El primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, le pidió al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, empezar a discutir un plan para la retirada de las tropas de su país y éste descartó el reclamo y ratificó que su «misión allí es muy clara» y «continuará», lo que desnudó la creciente tensión que existe entre los dos gobiernos desde el bombardeo norteamericano que mató al comandante militar más poderoso de Irán hace una semana en Bagdad.
La oficina del premier iraquí informó que Mahdi le pidió a Pompeo que «envíe delegados a Irak para preparar un mecanismo» para concretar la retirada de las tropas que exigió el Parlamento iraquí esta semana, tras el asesinato de Qassem Soleimani y otros nueve militares iraníes y milicianos iraquíes.
«El primer ministro dijo que las fuerzas estadounidenses entraron a Irak y hay drones volando sobre su espacio aéreo sin el permiso de las autoridades iraquíes, y eso es una violación de los acuerdos bilaterales», continuó el comunicado, citado por la cadena CNN.
La respuesta de Estados Unidos no tardó en conocerse y llegó de la boca del propio Pompeo.
«Estamos contentos de continuar la conversación con los iraquíes sobre cuál es la estructura correcta» para la misión estadounidense en ese país árabe, aseguró el secretario de Estado en un acto en la Casa Blanca y agregó, dejando en claro cuál había sido su respuesta al premier iraquí: «Nuestra misión allí es muy clara».
«Estamos allí para realizar una misión de entrenamiento para ayudar a las fuerzas de seguridad de Irak para que continúen y tengan éxito en la campaña contra ISIS», sostuvo y concluyó: «Vamos a continuar con esa misión, pero, cuando el tiempo cambie y lleguemos a una posición en la que podamos ofrecer lo que yo creo y el presidente cree es nuestra estructura correa con menos recursos para nuestra misión, entonces lo haremos.»
Además de descartar el pedido del gobierno iraquí, Pompeo también anunció cuáles serán las nuevas sanciones contra Irán que anunció el presidente Donald Trump esta semana, como respuesta a los ataques de Teherán contra dos bases iraquíes con fuerzas estadounidenses, la represalia elegida por la República Islámica por el asesinato de Soleimani.