Por Trivia Demir

Como el vendaval de este sábado, en Chubut, cada semana la ola de preocupaciones alcanza a algún sector más. ¿A quién alcanzará esta semana? Difícil saberlo. Pero por efecto directo o indirecto, las complicaciones del gobierno provincial para sostener el día a día comienzan a hacer estragos y a volar por el aire a todos los sectores, incluso aquellos tan sólidos que pensaban que ningún mal tiempo los podía rozar.
Como bien lo definió el columnista Giuliano Ventura en una síntesis apretada a principio de año, “Chubut está sobregirada, no tiene recursos genuinos y Arcioni mintió en campaña para ser reelecto, pero como en el cuento, la carroza se le volvió calabaza ni bien tuvo que enfrentar la realidad: la necesidad de casi 1.500 millones de pesos mensuales para pagar salarios más los aguinaldos de fin de año. Todo esto en medio de una crisis social, estatal, educativa y productiva que complejiza aún más los serios problemas económicos y financieros que tiene”. Las crónicas cotidianas y las prospecciones técnicas marcan que poco y nada de esto va a cambiar y es más, que hacia octubre de este año es posible incluso que se complejice aún más la situación con otros vencimientos en puerta.
Con los pagos de las obligaciones de deuda del mes de enero, donde hay enorme confusión por esa manía de ocultar la información a los gobernados, (porque se debían más de 17 millones de dólares y se habrían pagado casi 30 millones de dólares) se terminó gastando una masa salarial completa, en este caso la del cuarto rango que aún no cobró el salario de diciembre del año pasado. Todo esto significará que el clima social y político seguirá más que tenso mes a mes, y que los agentes públicos intensificarán los reclamos.

Nación ya hizo su parte

En ese marco, la especulación de la gestión es que el nuevo gobierno nacional sería mucho más comprensivo y se prestaría a ayudas asiduas, sin embargo, las cartas ya están echadas. Las asistencias que recibió fueron excepcionales y en los corredores de Casa Rosada repiten como un rezo sagrado: “Arcioni sabe bien lo que debe hacer. El presidente se lo dejó en texto claro: bajar el déficit, estabilizar las cuentas públicas, abrir la provincia a la explotación minera, impulsar un programa de desarrollo, controlar los gastos hasta el último peso y empezar a renegociar las deudas de la provincia”.
Con este panorama desolador, el propio ministro de economía, Oscar Antonena ya viene advirtiendo que los tiempos por venir serán aún más escabrosos. Y si lo dice el ministro es porque entiende que no están las condiciones políticas para hacer ni una parte de lo que ordenó Alberto Fernández, porque falta gestión y porque falta talento para sostener consensos en momentos de tanto caos.

Medidas que no convencen

El frontoneo con los empleados públicos para achicar el estado con propuestas tentadoras de retiros o jubilaciones anticipadas en un momento donde no se les puede pagar el sueldo, es un globo de ensayo de difícil prosperidad. Del mismo modo el clamor minero que terminó con efecto contrario. Y la escalada impositiva que amaga con meter más presión y costos a comercios, pymes, y sectores como el pesquero que venían mayormente sosteniendo puestos de trabajo genuinos.
Además, este mecanismo de ir echando mano a tontas y a locas, tiene efecto contagio. De hecho, desde los sectores gremiales siguen insistiendo que los compromisos contraídos con las cláusulas gatillo y salariales, deberían salir del sector productivo más fuerte de la provincia. Lo que hacen los trabajadores es apuntar a los principales pilares productivos a sabiendas que los recursos naturales son territoriales y su explotación debería alcanzar a paliar el déficit. Un tratamiento demasiado liviano de factores mucho más complejos y donde los desmanejos políticos arrastrados desde hace más de veinte años, difícilmente se puedan simplificar en soluciones facilistas y terminar siendo absorbidos por los privados.

El factor ´espanto´

Por el contrario, lo que podría terminar pasando es que tanto caos social, económico y político termine espantando a varios y replieguen inversiones o empiecen a mirar con mejores ojos otros proyectos de por sí bastante más tentadores, como en el caso del petróleo, que tiene en la vecina provincia de Neuquén la posibilidad de avanzar con el crudo no-convencional y poner todas las fichas en otras zonas menos complicadas laboralmente. O de la industria del aluminio y energía que el año pasado proyectó inversiones en eólica del orden de los u$s 2000 millones, entre sus iniciativas de generación y una segunda línea de transmisión entre Puerto Madryn, donde está la base industrial, y Choele-Choel.
Para todos, pacificar las aguas públicas y lograr desarrollar un plan de gobernabilidad con proyectos que generen nuevos ingresos, además de ir a una reestructuración del Estado, pero de manera ´sustentable´, es la gran tarea personalísima de Arcioni, que a esta altura de los acontecimientos genera más dudas que certezas.

La matriz productiva ya está andando

La idea que las bases productivas fuertes están ya plantadas debería ser el trampolín para generar nuevas perspectivas y lograr inversiones tal vez vinculadas a lo ya existente. Porque paradójicamente y pese a la crisis que atraviesa la provincia en los últimos tiempos, Chubut fue la única jurisdicción en el país que tuvo un crecimiento de la demanda de energía, algo que habla a las claras del peso de la industria en la cuarta provincia exportadora del país. Los datos corresponden a Ieral, de la Fundación Mediterránea, que indica que hasta noviembre del 2019 la demanda de energía cayó 3,6% en el promedio-país, pero la Patagonia anotó una suba de 4,0%, con el aporte fundamental de Chubut. Este es un dato no menor que muestra como el sector privado sostiene el grueso de la vida en la provincia, independientemente del 10% de la población,(o sea los 65 mil empleados públicos) que dependen del saqueado Estado chubutense.

Las que traccionan hoy la caja

Para el gobierno provincial, la dependencia del petróleo es casi absoluta. Porque de $121 mil millones de ingresos que declaró en el Presupuesto 2020; $21 mil millones corresponden a ingresos por regalías hidrocarburíferas, que en gran parte son utilizadas para hacer frente a la deuda que tiene Chubut; mientras que $25 mil millones le ingresan por coparticipación federal. O sea que actualmente la principal actividad de la provincia, desde lo productivo, está claro que es la industria petrolera. La cuenca del golfo San Jorge representa aproximadamente el 48% de la producción hidrocarburífera del país, y junto con la cuenca neuquina son las principales productoras. En ese contexto, la provincia del Chubut genera un aporte importante a través de dos operadoras, como lo son Pan American Energy e YPF, aunque según los informes de la Secretaría de Energía de la Nación, en la provincia tienen participación 19 operadoras, que produjeron hasta noviembre del año pasado 7.970.017 m3 de petróleo.
Las principales son Pan American Energy con 4.264.448 m3, seguida de YPF con 1.858.188 m3 y Capsa con 673.228 m3. Tecpetrol aparece en cuarto lugar con 440.524 m3. También, en la última declaración jurada presentada a la SEN en el 2019 por las compañías petroleras, la inversión total fue de 1.111 millones de dólares, unos 100 millones de dólares más aproximadamente que el año anterior.
En este marco, el aporte productivo se refleja en la provincia en dos aspectos importantes, el ingreso por regalías y la mano de obra, es decir trabajo. Y ambos puntos se transforman en uno: el mantenimiento del sistema económico de la región.
O sea que el petróleo no sólo aporta a las arcas públicas, sino a la matriz activa. En la actualidad son más de 11.000 puestos laborales ligados de manera directa, a los que hay que sumar todo aquellos relacionados de manera indirecta, desde servicios hasta el propio comercio y todo lo que hay entre ambos extremos. Si bien no hay un dato concreto oficial, se estima que la región de Comodoro Rivadavia -que incluye Rada Tilly y Sarmiento- se ven ligadas a la actividad en total unas 20.000 personas.
A todo esto, hay que sumarle la multiplicidad de empresas satélites que trabajan por derrame por servicios que son tercerizados por las propias pymes, desde el abastecimiento de insumos -máquinas, herramientas, indumentaria-, hasta el efecto clave en el comercio.

Cuidado con el boomerang

En fin, mientras desde el sentido común nadie discute el fabuloso aporte del petróleo al desarrollo territorial, el riesgo de un desgobierno confrontativo que acorrala sectores y tira manotazos de ahogado, es que ese mecanismo vuelva como bumerang sobre otros, como el del crudo, porque está dicho que la lógica de convivencia la marca la propia clase gobernante. El desencuentro con el otro no tiene intermedios, y alienación y separación son dos conceptos bastante nuevos introducidos al psicoanálisis por Jacques Lacan, pero absolutamente contundentes para abordar las torpezas cotidianas del poder político. En su libro “La bolsa o la vida”, Eric Toussaint deja bastante claro el caldo de cultivo que generan las lógicas del capitalismo extremo y la falta de recetas para atajar las consecuencias que produce un sistema mercantilista enfocado sobremanera al negocio financiero, y de un poder político que incluso se presta a este juego por conveniencias. Para una buena mayoría de vecinos los recurrentes endeudamientos de Chubut desde hace dos décadas resultaron un gran negocio para pocos, y escasamente repercutieron en obras de envergadura provincial. Que esas deudas sean pagadas con los recursos hidrocarburíferos, ata peligrosamente como asociación inevitable a la producción y a la política. Por todo esto, corren vientos fuertes y nuevos en la provincia, donde muchas cosas irán cambiando no sólo en la organicidad pública, sino también en el modo de crecimiento y desarrollo que se pretende de ahora en adelante. Tiempos donde no cabe un grosero e inefectivo cálculo de ´todos contra todos´, con predecible resultado negativo, sino donde la batalla de las ideas es esencial para que de la crisis surja un territorio consolidado. El gran interrogante es si ¿estará la clase política, la sociedad y los principales actores productivos en condiciones de dar este paso? Habrá que ver…

Fuentes: NA, Crónica, Ieral, MEN, propias