Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia ayer después de 14 años en el poder. Lo anunció en una conferencia de prensa, en la que habló de una «conspiración» en su contra y denunció el golpe de Estado. El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y el comandante de la Policía, Yuri Calderón, leyeron por separado los comunicados de sus instituciones -«sugiriendo» el primero, pidiendo el segundo- la renuncia de Morales. Lo hicieron en un país completamente convulsionado, el mismo día, el presidente había vuelto a convocar a elecciones por las denuncias de fraude, tras un lapidario informe de la OEA sobre los comicios. El jefe policial dio este mensaje «al pueblo de Bolivia» y a sus «camaradas que están movilizados» desde el sábado en la unidad antimotines cerca de la plaza Murillo, sede de los palacios de Gobierno y Legislativo. Horas antes de pronunciarse en este sentido, los militares anunciaron operaciones aéreas y terrestres.
Evo por su parte, habló de «grupos oligárquicos que conspiran contra la democracia». Si bien aseguró que no es nuevo lo que sucede, habló de su «obligación» de «buscar la paz». «Duele mucho. Nos llevan a enfrentarnos bolivianos contra bolivianos», afirmó al dar a conocer su renuncia y también la de su vice, Álvaro García Linera, que lo acompañó en la conferencia de prensa.
La reaparición de un golpe de Estado en Latinoamérica es un dato impactante. Luego de conocido el pedido de las Fuerzas Armadas y la Policía trascendió que Evo Morales se subió al avión presidencial para dejar Bolivia. Las primeras versiones indicaban que viajaría a la Argentina, donde en pocas semanas asumirá Alberto Fernández, quien este sábado salió a respaldarlo. Sin embargo, finalmente el presidente finalmente aterrizó en Cochabamba desde donde anunció su renuncia.