Las madres violadas por los cascos azules en Haití demandan a la ONU por la manutención de sus bebés. En un acto inédito, 10 mujeres víctimas de abuso han emprendido acciones legales contra la ONU. Marie (nombre ficticio) tenía 14 años cuando Miguel, un brasileño que trabajaba en la misión de manutención de paz de la ONU en Haití, la dejó embarazada. Primero dijo que la ayudaría con el niño pero luego volvió a Brasil.
Después de enterarse de que estaba embarazada, el padre de Marie la obligó a abandonar la casa familiar y ella se fue a vivir con su hermana. Su hijo ahora tiene cuatro años y Marie aún no ha recibido ningún apoyo de la ONU o del estado haitiano. Trabaja por un salario de 26 céntimos de euro por hora para que ella y su hijo puedan comer.
Marie no es un caso aislado. Durante las operaciones de manutención de la paz en Haití de la ONU, cientos de cascos azules abusaron de jóvenes haitianas, las dejaron embarazadas y luego las abandonaron, a ellas y a sus bebés, en la más completa pobreza. Muchas eran niñas menores de edad que intercambiaban sexo por comida o «por unas pocas monedas» mientras luchaban por sobrevivir a raíz de la agitación política y el terremoto que asoló el país en 2010.
Estas conclusiones están plasmadas en un extenso estudio sobre el impacto de uno de los despliegues de mantenimiento de la paz más largos de la ONU, publicado por la página web The Conversation y el periódico The Times.