Una década después del recordado conflicto entre el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el primer gobierno de Cristina Fernández por la utilización de las reservas de la entidad para el pago de deuda pública, el presidente Alberto Fernández vuelve a recurrir a la misma herramienta. La Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, en su artículo 61, habilita al Gobierno a emitir letras a favor del BCRA por USD 4.571 millones contra el uso de las reservas por ese monto. El destino será el pago de vencimiento en dólares de deuda bajo ley extranjera. En enero de 2010, la oposición de Redrado a entregar USD 6.569 millones de la caja en el Banco Central para el Fondo del Bicentenario y, a la vez, a dejar su cargo tras el pedido del gobierno, desató un conflicto político en el que muchos protagonistas se repiten en la actualidad. Detrás de él subyacía una discusión teórica acerca de las consecuencias de gastar las reservas para afrontar vencimientos de deuda. Quienes critican el mecanismo, apuntan a que el Banco Central pierde “poder de fuego” ante una crisis cambiaria, ya que queda con menos dólares para enfrentar las frecuentes corridas contra el peso que ocurren en la Argentina; también alertan sobre la debilidad que deja en el balance del BCRA, dado que sólo un 20% de los USD 45.000 millones actuales son líquidas de libre disponibilidad. Del otro lado de la biblioteca, se resalta que usar las reservas es la mejor vía para financiarse cuando las otras opciones son caras o, peor aún, inexistentes. Esas posiciones sintetizan un complejo debate, aún sin resolver, que explotó diez años atrás. El 14 de diciembre de 2009, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación del Fondo del Bicentenario, por el cual se utilizarían USD 6.569 millones de reservas para pagar vencimientos de deuda con acreedores privados y organismos multilaterales. Aunque apenas menos de tres meses después derogó el FB, aunque ratificó el uso de las reservas del Central.