LA DIFÍCIL ARTESANÍA ECONÓMICA NACIONAL Y PROVINCIAL DOMINA TODO EL ESCENARIO POLÍTICO. HAY EVIDENTE NECESIDAD DE RECETAS QUE CONTEMPLEN EL LARGO PLAZO Y SE SALGAN DEL DÍA A DÍA. LA PELIGROSA HERENCIA EN REALIDAD ES LA FALTA DE INFORMACIÓN OFICIAL: HOY NO HAY PROYECCIONES OFICIALES EN MATERIA INFLACIONARIA, CAMBIARIA, NI SIQUIERA PRESUPUESTARIA. EN CHUBUT EL MANEJO DE LA CAJA PÚBLICA ES SECRETO DE ESTADO

Un mes y chirolas


El Diario | Opinion

Por Trivia Demir

La semana comienza con algunos balances políticos incipientes considerando el tiempo transcurrido desde las asunciones al poder y sobre todo a la luz de las urgencias, que es un medidor de tiempo absolutamente impiadoso comparado con el reloj tradicional. En Chubut se trabaja en el día a día y sin anticipar demasiado las movidas. El tema no es tanto político como de oportunidad, porque lo que se evita es la ´patinada´ en las gestiones. Por ahora se siguen adeudando los sueldos de diciembre y no hay claridad siquiera en el organigrama de pago de salarios, y mucho menos de deuda. Ni hablar entonces de pensar en algún plan de obras. Este fin de semana advierte ADNS que más allá del despotrique de Arcioni para con las herencias recibidas, parte del descalabro se vincula con sus dos años de administración. Dicen que “de la toma de deuda por 650 y 50 millones de dólares, respectivamente, tomado por el fallecido Mario Das Neves al asumir su tercer mandato, con la finalidad de pagar deuda a proveedores del Estado acumulada hasta 2015 y que no había sido afrontada por su antecesor Buzzi, según denunció en ese momento el mandatario. En el primer bono, se autorizó destinar un 15%, que en principio iban destinados a obra pública pero luego se autorizó para que los municipios cubrieran deudas corrientes. Sobre el monto restante, la provincia debía destinar el 50% a cubrir deudas y el resto para obras públicas. Un informe remitido por el Ministerio de Economía a Legislatura a fines del año 2017 da un detalle de pagos efectuados a proveedores del Estado (desde medios de comunicación hasta empresas constructoras, aunque en este caso no se detallaba a qué obras correspondía imputar la deuda) por un total aproximado de 8.500 millones de pesos: alrededor de 470 millones de dólares, tomando en cuenta una cotización del orden de los 18 pesos en aquel año. En ese total se incluían los fondos derivados a municipios, mientras que según evaluaron legisladores de la oposición en aquel momento, sólo una pequeña parte del monto total, de alrededor de 836 millones de pesos (unos 46,5 millones de dólares) correspondían a deuda contraída antes de 2015, mientras que el resto correspondía al gobierno iniciado sobre fines de ese año. Vale recordar que de ese endeudamiento todavía quedan depositados alrededor de 70 millones de dólares en el Banco Chubut, de los que el Ejecutivo no puede disponer porque garantizan el uso de otras operaciones financieras del gobierno provincial. Meses atrás, el gobierno de Arcioni fue autorizado por Legislatura para utilizar 15 millones de dólares de ese saldo remanente, para cumplir con el pago de salarios (sic)”. Con todo esto, más los aportes nacionales y los anticipos, la imprevisión mensual no se logra encauzar. Este es el gran dilema que deberá acomodar el escribano para pensar en completar sus cuatro años como Dios manda.

Sintonizando a mano

A nivel nacional y ante el primer mes de presidencia, un impecable informe del analista Jorge Liotti detalla que “Alberto Fernández ya tocó todos los botones de la consola de la economía. Primero subió las perillas del lado derecho y dispuso un incremento generalizado de impuestos, aumentó retenciones, endureció el cepo cambiario, allanó el camino para desindexar jubilaciones y dio señales de que no va a declarar un default. Una dosis brusca de ortodoxia fiscal con praxis peronista que dejó perplejos a los mercados.
Pero inmediatamente después activó las perillas del lado izquierdo y estableció la doble indemnización para despidos, frenó las tarifas de los servicios públicos y el precio de las naftas, subió salarios, otorgó bonos a jubilados y beneficiarios de la AUH y congeló intereses de los créditos UVA. Grageas de heterodoxia redistributiva para atenuar en forma rápida los efectos más inmediatos de la recesión.
Este doble movimiento, en apariencia contrapuesto, buscó tres objetivos inmediatos: reactivar la economía, reducir las expectativas inflacionarias y pavimentar el camino de la renegociación de la deuda. Pero todavía nadie quiere arriesgar pronósticos sobre los posibles resultados. Los economistas disienten entre sí sobre las posibilidades de tener éxito en los dos primeros puntos, pero en general coinciden en que la señal para los acreedores fue positiva. El Gobierno cuenta con estimaciones técnicas del impacto de cada medida, pero no quiere darlas a conocer para no generar falsas expectativas. Enseñanzas que dejó el macrismo. Hoy no hay proyecciones oficiales en materia inflacionaria, cambiaria, ni siquiera presupuestaria”.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) realizó un interesante ejercicio de cálculo para saber cómo daría la cuenta final de todas las medidas anunciadas en estos primeros días de gestión. Partió de la base de que el déficit primario de 2019 fue de 0,8% del PBI y de que la perspectiva para este año, al final del mandato de Mauricio Macri, era de 1,6 %. Ahora, al sumar todas las medidas expansivas y restar todas las restrictivas, la cuenta le da una proyección de 0,9%, es decir, similar a la del año pasado. En definitiva, Fernández estaría logrando reducir fuertemente el déficit proyectado a partir de un giro en el esquema de redistribución de ingresos que van a pagar los sectores medios y altos, más el campo. «Si el Gobierno pudiera administrar los recursos dentro de este marco, podría mostrar que sin aumentar el déficit primario de 2019 generaría expansión de la economía vía consumo», concluye Nadín Argañaraz, uno de los autores del informe.
En el proceso de toma de decisiones económicas hoy predomina el principio de prueba y error, según admiten en el propio entorno del Presidente, casi como un orgulloso contraste con el Excel de Lopetegui-Quintana. Para Liotti, “Alberto Fernández se ha transformado en un operador artesanal de la crisis. Él es el gestor central de la economía. A su alrededor se empieza a desplegar una dinámica inorgánica y pragmática, que por ahora se justifica por la premura y el escaso tiempo en el poder, pero que no luce recomendable como modelo estable”.

Quién es quién

Santiago Cafiero es la polea de transmisión de todas las decisiones. No se preocupa por tener juego propio, sino por ejecutar fielmente los pensamientos de su jefe. A su lado, Cecilia Todesca tiene un rol operativo clave para homologar las decisiones económicas. Gustavo Beliz se encamina a ser el arquitecto conceptual del Gobierno. No solo talla en temas judiciales o de inteligencia, también interviene en economía y habla con operadores en Estados Unidos. Martín Guzmán por ahora luce focalizado en el tema de la deuda, sin efectivizar el rol de superministro que se le había atribuido inicialmente. «Está en todo, pero no aparece mucho. Solo se ve su periscopio», ilustró un funcionario con despacho propio en la Casa Rosada.
Los empresarios admiten que todavía no lo conocen. Tratan con Matías Kulfas, de creciente influencia pero nula presencia pública (ni siquiera estuvo en la conferencia de prensa con la UIA y la CGT el día de la firma del acuerdo tripartito, donde fue reemplazado por Daniel Arroyo). También con Paula Español, quien se mostró muy dinámica en el desafío de hacer la vieja tarea de Guillermo Moreno, con buenos modales.

Cautela y expectativas

Afirma el analista que “Los hombres de negocios por ahora acompañan con algo de expectativa y mucho de resignación. Lograron moderar la suba de salarios anunciada por el Gobierno, pero quedaron enredados en la discusión sobre cómo absorber parte de la quita del IVA a la canasta básica. Un representante del sector industrial graficó: «Hay diálogo con los funcionarios, pero no es orgánico. Avanzan por impulso y nos van llevando, no sé si producto de las circunstancias o por estrategia». (…)
“En la mayoría de los ministerios todo recién está empezando a funcionar porque la transición no existió (probablemente el que más sintió el efecto arranque fue Gabriel Katopodis, quien en silencio trata de rearmar de cero el Ministerio de Obras Públicas). Por ahora no hay reuniones de gabinete, sino encuentros puntuales entre dos o tres funcionarios, en general, con Cafiero, y en ocasiones, con Fernández. Las decisiones van y vienen varias veces, lo que genera desprolijidades. La más grosera fue el fallido aumento de naftas de YPF. Guillermo Nielsen había planificado originalmente una suba del 8%. (…) En el Gobierno lo consideraron un hecho episódico, pero para los observadores externos fue una luz de alerta que no contribuye a emancipar a Fernández de su vicepresidenta”, detalla el columnista.

Ecos inmediatos

Estas prevenciones quedaron expuestas en un cable inmediato de la agencia Bloomberg, en el que un funcionario no identificado de la administración de Donald Trump advirtió que Estados Unidos podría retirar su apoyo a la Argentina ante el FMI por su vínculo con Evo Morales y Nicolás Maduro. Pero lo fundamental fue que el funcionario además diferenció en la administración nacional un ala pragmática, encabezada por Fernández, y otra dogmática, liderada por Cristina. Dejó implícita allí la necesidad de que el Presidente neutralice a su vice si quiere renegociar la deuda, un celo que dicen se irá agravando por la crisis con Irán. (…) Las señales del FMI también son ambiguas. En Hacienda aseguran que el diálogo es constante y que el vínculo se mantiene en un alto nivel. Sin embargo, reconocen que «no hay reuniones bilaterales previstas aún». Los operadores de Wall Street no se alarman por las demoras y les prestan más atención al ajuste fiscal, a la declaración de Guzmán sobre los límites de la emisión y, sobre todo, a que el Gobierno se pertrechó con dólares del Central para afrontar los próximos pagos. Nadie cancela deudas si después piensa defaultear.
El problema es que, según cálculos privados, alcanzaría para afrontar vencimientos por medio año más, lo cual fuerza a una resolución rápida con los bonistas privados. (Del mismo modo Chubut debe pensar a largo plazo, porque si bien “este año la deuda externa se reduce hasta un rango de 125,6 millones de dólares, en 2021 volverá a subir hasta 170 y se atenuará en 2022, con otros 155,5 millones de dólares”. Ese debería ser el próximo paso. Es la única manera de que el plan de emergencia de 180 días tenga sentido. El Gobierno, los gremios, los empresarios y el mercado coinciden en que aún falta desarrollar un auténtico programa económico. Pero para eso hay que ordenar las variables básicas que permitan estabilizar la situación y hacer algún tipo de proyección. Y ahí anda Alberto moviendo a mano las perillas del tablero para ver si puede ecualizar la realidad”. Habrá que ver…

Fuentes: NA, ADN Sur, Ámbito Financiero, propias


COMENTARIOS

Comments are closed.