Con la cuarentena no podemos salir de casa, es el momento perfecto para reforzar el vínculo con nuestro perro y mantenerlo ocupado con trucos y juegos.
Desde que la lucha por frenar la curva de contagios del COVID-19 ha recluido a toda la ciudadanía en sus hogares, el entretenimiento y la distracción se han vuelto una importante evasión. Jugar al con esos viejos juegos de mesa con los hijos, hacer tablas de ejercicio físico en el living, leer, cocinar o cantar.
Pero no solo las personas lo están padeciendo, sino que nuestros perros también han visto muy reducido el tiempo de los paseos que tanto solían disfrutar.

Jugar en familia con vuestro perro sin salir de casa

Si bien, el decreto presidencial permite sacarlos para cubrir sus necesidades fisiológicas básicas, esto puede no ser suficiente para saciar su exceso de energía, tanto física como mental. Para eso hay algunos trucos y juegos para poder entretener a nuestras mascotas sin salir de casa.
Mucha gente cree que la única manera de cansar a un perro es saltando y corriendo, pero no es así. Los perros tienen entre 100 y 300 millones de receptores olfativos y, cuando activamos su sentido del olfato, los cánidos se concentran, ejercitan su cerebro, se cansan y después les resulta más fácil relajarse. Podemos esconder premios por casa, en lugares que el perro pueda revolver y a diferentes alturas. Se volverá loco de felicidad buscándolos y además logrará una satisfacción mental y gustativa cuando los encuentre.
O esconder una bola de alimento balanceado debajo de un vaso o recipiente opaco boca abajo y pon dos más vacíos a los lados, y mezclarlos. El perro deberá olfatear para adivinar en cuál está el premio.

Juguetes caseros

Si la cuarentena nos ha sorprendido sin juguetes en casa y tememos que nuestro perro escoja algún objeto valioso para entretenerse, podemos hacer nuestros propios juguetes para que no se aburra.
Si el perro es nervioso y le gusta morder cosas para entretenerse, podemos focalizar su energía en un objeto que sí pueda destrozar. Solo tenemos que tomar una tela vieja que no se utilice o una toalla y hacerle nudos, metiendo una bola de alimento balanceado en cada uno. En lugar de destrozar los cojines o las zapatillas, el perro preferirá morder ese juguete improvisado.
O una botella de plástico duro, de gaseosa o agua, no de ningún producto de limpieza o tóxico, y meter dentro varias galletitas caninas en pedazos. Hacerle pequeños agujeros en la botella, de manera que puedan caer por ellos, pero lo suficientemente pequeños para que no salgan fácilmente. Nuestro perro se pasará horas jugando con ella, mordiéndola y golpeándola para que vayan cayendo los premios.

Juega con tu perro

Una simple cuerda puede ser un juguete perfecto, si sujetamos un extremo y el perro tira de ella desde el otro, se cansará, ejercitará la mandíbula y fortaleceremos nuestro vínculo jugando juntos. Podemos aprovechar para enseñarle órdenes como “soltá” para mantener el control del juego.
Las sesiones de masajes son una buena opción para relajar a nuestro perro y muchos estudios señalan que acariciar a un animal libera oxitocina en las personas, reforzando el vínculo afectivo y aumentando también nuestra relajación.

Ejercicios de entrenamiento

Al igual que nos pasa a las personas, cuando un perro ejercita su mente para aprender nuevas capacidades, gasta energía y se cansa. ¿Qué mejor momento para ampliar su repertorio de trucos?
Sentado, acostado, dame la pata, rueda… Son trucos que requieren un aprendizaje, mucha paciencia, refuerzo positivo con premios y capacidad de retención. Nosotros también estaremos entretenidos trabajando con nuestro amigo peludo, tendremos que repetir los ejercicios durante días para que los interiorice y el perro sentirá la satisfacción de aprender nuevas habilidades.
Como es evidente, todos los ejercicios y juegos deben estar supervisados por una persona, ya que debemos evitar que el perro se atragante, se trague algún objeto o rompa algo.