La Organización Meteorológica Mundial aseguró que se cierra una década marcada por registros de calor excepcionales, por el retroceso de los hielos y por subas del nivel del mar sin precedentes. Todo indica que el 2019 será el segundo o el tercer año más cálido de la historia.
Como prólogo de la Cumbre Climática desarrollada en Madrid, la Organización Meteorológica Mundial publicó un informe donde detalla que, casi con certeza, las temperaturas medias del quinquenio (2015-2019) y de la década (2010-2019) serán las más elevadas de las que se tiene constancia.

Olas de calor

La temperatura media mundial durante el período de enero a octubre de 2019 estuvo 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900). Desde los años ochenta, cada nueva década ha sido más cálida que la anterior. Según las previsiones, 2019 será el segundo o tercer año más caluroso jamás registrado. El año 2016, que empezó con un episodio de El Niño de intensidad excepcional, se mantiene como más cálido.
A finales de junio y finales de julio se produjeron dos importantes olas de calor en Europa. El 28 de junio se estableció en Francia un nuevo récord nacional de temperatura máxima de 46,0 °C (1,9 °C por encima del máximo anterior). También sucedió lo mismo en Alemania (42,6 °C), los Países Bajos (40,7 °C), Bélgica (41,8 °C), Luxemburgo (40,8 °C) y el Reino Unido (38,7 °C). El calor también se extendió hasta los países nórdicos. En Helsinki, por ejemplo, se registró la temperatura más alta desde que comenzaron los registros (33,2 °C el 28 de julio).
En Australia, el verano fue excepcionalmente cálido. La temperatura media de la estación fue la más elevada jamás registrada, superando el máximo anterior en prácticamente 1 °C. Se dieron valores extremos significativos, como los 46,6 °C que se registraron en Adelaida el 24 de enero.

Dióxido de carbono

Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaron un nuevo máximo histórico de 407,8 partes por millón en 2018, y en 2019 no dejaron de aumentar. Ese gas permanece en la atmósfera durante siglos, y en los océanos durante períodos todavía más prolongados, de modo que perpetúa el cambio climático.

Nivel del mar

Se ha constatado que, desde 1993, cuando se empezaron a realizar mediciones satelitales, la suba del nivel del mar se ha acelerado a causa de la fusión de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida.
El océano hace las veces de amortiguador al absorber calor y dióxido de carbono, pero ello acarrea graves consecuencias. La acidez del agua del mar ha aumentado un 26 % desde el inicio de la era industrial. Como resultado, ecosistemas marinos de vital importancia se están degradando.
El valor mínimo de extensión diaria del hielo marino en el Ártico de septiembre de 2019 fue el segundo más bajo desde que se tienen registros satelitales. Por otra parte, este año en la Antártida, las extensiones de hielo registraron valores mínimos sin precedentes.

Incendios forestales

La temporada de incendios superó los registros medios en diversas regiones de latitudes altas, en particular, en Siberia (Federación de Rusia) y Alaska (Estados Unidos), y también se declararon incendios en algunas partes del Ártico en las que, en el pasado, ello había sido sumamente atípico.
La grave sequía en Indonesia y los países vecinos conllevó la temporada de incendios más devastadora desde 2015. La cantidad de fuegos declarados en la región de la Amazonía brasileña estuvo solo ligeramente por encima de la media del decenio, pero en el conjunto de América del Sur, 2019 fue el año con más incendios desde 2010.

Ciclones tropicales

A escala mundial, la temporada de ciclones tropicales de 2019 estuvo ligeramente por encima de la media. Hasta principios de diciembre, en el hemisferio norte se han producido 66 ciclones tropicales, 10 más que el promedio.
El Idai, uno de los sistemas de mayor intensidad jamás vistos en la costa oriental de África, tocó tierra en Mozambique el 15 de marzo, provocando numerosas víctimas mortales y causando una devastación generalizada. Idai contribuyó a la destrucción completa de cerca de 780 000 hectáreas de cultivos en Malawi, Mozambique y Zimbabwe.
Uno de los más intensos del año fue Dorian, que tocó tierra como huracán de categoría 5 en Bahamas. La destrucción que provocó se vio agravada por su avance excepcionalmente lento y por el hecho de mantenerse estacionario durante 24 horas.

Salud

Las condiciones de calor extremo afectan cada vez más a la salud. En 2018, la cantidad de personas vulnerables de más 65 años expuestas a olas de calor aumentó en 220 millones con respecto a la media del período de referencia comprendido entre 1986 y 2005.
Además, los cambios en las condiciones climáticas desde 1950 facilitan la transmisión del virus del dengue a través de varias especies del mosquito Aedes. Se estima que la mitad de la población mundial actualmente corre el riesgo de contraer la enfermedad.

Crisis alimentaria

La variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos son algunos de los principales factores que explican el reciente aumento del hambre en el mundo. Tras una década de reducción constante, experimenta un repunte, dado que en 2018 la padecieron más de 820 millones de personas.

Migrantes

Entre enero y junio de 2019, se registraron más de diez millones de nuevos desplazamientos internos, y siete millones fueron debidos a fenómenos peligrosos, como el ciclón Ida en el sureste de África, el ciclón Fani en Asia Meridional, el huracán Dorian en el Caribe y las inundaciones en la República Islámica del Irán, Filipinas y Etiopía. Esos episodios generaron entre la población apremiantes necesidades humanitarias y de protección.

Conclusiones

“Si no adoptamos medidas urgentes para combatir el cambio climático ahora, todo apunta a un aumento de la temperatura de más de 3 °C de aquí a finales de siglo, y sus consecuencias para el bienestar de la humanidad serán todavía más perjudiciales”, afirmó el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas. “Estamos muy lejos de cumplir el objetivo del Acuerdo de París”.
“Los efectos del cambio climático se manifiestan a diario en forma de fenómenos meteorológicos extremos y “anómalos». Las olas de calor y las inundaciones que solían producirse «una vez cada 100 años» son cada vez más frecuentes. Los efectos de ciclones tropicales de una intensidad devastadora se sintieron en países desde Bahamas hasta el Japón, pasando por Mozambique, y los incendios forestales arrasaron grandes zonas del Ártico y Australia”, amplió Taalas.
“Una de las principales consecuencias del cambio climático es que la configuración de las precipitaciones es más irregular. Ello pone en peligro el rendimiento de las cosechas y, si además se tiene en cuenta el crecimiento demográfico, en el futuro los países vulnerables deberán afrontar considerables desafíos para velar por su seguridad alimentaria”, sintetizó el Secretario General de la OMM.