El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó en Nueva York, con la abstención de Rusia, una resolución que establece un alto el fuego en Libia. Redactado por el Reino Unido y aprobado con 14 votos a favor de un total de 15, el texto avala la decisión tomada por las partes en conflicto durante la conferencia de paz de Berlín. Aquella reunión tuvo lugar el pasado 19 de enero y dio como resultado un «pacto integral» que incluía un alto el fuego y la formación de una comisión militar de verificación integrada por ambos bandos para velar por su cumplimiento.
Con el objetivo de frenar la guerra que asola Libia desde 2011, el máximo órgano de la ONU llamó a convertir la tregua pactada en un alto el fuego permanente. La semana pasada, los dos bandos de la guerra lograron ciertos puntos de entendimiento de cara al alto el fuego en el proceso de negociaciones que mantienen en Ginebra con el apoyo de Naciones Unidas.
Por un lado, está la Administración de Fayez al-Sarraj, con capital en Trípoli y apoyo de la ONU y Turquía, que recientemente envió miles de soldados a Libia. Por otro lado, el comandante militar Jalifa Hafter, cuyas fuerzas lanzaron una ofensiva para capturar la capital en abril pasado y cuentan con el respaldo de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia.
A principios de abril de 2019, las fuerzas del este de Libia, bajo el mando de Hafter, pusieron en marcha una ofensiva para hacerse con Trípoli, lugar donde se asienta el Gobierno de unidad, que cuenta con el respaldo de la ONU. Además, Hafter anunció a mediados de diciembre el inicio de la «batalla final» y la «hora cero» por Trípoli y ordenó a sus fuerzas avanzar hacia la ciudad. En este contexto, sus fuerzas tomaron por sorpresa a principios de enero la ciudad de Sirte, en un duro golpe al Gobierno de unidad.