Por Juana de Arco*

El relato y la imaginería suelen ser un gran problema cuando el cóctel se bebe en la copa del poder. A horas de las elecciones presidenciales Chubut parece una isla en el mar de expectativas nacionales. Es que gane quien gane, para la cuarta provincia exportadora del país y una de las más ricas en recursos naturales y proyección productiva, el destino parece ser siempre el mismo: sometimiento, endeudamiento y vaciamiento. La historia de los mendigos de las historias de época que viven a la espera de un ´salvador´ que no llega. No es extraño entonces que el ánimo de la ciudadanía esté dominado mayoritariamente por un sentimiento de apatía y una sensación de estafa recurrente de parte de las ´autoridades´ provinciales de turno. Y en esta oportunidad con mayor razón, ya que habiendo adelantado elecciones, el Ejecutivo provincial logró atornillarse al poder mediante un Frente político al que no tardó ni 48 horas en desconocer en los hechos. Una réplica exacta de lo que hizo Martín Buzzi con Mario Das Neves, a quien traicionó políticamente antes que el desaparecido mandatario le colocara siquiera la banda. Salvando la diferencia que en esta oportunidad ni siquiera será necesario tal gesto, porque Arcioni estaría en condiciones de zambullirse por sí solo en la insignia gubernamental que le garantizan otros cuatro años de improvisación. Una experiencia que los demás ya vivimos y que termina con pérdida de tiempo, oportunidades, dinero y vida, porque los cuatro años cada vez parecen más largos para los fracasos masivos.

¿La dictadura del notario?

Con diferencias absolutamente sustanciales en el modo disruptivo y demagógico de hacer política con la mayoría de los referentes que le facilitaron los votos como Adrián Maderna y Ricardo Sastre, para mencionar a dos intendentes con peso propio, tropa y gestión; Arcioni ya dejó entrever que su extremo personalismo no respetaría lealtades ni permitiría participación efectiva de ningún tipo, y que a partir de diciembre acomodará los planes del Ejecutivo a su absoluto antojo. Y a nadie debería sorprender demasiado todo esto, después de todo, el escribano viene de emerger a la fama desde el sector profesional y económico como fedatario de las más intrincadas y sospechadas operaciones, bien lejos de la militancia y mucho menos de cualquier tipo de organicidad partidaria.
“La vez que se empolvó un poco los zapatos fue al bajar de su avión privado para sacarse la foto en algún acto con otros candidatos y algún cartel. Y la vez que se embarró fue cuando se quedó atascado en el auto durante las inundaciones en Comodoro. Después, no conoce lo que es el pueblo, no mira a la cara a la gente”, sentenció un indignado militante que lideró una reunión política a principios de semana en la Capital del Petróleo.
La ´bronca´ de los muchachos, es clarísima explicada off de récord. Es que Arcioni se quedó con el sillón de Fontana 50 sin garantizar nada a nadie que comprometiera su capital político ni privilegiara proyecto social consensuado, como esperaban quienes le facilitaron el sello, la gente y la campaña en la provincia. De junio a esta parte el reclamo de los ´compañeros´ es que se manejó como ´patrón de estancia´, con fuerzas vivas suplicando mediáticamente por la apertura de diálogo. Desactivó en la práctica a los otros dos poderes del Estado, cortó la cadena de pagos, enmudeció a parte de la prensa, debilitó sindicatos y sometió agentes públicos a costa de discrecionalidad financiera, agotándolos en extenuantes reclamos que convirtieron a la provincia en un verdadero ´caso testigo´ a nivel nacional de todo lo malo que no se debe hacer. Tan pero tan vergonzosamente que los educandos de Chubut culminarán 2019 con apenas medio año cursado, con escuelas ocupadas ya no por docentes en huelga, sino por la propia comunidad educativa hasta el día previo a las elecciones, y retomadas el día después. ´Un verdadero zafarrancho gubernamental que sigue probando el altísimo umbral de sumisión que posee este provincialismo´, como advirtiera un sorprendido consultor porteño, palabras más menos.

“No le importa ni la política ni la gestión”

Todo es ´derroche´ de gobernabilidad, además condiciona a Chubut a terminar siendo moneda de cambio de negociaciones centralistas. Porqué resulta más que evidente que el ´trabajo´ de Arcioni apuntaría más a lograr las simpatías de las esferas macro políticas, que a posicionarse en el ruedo partidario local, y mucho menos mantener la aprobación de su gestión por parte de la ciudadanía provincial. Con el desdoble eleccionario para este fin de semana en catorce municipios y dieciocho comunas rurales, además, debilitó a sus propios referentes que terminan arrastrados por la mala gestión y con pocas chances electorales, y dejó a su propio Frente como testimonial en dos evidencias de su desapego político pero también institucional: bajando su lista de diputados nacionales y su lista de intendente de Comodoro, la ciudad más importante de Chubut (cuyo candidato además, con su deserción, licuó todas las posibilidades de los otros competidores que quedaron desplazados en las PASO por el sello gobernante). Dos hechos que confirman definitivamente la “estafa electoral” de quedarse con la gobernación pero dejar sin representación en el Congreso a los sufragantes que creyeron en ese Frente, y sobre todo limitando las posibilidades institucionales en el ejercicio del poder también en la búsqueda del control de la ´ciudad estado´ estratégica para la Provincia en términos de recursos e ingresos públicos.
La pregunta del millón es ¿Con quién se habrá aliado en definitiva Arcioni para acceder a esta pantomima política que excede con creces las complicaciones momentáneas financieras? ¿A que ´diablo´ le habrá ´vendido´ la gobernación de un territorio rico en recursos y el almita de todos? ¿Entregó la representatividad del Congreso a Massa para que negocie mejor su posicionamiento dentro del Frente de Todos? ¿Y se alió con los ´dueños´ históricos de Comodoro para que definan la intendencia más conveniente? Todo puede ser a esta altura del partido, y los interrogantes que empezaron a rodar son tan imparables como un derecho fundamental de la nunca del todo sorprendida opinión pública chubutana.

Chubut, una ficha en la timba porteña

Mientras la provincia está temerariamente aletargada a nivel productivo y parada a nivel operativo, dicen sus fuentes cercanas que el personalísimo gobernador estaría jugando todas sus fichas a un partido nacional que fue su competidor en la provincia (¿?). Por lo que todo este galimatías, que se intenta simplificar con chicanas de poder y soberbias de mesa chica, no puede menos que terminar afectando más temprano que tarde, la coherencia cotidiana con situaciones tan extremas como de la que venimos renegando.
Esta semana Arcioni desembarcó en Resistencia, Chaco, en el acto de Alberto Fernández, junto a otros dirigentes peronistas y gobernadores que forman el frente electoral albertista-kirchnerista. Cómo se entiende si ¿Arcioni era del centro derecha de Massa y ahora es popular de izquierda por la alianza electoral del tigrense? ¿Sabrá qué significa eso en la práctica? Porque para un ´legislador´ de base como Massa es fácil evadir esa diatriba y decir y hacer todo lo contrario cuando se le antoje, pero para un gobernador es fundamental saber desde donde se para en el día a día de más de 500 mil habitantes: ¿en la vereda de la gente o en la de la timba política de un grupo de ´vitalicios´ que debaten de las abstracciones del poder en un hotel cuya noche cuesta más de 30 mil pesos y detrás de una copa de champán que vale cada una más de 1.500? (llueva o no llueva).
Por ahora Arcioni está convencido que si gana Alberto Fernández ´se salva’. La pregunta es ¿él o la provincia? Para muchos experimentados en esto del arte de la política, “el que no sabe, es como el que no ve”, sobre todo si se cree que la cosa será tan ´lineal´ si Alberto logra imponer el Frente de Todos que en los hechos es el Frente de ´los albertistas´ y ´los kirchneristas´, “un amor que puede durar lo que un fiscal a un día de denunciar al poder real”, advirtió un ácido periodista bonaerense en un comentario que le mereció no pocos repudios.
En ese escenario de mitades, Arcioni está alineado con la mitad de la mitad, y según sus propios, no tendría plan alguno para el poder real que de ganar este sector ejercerá Cristina y con el que no comulga para nada Massa, ni tiene mucho menos plan si llega a dar vuelta los guarismos y Macri reelige.

El ´paje´ y la mesa de dos patas

Además de la interna nacional, en la que Arcioni está parado en una peligrosa cornisa apenas sostenido por la mano del tigrense, en la provincia tiene su propia interna y su propia lucha con la oposición. Dice el medio regional OPI Santa Cruz, que “En la provincia (de Chubut) no se ve con simpatía el periplo de Arcioni atrás de los Fernández”, cuando “debería estar sentado en una mesa del Ministerio de Economía o en una audiencia con el propio Macri, para destrabar ayudas a Chubut”. “Sin embargo, hay otro elemento más que le critican a Arcioni y es la ´seguridad´ que tendría el gobernador de que en caso de llegar al poder, los Fernández correrán en su auxilio. La mayoría descree de esta posibilidad y auguran meses aún más conflictivos en la provincia de Chubut”. Esta lógica está atada mucho más a lo partidario y no está tan errada si se analiza lo que le espera en términos nacionales al ganador de la compulsa del domingo, donde quedará gran parte del mapa del país con otro sello; y sobre todo si se advierte que el propio Frente de Todos en Chubut no acepta la alianza que Arcioni labró momentáneamente con la mesa nacional, entrando casi exclusivamente por el ´albertismo´. De hecho, ayer no estuvo en el cierre ni en ningún acto donde ha estado Cristina. Y cualquier experto en coyunturas entenderá que si los muchachos en territorio están prácticamente ´sacando el pie del plato´ antes de la elección con estas aclaraciones sobre ´los unos y los otros´, es porque alguna información más tienen, y porque lo que se vendría podría parecerse mucho a un parlamentarismo probable, por lo que Arcioni en definitiva estaría pactando su destino y el de toda una provincia a manos del ´paje´ (servidero del rey en la antigüedad), de un ´primer ministro´ que por ahora se cree él que logrará desclavar la espada de la roca y presidir la mesa redonda K. Leyendas románticas de campaña, dicen.

*Soy Juana de Arco,.…y ceniza de tantos