Por Juana de Arco

Entre transición y refinanciación, la política ahoga en sus propias prioridades casi todo lo demás que sucede en torno de la vida organizada, y que escapa al relato mediático concatenado. Pero a veces la catarsis pública es más que necesaria cuando son tantas las calamidades cotidianas que pueden alcanzar parangones bíblicos. Y si bien el cotorreo compendiado no soluciona las complicaciones materiales, por lo menos atenúa el sufrimiento masivo y obliga a pensar.
Según algunas creencias, cada emblemática plaga que sufrieron los antiguos egipcios simbolizaba una confrontación: humana y divina, de egos y creencias, de extralimitaciones del poder de unos pocos y sometimiento de muchos, de un dios hebreo contra muchas deidades mizraimitas, entre un faraón puesto, y un líder popular. Todo alrededor de un río único y prodigioso que no era el Chubut, sino el Nilo.
La similitud catastrófica ayuda a dimensionar los tiempos que corren y en todo caso desear que con el final de 2019 y el ´recambio´ de gestión, nos podamos permitir un reconfortante baño de ruda y de golpe de timón en nuestra golpeada provincia de Chubut, que no sólo arrastró el fallecimiento del gobernador anterior, sino múltiples catástrofes de lo más insólitas y perturbadoras.

La plaga de la lluvia de fuego y granizo

En el Éxodo 9, versículo 13 y 35. Se dice que consistió en una destructiva y violenta tormenta enviada por Dios cuando este le pidió a Moisés que alzara su vara hacia el cielo para parar la lluvia de granizo y fuego. En pleno enero pasado por ejemplo una nevada y granizada sorpresiva impactó de tal forma en la cordillera que afectó de manera contundente flora, fauna y temporada de acampe y turismo estival en Esquel. Y atrasito nomás varios incendio de descontrolada magnitud puso en vilo la zona de Puelo y Bolsón, como para entrarle a las comparaciones nomás. Arrasaron más de 500 hectáreas de bosques nativos, hubo que pedir ayuda a Nación para apagarlo y hasta hubo persecuta de presuntos pirómanos con recompensa incluida pero sin resultados.
El sopapo de revés nos lo dio meses después una sequía demoledora con pérdida de ganado en Tehuelches, Sarmiento, Alto Río Senguer y norte de la Cordillera; y lo contrastó una piña de derecha con la marejada de magnitud en el sur con inundaciones importantes en Comodoro Rivadavia donde el mar se abrió paso por la avenida Ducós, Hipólito Yrigoyen y 25 de Mayo chorreando por el centro comodorense cual tsunami oriental.

La plaga de la peste mortal

No terminaba el enrarecido verano cuando tuvimos que digerir la muerte de once vecinos y de sobrellevar el pánico por más de veinticuatro contaminados y cientos de aislados por brote de hantavirus con epicentro en Epuyén. En Egipto, la plaga se identificó como forúnculosa, que es una especie de ántrax causado por una bacteria llamada Staphylococcus aureus que causa serias infecciones, y cuyos principales diagnósticos diferenciales de tanta similitud o sorpresa, son la neumonía bacteriana y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Ellos, creían que fue un ataque de Dios hacia Imhotep, quien era la deidad encargada de la medicina y del aprendizaje para demostrar su superioridad. Para nosotros fue la falta de previsión ante la inminente floración de la caña colihue y la multiplicación de ratones apestados que no dio lugar a la fe. Y como si fuera poco ya hay otro alerta por invasión de ratas en el Nahuel Huapi y otros lagos cordilleranos a partir de la floración de cañaverales y la concatenada ´ratada´ que trae pánico escénico en Trevelin y alrededores.

La plaga del mar de sangre

El mar de sangre, que no es más que la marea roja, ocurre no sólo en los océanos, sino también aguas dulces, como pasó en el Nilo. Este tipo de algas, de tamaño microscópico, contienen un notable número de toxinas que se acumulan en los mariscos, ocasionando el envenenamiento de aquellos animales y personas que los consumen. En Chubut, este año afortunadamente no se cobró intoxicados ni muertos, pero obligó a habilitar la veda desde el 7 de noviembre pasado en los extremos norte y sur de la Provincia, afectando a Puerto Lobos, Playa Bengoa y Playa Larralde todo en el Golfo San Matías, y Rada Tilli y Km 3 en el Golfo San Jorge. Por supuesto golpeando a los marisqueros y a los laburantes que viven de la extracción de frutos del mar con el impacto consecuente en familias y cooperativas pequeñas.

La plaga de los bichos

En el Éxodo 8, versículo 16-19, aparece la plaga de los mosquitos, aunque también puede referirse a piojos, pulgas y otro bicherío, ya que no hay una traducción exacta para la palabra hebrea ´kinim´. Este evento ocurrió cuando Dios le dijo a Moisés que le mandara a Aarón a extender su vara para golpear el polvo de la tierra, el cual se convirtió en una nube gigante de bichos. Yhavéh contra Geb para darles un round de deidades. Este año afortunadamente no hubo registros pero los productores de fruta fina del Valle viven en alerta por la plaga que ya los impactó meses pasados de la Drosophila suzukii, conocida vulgarmente como “mosca de las alas manchadas”. Un insecto que, a diferencia de otras especies del mismo género, es capaz de colocar huevos en las frutas sanas, afectando el rinde y la calidad. Según el INTA “es una plaga de origen asiático y posee una gran plasticidad para soportar distintas temperaturas”. https://infoagro.com.ar/nueva-plaga-amenaza-a-los-frutales-en-chubut/

La plaga de las langostas

La octava peste o plaga que azotó al país egipcio fueron las langostas, según el Éxodo 10, versículo 1-20. Antes de que Dios enviara a estos terribles insectos, Moisés decidió advertirle al faraón de lo que podría suceder si este no aceptaba el requerimiento del Dios hebreo de liberar al pueblo elegido. Bueno, no lo hizo y cuenta la leyenda que las langostas devoraron todo lo que encontraron a su paso, como está pasando en Chubut. Este mes se detectó una invasión incalculable de langostas tucuras arrasando los campos de la meseta chubutense, a pocos metros de la localidad de Cushamen, donde al fin de cuentas no quedará otra que optar por explotar las profundidades de la tierra y no la superficie dicen los astrólogos.

La plaga de las tinieblas

Y si alguien podría pensar que a este cuadro de plagas casi bíblicas le faltan en Chubut las tinieblas, se equivoca. El gobierno pidió otra vez reeditar la emergencia económica. Un dato que ´oscurece´ todo el manejo discrecional de dineros públicos bajo pretexto de las urgencias que ocasionan las deudas heredadas y el déficit fiscal acumulado. Este mal, explicado en el versículo 21-29, ocurrió materialmente en el año 1223 a. C. cuando la ceniza de un volcán oscureció el cielo por meses, pero también simbólicamente, cuando Dios le pidió a Moisés que estirase sus manos hacia arriba; apagando al pueblo pero sobre todo la creencia sobre Ra, el dios sol, la iluminación y el saber.
Esta semana, el gobernador Mariano Arcioni volvió a firmar otro DNU argumentando que “atento a la situación de peligro colectivo creada por las graves circunstancias de las finanzas que padece el Estado, la provincia del Chubut declara el estado de emergencia económica, financiera y administrativa por el término comprendido entre el 19 de noviembre de 2019 al 19 de noviembre de 2020″. Si bien las medidas “no impedirán la realización de negociaciones colectivas, y no autorizan en modo alguno la disminución ni la modificación de los salarios”, si permite pelotear deudas, y sobre todo evitar reclamos judiciales de proveedores y agentes, y evita embargos.
O sea que estimados peregrinos coprovincianos que deambulamos por el desierto de la imprevisión y el estado parado, no es descabellado aunque dolorosísimo pensar a esta altura de los males que sobran, que también aparezca el ´ángel exterminador´ y se cargue ´primogénitos´ otra vez, incluso por ajustes de cuentas o efectos colaterales que se dice en cristiano ´del ´narcomenudeo´ nunca del todo esclarecidos. A esta altura de las tribulaciones no queda otra que implorar ´¿Che Ramsés, no será que tenés que liberar al pueblo de vos mismo?´

*Soy Juana de Arco,….y ceniza de tantos