EL PELIGRO DE SOBRECARGAR A LOS CHICOS

Las tareas escolares en la cuarentena


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En el marco de la suspensión de clases por las restricciones de acercamiento por la expansión del coronavirus, una de las primeras preocupaciones fue el de la pérdida de la escolaridad y los contenidos en los niños y niñas. Para suplir esta carencia, tanto desde el gobierno nacional como el provincial se apuró la implementación de aulas virtuales, en el caso puntual de nuestra provincia, se trata del programa “Chubut Educa”, más allá de los ya implementados por varias instituciones privadas.
Pero esta situación, como muchas de las ocasionadas por la cuarentena, ya lleva días de aplicación en países como Italia y España, y sería interesante aprender de sus errores y aciertos, ya que por estos días se empiezan a leer en los grupos de padres los primeros reclamos por la cantidad de deberes que les mandan a sus hijos.
Por el caso puntual de España se leen consignas del tipo: «El sistema de educación a distancia que se ha implantado para los niños en este confinamiento está siendo el mayor error de todos los que se están cometiendo. Todo se basa en hacer deberes y que los padres les enseñemos lo que tienen que hacer”; o “Pensad que los adultos sí salimos. Poco, muy poco, pero salimos. Al supermercado, a tirar la basura, a pasear el perro. Pero hay niños y niñas sin terraza siquiera que no han tomado el aire ni unos minutos desde que empezó todo esto. Hay que frenar con los deberes”.

¿Mantener o bajar el ritmo?

Tal como empieza a verse acá, en España las quejas por la gran cantidad de deberes son una realidad en las redes sociales, situación que no difiere con la nuestra. Cada día, muchos padres y madres reconocen estar sobrepasados por tener que combinar teletrabajo y tareas escolares durante la cuarentena. Y muchos otros insisten en el hecho de que los niños llevan ya semanas encerrados sin salir de casa y que les estamos echando sobre la espalda mucha responsabilidad. ¿Se están adecuando correctamente las tareas escolares a la situación actual de confinamiento?
Una de las voces que ha entrado en el debate ha sido el juez Emilio Calatayud, defensor acérrimo de los maestros y la educación, quien recalcó que en esta etapa tan excepcional “los niños ya tienen bastante con el deber de luchar contra el coronavirus”. Y los felicita por ello: “Estar confinados es para ellos quizá más incómodo que para los adultos, pero saben que su papel es muy importante para evitar que se extienda el contagio entre sus abuelos”.
Por su parte, la psicóloga infantil Yolanda Salvatierra expresó: “En cuanto a los deberes, estamos ante una situación nunca antes vivida tanto por la necesidad de confinarse, pero sobre todo por la urgencia con la que se produjo”. La visión de esta experta es que se ha intentado mantener la actividad al máximo como un mecanismo de defensa psicológica para no venirse abajo. “El sistema educativo reaccionó en ese sentido”, prosigue Salvatierra, “incidiendo en la necesidad de que se pudiera seguir en casa con el ritmo de las clases y que así no se parase el curso escolar. Pero es importante entender que haya que rebajar ritmos”.
Para la experta es esencial reorganizarse en casa y entender que cada familia lo tiene que hacer a su manera porque las realidades son distintas: “Ante situaciones tan duras y difíciles como esta epidemia que afecta a las relaciones y al contacto social, se necesitan tiempos y espacios para poder manejar la ansiedad, los miedos, la tristeza. Sí es interesante que las escuelas sigan ahí, en contacto con las familias, ofreciendo recursos, dando respuesta a las dificultades que aparezcan, pero sobre todo tranquilizando para que esas tareas no sean un factor más de presión psicológica”.
El mejor aprendizaje es entender lo que ocurre. “Los niños necesitan sentirse seguros y protegidos, adaptándose a las nuevas circunstancias y a los cambios que se van produciendo en las rutinas que los padres van ajustando”, explica Salvatierra. También en esta situación tenemos la oportunidad de dedicar tiempo de juego con ellos y pedirles que colaboren en las tareas domésticas, de esta manera, y, según la experta, “fomentaremos los vínculos familiares y ayudaremos a cohesionar el manejo de las emociones de todos”.
La experta insistió en la importancia de mantener los horarios de despertarse y acostarse, así como de utilizar calendarios para situarse en el día de la semana. “Más que deberes, es más interesante que los profesores envíen objetivos a conseguir y propongan pautas. Hemos de ayudar a las familias a gestionar esta situación, no agobiarlas con más trabajo del que ya tienen”, concluye la experta.


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