Por Juana de Arco*

El fin de semana nos encuentra donde nos dejó el lunes, al borde de todas las posibilidades pero pocas concreciones. Oficialmente el hermetismo gubernamental sobre el plan de destranque genera ataques de pánico sindicales, una pandemia contagiosa que comenzó a deslizarse hacia todo el arco político. Si hasta ahora el gobernador Mariano Arcioni contó estos dos meses de gobierno con un cauteloso silencio del peronismo y del radicalismo, la semana que culmina se caracterizó por un encendido de motores de referentes que no habían salido aún debajo de la sombrilla. Es que el escenario genera inquietud a cualquiera.
Lo que observa una gran mayoría es que el comodorense sigue usando la misma receta que aplicó los dos años anteriores y que lo condujeron a un incendio literal de la legislatura y la casa de gobierno. Lejos de probar algún tipo de consenso incipiente, el arcionismo se aferra a un libreto difícil de repetir y conseguir resultados diferentes.
Esta semana el siempre vigente “Rafa” Williams fue el más contundente para bajar el mensaje. El diputado del Frente Patriótico destacó la necesidad que el gobernador abra la mesa de discusión a otros actores de otros partidos, considerando la crisis acuciante que arrastrará Chubut gran parte de este año. Pero en el fondo, fue un llamado de atención ante los numerosos debates que surgen en la oposición a partir de las quemadas de naves repetitivas que va atravesando el escribano prácticamente ignorando al resto del arco dirigencial y a todas las fuerzas vivas.

Bigotes enredados

Dicen que el escenario político chubutense preocupó al Presidente. La cara de Alberto que no disimuló ni para la foto, en la reunión del jueves con Arcioni, lo sintetizó bastante bien. Es que en la Rosada tienen información fina de los entuertos de la alianza territorial, que a la vez está aliada con él a nivel nacional, pero que ideológicamente hace todo lo contrario a lo pregonado en campaña. El intento de achique del Estado sin ningún tipo de anestesia en medio de una paralización casi total de la estructura provincial (legislativa, judicial, salud, educación), es una torpeza que no ayuda a la coyuntura nacional. El complicado déficit fiscal de Chubut que sigue creciendo, es una piedra en el zapato, justo en momentos en que se trata de caminar a una negociación de deuda del país. Y ni hablar del anuncio poco oportuno del intento de reestructuración chubutense con un fondo buitre.
Además, para un moderado como Fernández la apresuradísima ruptura que se produjo en la fórmula Arcioni-Sastre es mucho más que inconveniente. Es el final anunciado que se terminó dando en el principio. Lo que no deja lugar a dudas que quedarán cuatro años de difícil convivencia política. En ese marco, dicen que por ahora Nación no tomará partido, pero tampoco dejará hacer desastres.

Mentiras despiadadas

A decir verdad el perfil del gobernador de Chubut conforma en muchas mesas porteñas porque denota rasgos de civilidad hasta gerencial que entusiasma como prototipo de una ´nueva política´. Pero llegado a los ´bifes´, el hombre muestra en gestión la peor cualidad que pervive en la política: faltar a la verdad, que en chubutano básico es igual a mentir. Este es quizá el principal escollo que ha generado todos y cada uno de los desencuentros gubernamentales. Para una gran mayoría de ´victimas´, Arcioni creería que hacer política es mentir bien. Y no sólo a los gobernados, sino a los propios. Así es como atravesar las negociaciones paritarias sectoriales será más difícil que fumar bajo el agua, ya que incumplió su palabra una y otra vez en estos dos años precedentes. Del mismo modo los relatos aggiornados de gestiones inexistentes.
Por eso, si el oficialismo no desmonta la fama de gestión mentirosa que se ha hecho, comenzando una terapia de sinceramiento social y política, es poco probable que tenga algún mes de paz en los 46 que le quedan por delante. Esto también lo saben en Nación, que ya toman con pinzas la narración provincial.

Traiciones deplorables

El otro rasgo poco festejado, aún el barro más pegajoso de la política criolla, es la afección a la traición. Otro síntoma de profesionales avenidos al ruedo de la política que aplican muchas veces lógicas transaccionales al ejercicio del poder. Le pasó a Martín Buzzi y le pasó a Mariano Arcioni. Los dos llegaron al poder de la mano de Mario Das Neves, y las dos veces el exlíder se puede decir que le erró feo con la elección comodorense, tanto que ambos lo terminaron traicionando. Buzzi renegando de su mentor, Arcioni desmantelando la construcción política del finado, judicializando a toda su gente, y copándole el partido gracias a algunos otros desleales.

La técnica del padrino

Y si del dasnevismo se deshizo a costa de carpetazos, del sastrismo buscaría aplicar una caza de brujas que apunte al corazón del poder madrynense con algún tema sensible que desintegre la popularidad y buena perfomance de su vicegobernador. Y para ello habría puesto a trabajar a su lugarteniente de Seguridad, Federico Massoni. El dato más complicado de la semana es que apuntarían a enredar a Ricardo Sastre con algún tema ´pesado´ del cual no pueda levantar cabeza, tal como la droga o la corrupción.
El tema circuló profusamente por ámbitos muy cercanos al poder provincial, y llamativamente en estos días el vicegobernador habría sufrido amedrentamientos, seguimientos sospechosos incluso de policías, y situaciones que alertaron sobre el viso de realidad que tendrían las versiones. Tanto es así que ya existiría una denuncia en la Fiscalía sobre los hechos.
¿Tan extremo puede ser el poder?, se preguntará el vecino común. Y la respuesta es, sí. En la cabeza de muchos del oficialismo, la puja en la cúpula gobernante es insuperable. Para Arcioni el perfil de Sastre no sólo resulta insoportablemente comparativo en términos de personalidades y práctica política, sino que además es desafiante al control unipersonal que busca aplicar.

Simplificadamente

Es que Arcioni, que es un emergente del poder multinacional, tiene una misión concreta, luego de la cual en cuatro años probablemente se retire de la política. Y parte de esa misión es precisamente desmantelar las conducciones populares que en general han tenido base en el Valle, y han orejeado finamente los intereses que brotan en el sur provincial. Por eso el primer paso de este nuevo poder selectivo es reducir la planta de empleados y el peso del Estado organizador, cimientos de los pupulismos y caudillismos conocidos. Sin eso, el Valle tendrá que olvidarse por buen tiempo de alcanzar el poder.
El segundo paso es ´retirar de la política´ a los referentes sectoriales o con anclaje masivo, y sobre todo a las conducciones consolidadas como las de Maderna o Sastre. A ambos los metió adentro de una alianza para someterlos. Al primero lo está comprometiendo con ayuda y asistencia de planes bajo argumento de una ciudad que detenta el mayor índice de desocupación, con lo que lo dejará prendado a depender de Rawson por el resto de su mandato. Si se porta bien y se alinea en silencio, es probable que sea candidato a senador y tenga asegurada una banca que le garantice la continuidad de su carrera política. Al segundo, definitivamente buscará cortarle el paso a 2023 en un camino que facilitará a un interpar de Comodoro para continuar la conquista en marcha. Y para eso, la confrontación por cualquier tema viene bien.
En este caso, Sastre es el tema más complicado que tiene por delante el arcionismo. Porque tiene condiciones, trayectoria, edad y además margen de maniobra desde una ciudad próspera que lidera su propio hermano, con lo cual tiene garantizada estructura, y eso es inmanejable. Pero por sobre todo porque en él trataría de someter a lo más nuevo de la vieja política, esa que probablemente era insoportablemente rosquera a la hora de las fricciones sectoriales, pero que pagaba los sueldos, hacía obras y hasta tenía un relato armado para tranquilizar los problemas. En fin, son tiempos para abrir bien los ojos y mucho más los oídos. Porque como decía Jacinto Benavente, “Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos”

*Soy Juana de Arco,…y ceniza de tantos