Un estudio elaborado por el licenciado en Química y doctor en Ciencias del Mar, Jorge Zavatti, dio cuenta de la posibilidad de instalar plantas de producción de agua potable a partir de agua de mar, utilizando el sistema de ósmosis inversa, proceso de purificación de agua que utiliza una membrana parcialmente permeable para eliminar iones, moléculas no deseadas y partículas más grandes del agua potable. El puntapié inicial del proyecto fue la necesidad, planteada por el Gobierno de Chubut hace poco más de seis años, de realizar un estudio de factibilidad para determinar si, tanto en el plano técnico como en el económico, resultaría redituable concretar procesos de desalinización de agua de mar a nivel provincial, proyectando un incremento poblacional a escala de cien por ciento por año, a diez años.
Todo ello, con el fin de abastecer una demanda por parte de las localidades, que cada vez es mayor para un recurso cada vez más costoso de potabilizar y transportar.
Además, la Ley Provincial XVII 117, promulgada en 2014, figura en su artículo primero que “el Poder Ejecutivo Provincial, a través de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, deberá realizar un estudio de factibilidad para determinar si es técnica y económicamente posible llevar adelante procesos de desalinización del agua de mar en la Provincia del Chubut, con la finalidad de abastecer a las ciudades ribereñas de nuestro litoral marítimo”.

Casos representativos

El estudio tomó como variables de análisis las villas “El Riacho”, de 300 habitantes, y “Larralde”, de 500 habitantes, ubicadas sobre la costa Sur del Golfo San Jorge (GSJ), así como también las ciudades de Puerto Pirámides, con un estimativo actual de un millar de habitantes, y Puerto Madryn, con unos 100 mil; estas dos últimas “no cuentan con fuentes superficiales ni subterráneas de agua que les permitan abastecerse de agua potable mediante tratamiento convencional”, indica el documento, agregando que “la fuente de agua superficial más cercana es el Río Chubut, ubicado a unos 80 km al Sur-Oeste de Puerto Madryn”.
Esto último implica, por ejemplo, un encarecimiento del costo de transporte de agua potable desde la planta potabilizadora hacia la ciudad del Golfo, algo que finalmente se traduce, en términos concretos, en la factura de los usuarios.

Mezcla entre golfos

“Ambos Golfos”, continúa el autor, “son cuerpos de agua marina con vinculación restringida con el Mar Argentino; la amplitud de las bocas del Golfo Nuevo (16 km) y del Golfo San Jorge (6,8 km) son inferiores al 10 por ciento de los respectivos perímetros (173 y 99 km, respectivamente)”.
Asimismo, señaló que en base a los volúmenes de agua de mar calculados para ambos Golfos (GN = 127 km3; GSJ = 18 km3) y sus respectivos volúmenes de los prismas de marea (GN = 8,8 km3/marea; GSJ = 4,5 km3/marea)(2 mareas/día), “se ha estimado que las tasas diarias de renovación son del 14 por ciento para el GN y 50 por ciento para el GSJ”.
Estas tasas de renovación “producen una intensa dinámica de mezcla en los Golfos que a su vez se refleja en velocidades de corrientes en las bocas de las cuencas que alcanzan los 2 metros por segundo en el GSJ y los 0,8 m/seg en el GN”.

Comportamiento de la salinidad

Otra cuestión de incidencia que plasma Zavatti en el estudio son las diferencias entre Pleamar y Bajamar que, “en promedio, se han estimado en 3,7 metros para el GN y 5,8 metros para el GSJ”, no obstante lo cual “entre un ciclo de marea y otro, en el mismo día, dos prismas de marea sucesivos pueden diferir hasta en 2,1 km3 en el GN y 0,7 km3 en el GSJ”.
Además, la salinidad del agua de mar de los dos Golfos “oscila anualmente entre 33,5 y 34,9 gramos/litro”; mientras que “el promedio de salinidad es de 34,2 gramos/litro” y la amplitud del rango de salinidad se ubica, en promedio, en el 4,1 por ciento. “El proceso de ósmosis inversa descarta una salmuera cuya concentración de sales casi duplica la que contiene el agua de mar que se capta para producir agua potable, y dicha salmuera se vierte al mismo cuerpo de agua a una distancia razonable del punto de toma. Es necesario señalar aquí que si bien la concentración de sales se duplica, el peso específico del agua de mar sólo crece entre el 3 y el 4 por ciento (sube de 1,034 kg/litro a 1,068 kg/litro). La escasa diferencia en el peso específico facilita la dispersión de la salmuera descartada en el agua de mar en la que se vierte”, indica el autor.

Pensar a diez años

En dicho marco, “contemplando la vinculación restringida de los GN y GSJ con el Mar Argentino, y a fin de responder al requerimiento de la Ley XVII-117, resulta pertinente estimar qué impacto tendrían en el balance de sales de los Golfos, si sobre las costas de los mismos se instalaran sendas plantas de ósmosis inversa, capaces de suministrar agua potable para futuros 10 mil habitantes asentados sobre el GSJ y para eventuales 1.000.000 de habitantes afincados sobre las costas del GN”, indica el documento a modo de objetivo.

A escala

La simulación fue realizada “asumiendo una dotación diaria de agua potable de 250 litros/habitante, una tasa de rechazo en la planta de ósmosis inversa de 0,5 y una Salinidad media de 34,2 gramos/litro en el agua de mar”, lo que arrojó como resultado que “la masa de sales que retorna a los Golfos como consecuencia de la producción por ósmosis inversa de agua potable para las poblaciones proyectadas, 10 veces superiores a las actuales, sería de 8548 ton/día para el GN y 85 ton/día para el GSJ”.
En el mismo sentido, las masas de sales que ingresan y salen de los Golfos con los dos ciclos de marea diarios “se pueden estimar en 300 MM de ton/marea para el GN y en 154 MM ton/marea para el GSJ”, no obstante, “y en función de las diferencias de altura de las marea, dichas masas de sales pueden diferir entre dos mareas sucesivas hasta en 73 MM/ton para el GN y 24 MM ton en el GSJ”.

Retroalimentación y compensación

Como dato adicional, “las masas de sales movilizadas tienen sobreimpuesta una variabilidad del 4,1 por ciento que responde a las variaciones en la Salinidad; que para el GN son 12 MM ton/marea y 6 MM ton/marea para el GSJ”, y “frente a las impresionantes masas de sales que se mueven con los ciclos de mareas las masas de sales potencialmente devueltas a los Golfos por la ósmosis inversa son despreciables y quedan absorbidas por la natural variabilidad de los ciclos de marea”.
“En efecto”, continúa el autor, “las 8.548 ton/día a devolver al GN son apenas el 0,00142 por ciento de la masa de sales que mueven las mareas y el 0,0117 por ciento de la diferencia de masas de sales que pueden ser movilizadas por dos mareas sucesivas”, al tiempo que “las 85 ton/día de sales retornadas al GSJ son el 0,00003 por ciento de la masa de sales que mueven las mareas y el 0,0004 por ciento de la diferencia de masas que podrían mover dos mareas consecutivas”.

Técnicamente factible

A modo de conclusión, Zavatti expuso que “en los GN y GSJ, cuerpos de agua de mar caracterizados por una vinculación reducida con el Mar Argentino, es técnicamente factible instalar plantas de producción de agua potable a partir de agua de mar por ósmosis inversa, sin modificar la dinámica de las masas de sales que los ciclos de marea, los cambios en la Salinidad, las variaciones en el peso específico y en la evaporación naturalmente movilizan en ambos Golfos”. Ello, teniendo en cuenta que “las masas de sales a devolver al GN y GSJ como rechazo del proceso de ósmosis, aún para instalaciones capaces de suministrar agua potable a poblaciones 10 veces mayores que las actuales, son un muy pequeño porcentaje de la variabilidad propia que los ciclos de marea, las variaciones de Salinidad, peso específico y la evaporación imponen a las masas de sales movilizadas”.

Sin impacto ambiental severo

Consecuentemente, “se asegura que no serán afectadas la flora y fauna características de los GN y GSJ que están adaptadas a los cambios en la calidad del agua de mar que generan las variabilidades típicas de las alturas de marea, de la Salinidad, del peso específico y de la evaporación”, a partir de lo cual también “se da respuesta afirmativa al requisito técnico que plantea la Ley XVII-117, enfocando el estudio en el sector del litoral marítimo de Chubut que más complicaciones podía presentar dada la característica de cuenca semi-cerrada que es propia de los GN y GSJ”.