El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, expresó discrepancias con el aislamiento de la población para evitar la propagación del coronavirus y cuestionó a gobernadores que decretaron el cierre de comercios.
Bolsonaro se ha manifestado reiteradamente contra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre el aislamiento y evitar aglomeraciones para contener la epidemia, que en Brasil infectó a 621 personas y causó la muerte de siete.
Los gobernadores de San Pablo y Río de Janeiro, Joao Doria y Wilson Witzel, anunciaron una serie de iniciativas como el cierre parcial de comercios, topes de público en el transporte y suspensión de grandes eventos.
«Algunas autoridades estaduales están tomando medidas, pero cuando el remedio es demasiado fuerte puede hacer mal al paciente», dijo el gobernante con barbijo Bolsonaro a través de las redes sociales el jueves a la noche.
“No hay dudas de que hubo un tremendo impacto en la economía de todo el mundo y no se crecerá lo que se esperaba crecer».
«Nosotros esperamos, creemos, que en tres o cuatro meses va a disminuir el pico del virus y a partir de seis meses Brasil entra en la normalidad», comentó.