La rápida propagación del coronavirus, ahora convertido en pandemia, está provocando pánico en los mercados financieros, fuga de capitales, devaluación de las monedas frente al dólar y una creciente amenaza de recesión global. Aunque en un principio la situación parecía estar confinada a los países asiáticos, el escenario actual es completamente distinto: el brote está presente en al menos 114 países, ha contagiado a cerca de 130 mil personas y ha dejado más de 5 mil víctimas fatales. A la decisión de Italia de poner a todo el país en cuarentena -además de una rápida propagación de la enfermedad en el resto de Europa y Estados Unidos- se suma el desplome de los precios de petróleo y la montaña rusa de las bolsas, haciendo que muchos expertos consideren que una recesión económica global durante el primer semestre de este año sea casi inminente. Jeffrey Frankel, profesor de la Escuela Harvard Kennedy, de la Universidad de Harvard, le dice a BBC Mundo que la posibilidad de una contracción económica «parece haber aumentado dramáticamente». «Estamos muy cerca de una recesión global», advierte. Una voz de alerta que ha comenzado a extenderse entre la mayor parte de los economistas e inversores, especialmente ahora que los casos de contagiados están aumentando velozmente. La semana pasada, Wall Street se hundió en un «mercado bajista» (“bear market”, en inglés), luego de que el índice Dow Jones terminara un 20 por ciento más bajo en relación a su récord alcista de febrero, poniendo fin al período más largo de alzas en los mercados bursátiles en la historia de Estados Unidos. El desplome bursátil se produjo después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciara que el coronavirus es oficialmente una «pandemia». En el día a día, el temor al contagio y las medidas de aislamiento tomadas en algunos países, han golpeado duramente al sector turístico, con aerolíneas reportando inéditas pérdidas financieras que las han llevado a cerrar rutas aéreas o a operar vuelos «fantasma» casi sin pasajeros. Además, muchas empresas les han pedido a sus empleados que trabajen desde casa, mientras que el cierre de fábricas en China y en otros lugares, han causado problemas en las cadenas globales de producción.

Fuente: BBC