despolitizar´ y ´recategorizar´ la administración de lo público.

El candidato y el funcionario

Esta ´tendencia´ a despolitizar fue casi un grito de guerra del arcionismo al hacerse cargo de la gestión que dejó trunca el fallecido Mario Das Neves. Para el escribano comodorense, ferviente cultivador de ideas mucho más ´privatizadoras´ de la política, el nivel de ´rosca´ que evidenció históricamente el Valle y particularmente el que fluye en la ciudad de Rawson, resultó en los inicios, prácticamente un submundo difícil de digerir. Aunque con el tiempo fue logrando el timing y confiando en las asesorías dilectas que le marcaron el sendero y le labraron las alianzas justas en el momento justo. Y en eso, hay que decirlo, a Arcioni le fue siempre mucho mejor como candidato que como funcionario (ganó como vicegobernador las Generales 2015, las Legislativas de 2017 –aunque no asumió como diputado-, las PASO 2019 y las Generales anticipadas 2019)
Ahora, para que la racha no se corte, está dispuesto a jugar ´a menos´ en este turno de octubre. De hecho, la bajada de lista de Alfredo ´Negro´ Beliz fue la señal más contundente del nivel de adaptación al que llega a someterse Arcioni, con un estilo que tira por la borda la ortodoxia política, pero logrando la supervivencia de los objetivos. Después de todo, la renovación de tres bancas de diputados nacionales por Chubut, también es para el oficialismo ´moneda de cambio´ en una Cámara donde Massa buscará mantener su difícil equilibrio de alianzas. Y a nivel provincial, de los 14 municipios que elegirán y las 18 comunas rurales da lo mismo que gane cualquiera de las fuerzas justicialistas, más allá de que en la provincia no hay clima electoral debido a la debacle económico-financiera que castiga a más de 600 mil chubutenses

El gran ´opositor´

¿Cómo hará el gobernador para impregnar de política al gobierno que comenzará en 2020? Sencillo. Todas las expectativas estarían puestas en el triunfo de la fórmula Fernández & Fernández, con una particular avanzada de La Cámpora en la provincia. El pacto sellado en CABA hace unas semanas así lo habría dejado claro, y de ahí hay que esperar que surja parte del nuevo gabinete chubutense a partir del 10 de diciembre próximo.
Con el cronograma electoral muy avanzado, queda poco y nada para definiciones en territorio. De hecho, la jugada del adelantamiento era una carta necesaria que se guardó Sergio Massa para negociar con el Frente de Todos, sin embargo con tremenda crisis encima le resta más de lo que le suma. Por ahora electoralmente a Arcioni le toca aportar al mayor caos posible apuntado todos los cañones a Cambiemos, y vaya que lo está consiguiendo habiendo ubicado a la provincia en todos los foros nacionales e internacionales la crisis chubutenses como emergente de un liberalismo despiadado.
Esta semana y una vez pasada la efervescencia de la celebración por el fallo de la Corte que ordenó que los costos fiscales de los decretos post-PASO de Mauricio Macri sean asumidos por Nación y sin afectar la coparticipación, las provincias ´demandantes´ se juntarán mañana para que no se enfríe el reclamo. Es que el máximo Tribunal jugó al medio: defendió el federalismo, pero no invalidó los decretos presidenciales, y dejó en el aire el monto y modo de resarcir lo que ya impactó.
“La verdad que es difícil calcular el monto a compensar y por eso creo que la Corte en los próximos días debería ser un poco más precisa en este punto”, dijo el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. “El Gobierno va a cumplir con esa medida cautelar, pero en los próximos días va a presentar un pedido de aclaratoria sobre cómo se cumple porque es muy genérica en términos de que no se debe afectar la recaudación de las provincias”, coincidió su par de Justicia, Germán Garavano.
Pero desde ambas veredas -la nacional y la de las provincias- primaba ayer un mar de dudas sobre la manera de definir el mecanismo para evitar o compensar esa detracción, el monto en cuestión e -incluso- hasta desde cuándo contabilizarlo (es una cautelar que debería operar desde el martes hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, pero en algunos distritos difiere la mirada sobre este aspecto). Por eso, ministros de Economía y representantes de Fiscalías de Estado de las 15 provincias se reunirán este martes en Buenos Aires para tratar de pulir el monto de la compensación que debería recibir cada distrito y llevar un reclamo concreto. Por ahora, la gestión de Arcioni reclama 554 millones de pesos por el impacto en la eliminación del IVA en 14 productos de la canasta básica y la suba del piso en Ganancias. Sin embargo hasta el cierre de esta edición no se sabía concretamente si será el mismo ministro de Economía quien viajará a la reunión, o alguno de sus colaboradores.