El meteorólogo del CCT Conicet-Cenpat, Oscar Frumento, quien se desempeña en el Cesimar junto a la meteoróloga Natalia Pessacq, explicó las causas del temporal de viento que sacudió a la provincia durante la tarde y la noche del sábado, causando varios destrozos en localidades como Puerto Madryn, Trelew y Rawson, entre otras.
En este sentido, aclaró que si bien un fenómeno climático de este tipo es poco frecuente, el mismo es probable y, en este caso, la importante nube de polvo y tierra abarcó una extensión aproximada de cien kilómetros mientras que se trasladaba por distintos sectores de la provincia.
También, el investigador vinculó la tormenta de polvo al denominado “suelo desnudo”, producto del desmonte y el trabajo de maquinarias en sectores; es decir, a la acción del hombre sobre extensos terrenos.

Qué provocó el vendaval

Frumento precisó que “los pronósticos para esa hora del sábado anunciaban un evento de estas características” y sostuvo que “con el incendio del día (en El Doradillo) hubo un calentamiento importante que, sumado a un frente frío del sur de 15 a 20 grados a escasos 200 kilómetros, con 30 grados acá (por Puerto Madryn), asociados a bajas presiones, en el centro de la provincia hizo que ocurriera una perturbación de características importantes que se propagó hacia la costa”.
Por otra parte, el doctor en Ciencias de la Atmósfera indicó que “durante el día, teníamos el viento oeste en la costa provocado por la situación atmosférica general, sumada a una brisa que no se llegó a generar, y esa perturbación fue avanzando desde el centro de la provincia hacia la costa en dirección este-oeste, y cuando se encontró con la corriente del este, se produjo la máxima intensidad y aumentó la temperatura 10 grados en poco tiempo; concretamente, en dos horas la temperatura subió y bajó diez grados, de 24 a 35 y luego descendió”.

Ráfagas alcanzaron los 120 km/h

Asimismo, sostuvo que “estos fenómenos son poco frecuentes, pero ocurren, incluso más de lo que percibimos en nuestra ciudad, ya que pueden tener lugar a cincuenta kilómetros y la percepción de la comunidad es menor; son de baja frecuencia, pero pueden suceder más de lo que percibimos localmente”.
También, remarcó que “hay un fenómeno adicional que en meteorología denominamos ‘tormenta de polvo’, que ocurrió también con esta perturbación y como pudimos apreciar, la visibilidad se vio reducida a pocos metros y en pocos minutos; ello se produjo porque los vientos fueron muy intensos, las ráfagas fueron superiores a los 100 kilómetros por hora y en algunos lados suponemos que alcanzaron los 120 kilómetros por hora; y las partículas de polvo que están en el suelo, con intensidades muy grandes comienzan a colisionar entre ellas, a ponerse en suspensión, quedando en el aire y provocando que el viento las pueda propagar”.

Acciones antrópicas

En otro orden, analizó que “la fuente de polvo podemos atribuirla al aumento de los loteos y al desmonte, básicamente; las partículas quedan expuestas al viento y los vientos intensos las mueven” y recordó que “estos fenómenos han ocurrido en Madryn en los últimos años, lo que sucede es que hay mucha actividad de movimiento de suelo en los alrededores, los emprendimientos eólicos, la construcción de casas y demás; todo eso genera que la disponibilidad de polvo para estos eventos sea mayor y, dadas las características de este último, la tormenta de polvo fue importante”.

Cien mil metros de longitud

Un episodio de esta magnitud “se puede repetir”, advirtió, aunque aclaró que “no de forma convencional”.
En el mismo sentido, planteó que “si tenemos velocidades muy intensas y mucho polvo disponible, puede ocurrir” y, en relación a la longitud de la nube de polvo, detalló que “la perturbación de ráfagas es importante, debió tener aproximadamente unos 100 kilómetros de frente”.

Sin injerencia del cambio climático

Consultado sobre la incidencia del efecto del cambio climático en eventos de esta clase, Frumento señaló que “en relación al cambio climático, sería más apropiado hablar del calentamiento global; acá no tenemos herramientas como para asociar uno al otro, son eventos que han ocurrido a lo largo del tiempo, ocurren, y los indicios no nos dan la certeza de que esta perturbación haya estado asociada al calentamiento global o el cambio climático”.
Incluso, “cuando uno mira los registros de temperatura de los últimos 30 o 40 años, tampoco hay una sensación de que las cosas estuvieran cambiando en Madryn; sin embargo, pequeños cambios hay pero no estamos en condiciones de atribuirlo a un fenómeno global, por ahora”.