Un tiroteo ocurrido entre policías y presuntos narcotraficantes en Coahuila, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, dejó al menos cuatro agentes y 10 civiles muertos. El enfrentamiento ocurrió en el pequeño pueblo de Villa Unión, en el estado de Coahuila, a unos 60 kilómetros de la ciudad fronteriza de Piedras Negras. Horas después, las autoridades informaron este domingo que otros siete civiles sospechosos habían sido abatidos por la policía tras escapar del lugar del enfrentamiento e intentar huir rumbo al estado vecino de Nuevo León.
Los civiles iban armados y las autoridades creen que eran pistoleros de la «Tropa del Infierno», un brazo armado del Cártel de Noreste (CDN), fruto de la escisión de Los Zetas, que tuvo fuerte presencia en Coahuila.
Además, seis policías quedaron heridos, dijo Miguel Ángel Riquelme, gobernador de Coahuila, quien aseguró que se actuó de manera «inmediata» para «darle tranquilidad a la población».
De acuerdo a un comunicado del gobierno local, los civiles comenzaron a disparar contra la policía ante la sede de la presidencia municipal, cuya fachada recibió decenas de disparos. Ocurrió hacia las 11:30 hora local y la balacera se prolongó unas siete horas. Unos atacantes llegaron en un convoy de 12 camionetas y empezaron a disparar contra la estación de policía y el ayuntamiento. «De manera sorpresiva se presentaron, querían causar ruido, caos y miedo», dijo Riquelme.
Narcedalia Padrón Arizpe, alcaldesa de la localidad, dijo que las «ráfagas» de disparos empezaron a escucharse hacia el mediodía, así como «explosivos de granadas». La balacera se prolongó hasta que llegaron las tropas del ejército mexicano, que abatieron a los civiles armados, informó la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Estado de Coahuila. La SSP dijo que responderá con fuerza ante este tipo de acciones y aseguró que el combate a grupos delincuenciales es permanente.

Fuente: BBC