Por Juana de Arco*

Con un gesto ´ejemplificador´ pocas veces visto, el gobernador Mariano Arcioni anunció ayer su renunciamiento al sueldo por 180 días tratando de arrastrar a los demás poderes del Estado a imitarlo. El hecho inmediatamente me trajo a la memoria algo que me decía un profesor de la Facultad de altura intuitiva sólo igualable a su cortesía, cuando se me terminaban las citas bibliográficas y diestramente yo encaraba la ´guitarra´ con ejemplos inapelablemente empáticos: “Muy buen ejemplo, pero volvamos a la materia”.
Para muchos, aunque toda la plana política resigne sus haberes, la estructura de un gobierno que va y viene por sus decisiones, igual es caro. No en vano, los medios nacionales hicieron hincapié en el pedido de “aumento” para la plana política que apenas hace un mes pretendía el mismo gobernador que ahora pide trabajo ´ad honorem´.
Por todo esto, el video cuidadosamente ensayado por el gobernador representó para una gran mayoría la sinopsis de una película, de esas que hacen el entre interesante, y que después que comienza a rodar ves que poco y nada tenía que ver con la trama de fondo.
El primer capítulo de este nuevo culebrón que amaga extenderse gran parte de este año y que promete enfrentar a ricos y pobres; políticos y agentes de planta, estadistas y trolles; ejecutivos, legislativos y judiciales; radicales y peronistas vs arcionistas; y una extensa lista de nuevos antagónicos, tuvo en su primera entrega como protagonista definitivo al ministro de Economía, Oscar Antonena que presentó el “nudo” de la saga.

La sinopsis apurada

Se podría decir sin temor a error, que el corto que dejó grabado Arcioni antes de irse a gestionar a Buenos Aires dejó dos mensajes, uno textual y otro simbólico. En el primero, el discurso sonó elocuente pero derrapa por estridencia demagógica según la lectura mayoritaria abrumadoramente reflejada en las redes sociales. El segundo, el simbólico, repele por tratarse de un mensaje unilateral, diferido y al que no se le puede retrucar en vivo y en directo. Ambas cosas absolutamente contraindicadas para un público hiperalérgico a más pifiadas e intentonas.
No hay que tenerle miedo a la palabra ´demagogia´, pero si respeto cuando aparece como comentario masivo. Dicen que apareció por primera vez en la comedia Los caballeros de Aristófanes, en el 424 a.C. y tanto para Aristófanes, Tucídides, pero también Aristóteles-, el término tiene una acepción neutral, que indica simplemente la “guía política de la ciudad”, es decir, la actividad política desarrollada en posiciones de mando. Pero sin embargo, rápidamente la demagogia se fue volviendo a la luz del pueblo, en una “mala” palabra, un epíteto que sirvió para calificar de manera negativa el modo de hacer política de aquel que busca sólo los ´consensos fáciles´.
Para una gran mayoría de vecinos, al proponer Arcioni bajar su sueldo e invitar a los políticos a hacer lo mismo, de alguna manera está reconociendo que esto es el ´lastre´ del sistema, aunque en el fondo se sabe que no mueve la aguja del abrumador déficit público provincial. E incluso tal extremismo trae hasta pánico escénico en algunos, porque muestra que no hay muchos planes institucionales alternativos serios y por eso se apela a declamaciones tan llamativas. En el fondo, en un sistema donde están blindados los números reales de Chubut y donde los gastos reservados entre otras cosas superan numerosas veces los importes de salarios ´en blanco´, el gesto hace más ruido que achique. Un ruido tal vez necesario para lo que vendría luego, analizan algunos estudiosos del discurso político. Porque si algo está claro es que puede haber improvisación en el gobierno, pero no en el desgobierno.

El capítulo de terror

No apto para todo público, y tras el pedido de «solidaridad» de Arcioni, el ministro de Economía, Oscar Antonena tomó el escenario y anunció los principales lineamientos del «Plan de Reestructuración del Estado» para los próximos seis meses.
Y si Arcioni puso en escena los sueldos de la plana política como foco, en el fondo del telón el contenido del plan reperfiló. Como dice El Patagónico “el gobierno provincial le hará pagar la crisis a los empleados estatales y además aumentará los impuestos, creando algunos tributos nuevos”. Como si se tratara de una peli de la vieja tiranía romana entre pan y circo, gladiadores a la arena e impuestazos y diezmos, la receta -como era de esperar- acarreó más críticas que aplausos.
Para los que vienen siguiendo al protagonista, en definitiva la restructuración esta vez tuvo mucha similitud a la refuncionalización anteriormente anunciada hace dos años. Generó expectativas positivas, pero acarreó sensaciones negativas. Y en todo caso, también es todo un estilo de ejercer el mando.
“Cómo aquella vez que nos citó para el ´Acuerdo Ciudadano´ y nos anunció que no iba a pagarle a ningún proveedor aunque haya prestado de buena fe sus servicios al Estado, que suspendía los subsidios y que empezaba a escalonar los sueldos, y todos los presentes lo terminamos aplaudiendo obligadamente antes de irnos con cara de nuevos profanados”, recordó un memorioso que estuvo presente en Fontana 50 aquel increíble 10 de diciembre de 2017.

Del porqué al cómo

Según voces internas, la formalización del plan de austeridad era una exigencia nacional antes de concederle ningún auxilio más a Arcioni, y por esto era vital que se presentara ayer. Pero según Antonena, a quien hasta ahora se le conoce su destreza para tomar deuda, y que iría también por su récord en achique de gasto, la provincia sería ´inviable´ económica y financieramente hablando, si no se producen estas medidas. «En el marco de la administración se congelarán a diciembre del año pasado los sueldos de empleados estatales, seguirá sin tope el pago escalonado, habrá retiros voluntarios y jubilaciones forzadas, y los ingresos de personal serán limitados a un empleado público cada tres jubilados, suspendiéndose las vacantes por cuatro años».
Por otra parte, «no se pagarán los aumentos salariales atrasados, se recortará un 15% la planta política, se producirán aumentos de impuestos provinciales y se crearán nuevos tributos» para los que eligieron vivir en Chubut.
La conclusión rápida es que es probable que no hayan muchas recetas más en agenda, pero también que si hace semanas cada organismo estaba ya con retención de servicios por incumplimiento salarial, es de esperar que a partir de todo este baldazo de pálidas tengamos una estructura pública absolutamente congelada por medio año como mínimo, pero que habrá que seguir sosteniendo economicamente. Por lo cual hay quienes ya comenzaron a calcular ´el sobrecosto´ implícito de la gobernanza lineal aplicada por los asesores del escribano.

Exceso de ficción

En los relatos audiovisuales, el ´culebrón´ es un estilo que atrapa y termina asociando adictivamente a protagonistas y espectadores. Del mismo modo hay en el exceso de ficción una deliberación en la cinematografía a pulsar el reconocimiento y complicidad con los artificios que hacen al espectáculo. Con la recurrente forma de extremar los argumentos de la crisis provincial pasa algo parecido, hay como una retroalimentación del poder con la multiplicidad de formas que surgen de insultar que van resonando en los sometidos. Y hay hasta como una legitimación de lo que no se dice de lo que se dice, aunque después “se putee por lo bajo”, como cantaran los Redonditos en ´Pool, averna y papusa´.
Según Antonena, el plan no se trata sólo de seguir extenuando a los laburantes y de cobrarle más a los que están produciendo, sino que habría otras ideas recaudatorias. Según explicó, la provincia avanzará a “una reorganización significativa en el esquema de recaudación de la Dirección General de Rentas orientada a aumentar la eficiencia en la recaudación con una meta de 50% de crecimiento real en cuatro años y mejora en el proceso de seguimiento de las liquidaciones de regalías”, indicó.
El tema es que todos estos anuncios tienen un cortocircuito de realidad que le resta credibilidad a la saga. Según denunciaron internamente desde Rentas, su Director General les habría comunicado hace días que no existe ningún proyecto. Con lo que la gente del área no sabe ahora si el director también es víctima de la improvisación de las altas cúpulas, o no es digno de conocer los detalles que involucran a su área, o es cómplice y faltó a la verdad. Esto es lo que fue generando también ayer todo este baldazo reestructurante. Es que tal como advierten, la modificación no es menor: se trata nada más ni nada menos de la centralización de recursos que actualmente recaudan el Ministerio de Hidrocarburos, la Secretaría de Pesca, el Ministerio de Ambiente, por mencionar solo algunos organismos esenciales, en los que existe una estructura específica, funciones, competencias e incluso -en algunos casos- una proporción de la remuneración del personal que depende directamente de tales recursos.
Según trasmitieron a través de un comunicado circulado a numerosos medios, “…el personal de rentas está lejos de estar tranquilo: la contradiccion entre el anuncio oficial del gobierno y del Director General de Rentas incrementan el estado de alerta. Es que, en reunión mantenida con el personal de organismo recaudador el día 13 de Diciembre, el titular comunicó, en relación al anuncio del inminente envío del proyecto de creación de la agencia recaudadora a la Legislatura, que ´concretamente no hay nada… en el tema de la agencia, mucho ruido y pocas nueces´ (sic)” (Audio declaración www.eldiariodemadryn.com/documentos/nada-concreto.mp3). Dato para seguir será entonces la letra chica del proyecto que deberá ir a Legislatura para conocer en definitiva ´las nueces´ desconocidas hasta ahora.

Sin amigos y sin champán

Al parecer todo estos anuncios así planteados generarán muchos y fuertes ruidos por buen rato, tal vez todos los necesarios para que en el marco de las reformas, se den algunas que el poder recaudador necesita ensordecer. Aunque eso signifique para Arcioni sacrificar amigos. Porqué está dicho que entre quienes deberán medirse con su vara de austeridad hay muchos de ellos. Su vice, y todos los diputados, los ministros del Superior Tribunal de Justicia, su Procurador General, y tantos otros que difícilmente se podrán sentar a la mesa del asador sin espetar un acalorado debate sobre la intentona de resignamiento obligado. Y si la sobrexposición que produce la función pública hasta ahora le venía hirviendo la sangre al escribano comodorense con sólo recordar los affaires inventados, los trajes de lujo nunca lucidos, y los champán privativos del vulgo no servidos; muchos buenos esgrimistas se preguntan ¿qué cree que generará la auditoría axiomática derivada de tanto espadeo y con tantos frentes y ´tiradores´ diversos a la vez? Algunos ya ensayaron una respuesta: “Buena temporada para bermudas, sidra 1888 y wi-fi”.

*Soy Juana de Arco,….y ceniza de tantos