Un integrante del Consejo de Bienestar Policial dijo el martes que “no descartaban medidas de protesta” por los incumplimientos salariales del Gobierno y al día siguiente fue echado de la repartición que conduce Miguel Gómez. En las filas policiales fue “leído” como un mensaje amedrentador que busca “disciplinar” a los sectores que intenten hacer oír reclamos salariales. La medida disciplinaria por un hecho de 2018 fue interpretada como una advertencia de los altos mandos para apaciguar, el cada vez más inocultable malestar en la tropa, que todavía no cobró, les deben dos aumentos de 2019 y ya saben que tendrán salarios congelados hasta julio.