La crisis del coronavirus escaló este viernes varios niveles en Italia. El primer aviso llegó desde Codogno, al sureste de Milán, donde 14 personas dieron positivo a lo largo del día. Luego se sumaron otras dos en Padua, en la región de Véneto y el Gobierno admitió la gravedad de la situación. Son los primeros casos conocidos de transmisión por contagio de esta enfermedad en el país. Un escenario que ha conducido a la cuarentena obligatoria de unas 250 personas y al aislamiento de diez localidades limítrofes con el foco original de Lombardía, que suman alrededor de 47.500 habitantes. Además, el Gobierno regional ha obligado a cerrar todos los locales públicos (comercios, escuelas, edificios administrativos) y ha recomendado a los habitantes no salir de sus casas en los próximos días. La alarma médica se ha desatado también al no estar claro el foco del contagio ni el vínculo epidemiológico que permitiría aislar la enfermedad con rapidez. Estos casos se suman a los otros tres ya conocidos, dos turistas chinos y un italiano repatriado de Wuhan, que se encuentran hospitalizados en Roma.
El Gobierno regional ha decidido cerrar las escuelas, los edificios administrativos y los bares y restaurantes en diez pueblos durante una semana. “Es necesario aislar inmediatamente las zonas donde se desarrolló el virus para contenerlo”, explicó el responsable de Protección Civil de Lombardía, Pietro Foroni. “No debemos sembrar el pánico, pero tenemos que hacer entender a la gente que las medidas que se han tomado son esenciales para el bien de la comunidad”, lanzó el Presidente de Lombardía, Attilio Fontana.