Bombardeos del régimen sirio de Bashar al Asad, con apoyo de la aviación rusa, mataron a al menos 19 civiles este martes en la provincia de Idleb, en el noroeste del país, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Ocho menores forman parte de las víctimas de los bombardeos aéreos y disparos de artillería contra la ciudad homónima y las localidades de Binnish y Maaret Misrin, según el OSDH.
«Diez civiles, de ellos seis menores, murieron en los bombardeos aéreos del régimen sirio en la localidad de Maaret Misrin en la provincia de Idleb, y otros seis civiles perdieron la vida en la ciudad de Idleb, entre ellos un estudiante y tres profesores, en los disparos de artillería contra varias escuelas», dijo el director de OSDH, Rami Abdel Rahmane.
Otros tres civiles, de ellos un menor, murieron en bombardeos de Damasco en la localidad de Binnish», según la misma fuente.
El régimen de Al Asad, apoyado por la aviación rusa, lanzó su ofensiva contra el último bastión rebelde, en el noroeste sirio, en diciembre. Más de 900.000 personas fueron desplazadas en Idleb y Alepo y 400 civiles murieron debido a los enfrentamientos, según la ONU, que advirtió el lunes que los combates se acercan «peligrosamente» a sus campamentos, lo que puede provocar un «baño de sangre».
El martes, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, rechazó detener la ofensiva porque sería como «capitular frente a los terroristas».
«Esto no es un problema de derechos humanos, es capitular frente a los terroristas e incluso premiar sus actividades», dijo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.